¿Se puede vivir de ello?… Así es el negocio de ser una mamá influencer
La tendencia de este tipo de influencers va a la alza. Foto de RODNAE Productions en Pexels.

“Vivo con el miedo de que algún día le empiecen a molestar los abrazos. Por eso, a disfrutar el hoy” se puede leer en una publicación de Instagram de Andrea Madero, una mamá influencer de 33 años que comparte en su cuenta con casi 30 mil seguidores cómo vive la maternidad con un hijo con autismo. 

En la imagen aparecen sus tres hijos menores sentados en la sala mientras se abrazan y se besan, y está etiquetada una compañía que comercializa ropa infantil y para bebés, junto con un mensaje donde advierte que se trata de una colaboración pagada. 

Ese post, donde Andrea habla a sus seguidores de cómo se comporta ante el contacto físico su hijo Eugenio, quien vive con autismo, también representó un beneficio monetario para la joven madre.

La cuenta que inició en redes sociales en 2019 para compartir su proceso con la infertilidad y los tratamientos de inseminación artificial y fecundación in vitro a los que se sometió, ahora también toca temas del autismo.

“Es un proceso muy solitario emocionalmente, entonces yo decía ‘le tenemos que quitar el tabú al tema y platicarlo y que todas las mujeres que están buscando embarazarse y que están batallando, que sepan que no están solas, que no son las únicas en el mundo con estos problemas de infertilidad’”, relata la mamá influencer sobre sus inicios en las redes sociales. 

Desde entonces, su cuenta ha subido en número de seguidores, pero también en el número de marcas que se acercan a ella para colaborar y crear campañas publicitarias. A los cinco meses de haberla iniciado, recibió la primera invitación para colaborar con una marca y ha logrado generar un ingreso que le ha permitido pagar las terapias de salud de su hijo, a la par del trabajo que ella desarrolla como profesora universitaria en la Ciudad de México.

“He tenido momentos donde mi única fuente de ingresos es mi cuenta de Instagram y sí se puede vivir de eso”, cuenta Madero a La-Lista

Ella forma parte del grupo de mamás que han utilizado las redes sociales para mostrar a otras mujeres y usuarios en redes sociales, cómo viven su maternidad, encontrando en la creación de este tipo de contenido un modelo de negocio que puede llegar a ser rentable, que les permite cubrir sus gastos y, al mismo tiempo, hablar de sus experiencias. 

Y al igual que con otros tipos de influencers, en el caso de las mamás, hay para todos los intereses de las audiencias. Algunas, como Kimberly Loaiza, quien alcanza los 34.5 millones de seguidores, compartieron con su audiencia cómo vivieron la maternidad desde los primeros meses de sus embarazos.

Algo similar ocurrió con Yuya, quien creció creando contenido para adolescentes en redes y ahora también comparte cómo vive su maternidad. Incluso celebridades como la modelo estadounidense Kylie Jenner o la actriz mexicana Aislinn Derbez han seguido la tendencia de compartir su vida como mamás en redes. 

Luis Miguel Hernández, CEO de la agencia de marketing digital, Gamol, explica a La-Lista que la tendencia de las mamás influencers va a la alza y se transforma conforme a las necesidades de las audiencias. 

“Va en crecimiento. Va muy de la mano con la tendencia global de influencer marketing y de audiencias en general, esto significa que cada vez hay una oferta mucho más amplia de influencers. Es decir, hace ocho o nueve años a lo mejor 20 influencers manejaban el 80% del mercado mexicano y hoy hay miles de influencers que tienen millones de seguidores”, dice el experto. 

La tendencia de la súper especialidad 

Por ello, actualmente existe un espacio de crecimiento importante en el ámbito de la súper especialidad, que puede aplicarse a la tendencia de las mamás influencers que comparten con sus seguidores qué actividades hacen con sus hijos, cómo se sienten, qué marcas eligen o qué alimentos consumen.

“Hay mucho espacio de crecimiento, sobre todo, para las audiencias súper especializadas. También hay una tendencia de nano influencers, que son pequeños influencers que tienen menos de 10 mil seguidores, que no son muy grandes, pero que tienen una gran conexión con su audiencia, que tienen mucha credibilidad y unas tasas de interacción muy altas”, explica Hernández. 

En este sentido, y al tratarse de temas como maternidad, tanto Luis Miguel Hernández como Andrea Madero coinciden en que uno de los aspectos más importantes es transmitir honestidad y coherencia entre el mensaje que envían en sus redes y los contenidos que comparten. 

Tiene que haber una “afinidad real, que eso también es una tendencia clara en redes, entre lo que estás promoviendo, las marcas y lo que realmente haces o usas”, dice Hernández. 

En el caso de Andrea, por ejemplo, dice que antes de aceptar una campaña con una marca, toma en cuenta si conoce o no el producto y si en realidad es algo que podría servir a sus seguidores. 

“El objetivo al principio no era monetizar la cuenta, a mí me sorprendió lo rápido que llegaron las marcas, yo no lo veía cercano (…) Cuando intentas mantener tu cuenta muy orgánica, la mayoría de tus seguidoras te van a dar comentarios positivos. Los pocos mensajes, que es a lo que te expones, son de crítica, pero lo importante ahí es no perder el objetivo de por qué creaste tu cuenta”, cuenta Madero. 

Una vez que ella acepta trabajar con una marca, se dedica a planear la publicación que hará sobre el tema, desde la ropa con la que aparecerá en la foto, el lugar donde será tomada, hasta el mensaje que se planea transmitir. Todo el proceso puede llevar de un par de días a un par de semanas. 

“(Ser mamá influencer) es una buena fuente de ingresos siempre y cuando tengas en claro que si esa ya es la etapa en la que está tu cuenta, hagas una estrategia coherente con seguir monetizando tu cuenta”, dice.

Lo importante, indica, es tomar la creación de contenido en redes con seriedad y entender que se trata de un trabajo. 

Cómo influye el tema de la protección de los menores para las mamás influencers

La influencer relata que al tratarse de una cuenta de maternidad, se debe poner atención en el nivel de privacidad de los menores de edad y respetar sus propias decisiones para no interponer el éxito de la cuenta a la seguridad y bienestar de sus hijos. 

“Respeto muchísimo si quieren salir en la cámara o no, siempre, antes de grabarlos les pregunto ¿los puedo grabar? A veces me dicen que sí y a veces me dicen que no y si me dicen que no, es no y no los grabo. Igual con las fotos. Y en el momento en que se empiece a hacer incómodo para ellos y me pidan no salir, obviamente se tiene que respetar eso, ellos tienen voz y voto”, recalca. 

Sus seguidores, por ejemplo, le han pedido compartir qué dinámicas emplea para manejar sus emociones al tener un hijo con autismo. “El objetivo es mostrar mi maternidad con autismo, entonces muestro el tipo de terapias a las que va, comparto información, (pero ellos sólo aparecen) cuando me ayudan a reafirmar un mensaje que quiero compartir”, agrega. 

La tendencia de mamás influencers ha crecido a tal nivel que incluso algunas mamás han optado por hacer cuentas de Instagram a sus hijos recién nacidos o, incluso, que están próximos a nacer, lo que genera debate sobre la capacidad de decisión de los menores y su privacidad.

“No nada más es promover la ropa como tal, la marca que te llega de donde sea, sino más bien, cómo llevas esa experiencia a la personalización o la integración coherente con lo que tú eres, lo que tú has sido como marca y cómo esa marca se extiende hacia tus hijos y cómo ellos también son un reflejo o una submarca dentro de esta sombrilla o marca maestra que es la influencer”, dice Hernández.