‘Es importante, pero no el clímax de mi carrera’: así es vestir a primeras damas
Foto: macariojimenez.com y Facebook Alenadro Carlín

Los atuendos que han utilizado las primeras damas de México generan conversación. Pocos han sido los diseñadores mexicanos que se han encargado de vestir a esta figura, lo que ha representado un momento destacado dentro de los logros de su carrera profesional; sin embargo, no ha sido el punto culminante de su trayectoria.

Macario Jiménez es un diseñador mexicano de modas de 27 años de experiencia y dueño de su propia marca del mismo nombre. Ha sido el encargado de vestir a tres primeras damas: Marta Sahagún, Margarita Zavala y Angélica Rivera. 

Alejandro Carlín, director general y creativo, fundador de la marca homónima, enfocada principalmente en ropa femenina y que ahora entra al mundo al género neutro y de hombre, cuenta con alrededor de 20 años de trayectoria, en la cual Angélica Rivera fue una de sus clientas.

Ambos coinciden en algo: diseñar atuendos para las primeras damas ha sido un momento importante dentro de su carrera, pero no una meta a cumplir dentro de la misma.

¿Cómo fue vestir a una primera dama?

Para Jiménez vestir a tres primeras damas ha sido algo importante y un momento a recalcar dentro de su carrera profesional. De acuerdo con el diseñador, en el caso de Sahagún fueron solo algunas veces, a Zavala una vez de los seis gritos del sexenio de Felipe Calderón, y mientras que para Rivera fue antes de convertirse en primera dama y para su boda con Enrique Peña Nieto.

“Para mí todas las clientas que entran a la tienda son importantes, no es darle una preferencia a una o a otra, pero no existe forma de describir la sensación al ver el trabajo y esfuerzo en ese momento icónico, es un reconocimiento implícito saber que estás haciendo algo que será visto por millones de personas”, dice Jiménez.

Sin embargo, reconoce que aunque es un momento a reconocer, “no es el clímax o el epítome de mi carrera”, puntualiza.

Por otra parte, para Carlín uno de sus logros está en haber vestido a Rivera ya como primera dama de México y representado a través de ella la creatividad y calidad del diseño mexicano. “Fue increíble, ha sido un viaje interesante a lo largo de mi vida”, comenta. 

Al igual que Jiménez, para Carlín lo anterior no fue una meta porque nunca la vio como una opción, pero cuando Angélica Rivera lo buscó para generar junto con otros diseñadores nacionales un estilo propio mexicano “fue algo superlindo vivir la experiencia”, recuerda.

Pasión por la moda 

Jiménez y Carlín no solo comparten el haber vestido a las primeras damas, sino que también la pasión por la moda. 

Para Carlín desde que tiene memoria siempre le ha gustado esta industria. “Recuerdo a mis abuelas, mi mamá y tías vistiendo bien y estando en el último grito de la moda, ahí nació la pasión”, dice. 

Cuando tenía 14 años sus padres le preguntaron qué le gustaría estudiar, pero le daba pena decir que moda, pues en la década de los 90, en México, una carrera en esa industria no se perfilaba como una opción para hombres. La recomendación de sus papás fue iniciar en arquitectura para después evolucionar a moda, pero nada lo convenció.

Estudió en el Istituto Marangoni, en Milán, y desde entonces la preparación ha sido una constante en su carrera para experimentar, innovar, comprender al mercado y a la clientela. En 2001 lanzó su primera colección. “Nunca me he quedado quieto, siempre quiero saber más, en constante búsqueda para complementar mi trabajo”, cuenta.

Jiménez también estudió en el Istituto Marangoni y su gusto por la moda siempre estuvo ahí desde que era niño. “Me gustaba ver cómo se vestía la gente, sin saber, de pequeño, que había algo que se llamaba diseño de moda”, explica.

Además, reconoce que la moda en México es una escena muy cambiante. “No siempre ha sido lo que es hoy y no creo que lo siga siendo, ni para bien ni para mal. Hay años con un boom muy fuerte y otros nadie se acuerda que hay diseñadores nacionales, eso es lo más difícil: seguir aquí”.

Retos, moda y pandemia

Ante una industria tan retadora como, seguir en ella es una gran satisfacción para Jiménez, especialmente después de la pandemia de Covid-19 que impactó a todos los sectores productivos.

“Estuvimos cerrados tres meses, pero pudimos regresar y seguir trabajando, porque marcas alrededor del mundo cerraron, no vendían, pedidos no entregados, ventas caídas, no pudieron presentar colecciones, se tuvieron que ir”, dice Jiménez.

Para Jiménez y su equipo, el confinamiento les hizo revalorar el trabajo dentro de la industria. Desde su óptica, el secreto de mantenerse de pie después del confinamiento radica en su forma de trabajar: todos los pedidos son hechos a medida, no tienen stock ni generan inventario, “lo que nos permite no tener una pérdida hablando de números, así como seguir sin tener tanta pérdida”, explica.

La marca de Jiménez tiene un solo showroom ubicado en Ciudad de México, por lo que, aclara el diseñador, quienes quieran una prenda de Macario deben acudir a esa sede. “Debes darte ese tiempo, porque el tiempo me gusta pensarlo como un lujo. Es vivir la experiencia desde el primer momento en que cruzas la puerta hasta que te pones y usas el vestido”, dice. Este proceso dura alrededor de tres meses.

Pero los retos ya estaban ahí antes del covid. El primero al que se enfrentó Carlín fue a México porque no existía una industria como la que hay ahora. “Generar una industria, una cartera de clientes y de ahí evolucionar en la creación y en la venta en tiendas departamentales ha sido retador”, comenta. 

Sin embargo, durante la pandemia ha visto que el principal desafío es cómo estar cómodos y bien vestidos, adaptar tejidos, entender que el mercado emigró a sus casas de playa y de retiro y los eventos sociales han bajado mucho. Por ello, en julio lanzaron su ecommerce con una colección continua en la que solo cambiarán colores, tejidos y algunas formas y diseños, que irán innovando y evolucionando.

Dentro de sus planes a futuro están seguir viviendo entre Madrid y Mérida, donde pronto lanzará un espacio físico. Así como seguir aprendiendo, creando e inventando.

Actualmente Jiménez se encuentra terminando la colección de primavera-verano 2022, que se presentará a finales de este mes. Para el futuro se ve trabajando en una colección de vestidos de novia y en más colecciones. El legado que le gustaría dejar es llegar a ser el diseñador mexicano con más trayectoria ininterrumpida, porque según él, “los diseñadores seguimos creando, no paramos”.