“Descubren” un Cupido en un cuadro de Vermeer recién restaurado
La obra "Niña leyendo una carta en una ventana abierta", de Vermeer. Foto: Cortesía

La restauración de obras de arte siempre traen sorpresas, sobre todo si son cuadros de gran antigüedad como el caso de Niña leyendo una carta en una ventana abierta, de Johannes Vermeer.

La pintura de mediados del siglo XVII finalizó un proceso que comenzó en 2017, en el que se rescató a un Cupido que estaba al fondo de la obra.

La Gemäldegalerie Alte Meister en Dresde, Alemania, cayó en cuenta de la importancia y recuperó la imagen del dios romano del amor, dando incluso un significado más al cuadro.

Pero todo esta esta restauración tiene una historia, pues de entrada había un dilema sobre si restaurar esa parte del cuadro como si fuera una pared o bien con el Cupido oculto tras el muro.

© Gemäldegalerie Alte Meister, Staatliche Kunstsammlungen Dresden, Foto: Wolfgang Kreische

De entrada el trabajo fue posible gracias a una radiografía que le hicieron en 1979, cuando encontraron al angelito del amor con su arco y flecha más allá de esa pared lisa.

Por una investigación de Annaliese Mayer-Meintschel en 1982 científicos y expertos creyeron que fue el mismo Vermeer el que rechazó la imagen de Cupido porque cambió la composición del cuadro, pero era un error.

Esto quedó evidenciado por el laboratorio de arqueometría de la Universidad de Bellas Artes de Dresde, que demostró que el repintado no fue hecho por el artista porque se hizo mucho después de su muerte, algo que confirmó el Rijksmuseum.

Stephan Koja, director de la Gemäldegalerie Alte Meister en Dresde, dijo que la restauración permite repensar el funcionamiento de la pintura y se vuelve una declaración fundamental sobre la naturaleza del amor verdadero.

Niña leyendo con una carta con la ventana abierta será la pieza central de la exposición Johannes Vermeer. On Pausing, que se presentará en el espacio que logró recuperar su resplandor de antes.

Un dato muy interesante es que este cuadro del pintor fue adquirido en 1742 por el coleccionista Friedrich Ausutst II en París, pero desde entonces dejó de verse al público, lo que hace más importante esta próxima exposición.