Inicia el Congreso Mundial de la Viña y el Vino en Ensenada
La edición 43 del Congreso Mundial de la Viña y el Vino se realiza en Ensenada, Baja California. Foto: Twitter / OIV

Más de 2 mil representantes de las 49 naciones productoras de vino inscritas en la Organización Mundial del Vino se dan cita en el Baja Center de Ensenada, Baja California, en la edición 43 del Congreso Mundial de la Viña y el Vino.

Este encuentro, cuya primera edición se celebró también en Ensenada a principios de la década de los 80, sirve como marco para analizar las expectativas del sector del vino tras la pandemia por Covid-19, además de las sequías que han azotado distintas regiones vinícolas en todo el mundo.

La readmisión de Ucrania en el organismo, fundado en 1924, fue una de las notas más importantes en la jornada inaugural, en la que también resaltó el acuerdo firmado por Baja California y el estado de Israel para el intercambio de tecnologías y experiencias en el campo de la enología.

De acuerdo con Pau Roca, director de la Organización Internacional del Vino, la producción y el consumo de vino en México se ha incrementado, lo que genera buenas expectativas de futuro en este sector.

“Actualmente, se beben en promedio 1.2 litros por persona al año en México, y son las mujeres las mayores consumidoras en este país”, señaló Roca durante la conferencia inaugural de este encuentro, en el que resaltó que hubo un ligero retroceso en la producción de vinos a nivel global, aunque menor del esperado.

Adicionalmente, señaló que en la actualidad el consumo de vino mexicano en el país es de 35%, cifra que se ha elevado constantemente en los años recientes. Entre los importados, los españoles, estadounidenses y franceses lideran las preferencias nacionales.

Según datos de la Asociación Mexicana Vitivinícola, en México se producen 64 millones de litros de vino al año en una industria que genera 500 mil empleos en 14 entidades federativas.

Nota del editor: José Arrieta asistió al Congreso Mundial de la Viña y el Vino en Ensenada junto con otros periodistas. Los gastos de viaje y alojamiento fueron cubiertos por el gobierno del estado de Baja California.