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Empleado postal retira versión de fraude electoral en EU

No hubo fraude electoral. Los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de representantes dicen que el empleado se retractó durante la entrevista con los investigadores.

Filadelfia ha sido escenario de acusaciones de fraude electoral por parte del equipo de campaña de Trump. Foto: Burghard Mohren/Pixabay.com

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Maanvi Singh/The Guardián

Un empleado postal, cuyas acusaciones de fraude electoral con las boletas son la base del llamado de los republicanos a una investigación, al parecer se arrepintió de sus declaraciones iniciales. 

Los demócratas del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes dijeron que Richard Hopkins, el empleado que aseguró en una carta firmada que el supervisor del Servicio Postal de EU (USPS) en Erie, Pensilvania instruyó a sus empleados a alterar las boletas y cambiar de fecha las que habían llegado tarde, retiró sus acusaciones durante una entrevista con investigadores del inspector general del USPS. El Washington Post reportó el martes 10 de noviembre que, según declaraciones de tres funcionarios, Hopkins admitió haber fabricado las acusaciones.

Los investigadores dijeron al comité que Hopkins “no explicó por qué había firmado una declaración falsa”, escribió el comité en un comunicado.

El senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, quien encabeza el Comité Judicial del Senado, utilizó la declaración de Hopkins para hacer un llamado a una investigación federal.

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Hopkins negó haber retirado su testimonio en un video de YouTube el martes en la noche. “No retiré mis declaraciones”, dijo.

La oficina del inspector general del USPS no ha hecho públicos los resultados de la investigación ni ha ha emitido comentarios.

Los reportes de que Hopkins había fabricado sus acusaciones se dieron al mismo tiempo que la campaña de Trump realizaba demandas en Pensilvania, Nevada, Arizona y Georgia sin tener evidencias creíbles.

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Entre estas demandas, una en Pensilvania busca que la Suprema Corte de EU rechace las boletas que tienen un sello posterior al día de la elección y que llegaron a manos de los funcionarios electorales hasta tres días después. El Tribunal Superior del estado aprobó una extensión para las boletas que llegaran tarde, en otros estados sucede lo mismo.

La campaña de Trump intentó presentar acusaciones en las cortes federales de que a los observadores republicanos se les había impedido monitorear el conteo de votos, pero un abogado de la campaña tuvo que admitir que en realidad no había habido acceso para ningún observador.

Estas demandas dudosas y las investigaciones empezaron a darse cuando los medios de comunicación anunciaron que Joe Biden era el claro ganador de las elecciones. Trump todavía tiene que aceptarlo y ya se declaró ilegítimamente el vencedor.

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Algunos republicanos de alto rango, incluido el senador de la mayoría del senado, Mitch McConnell, defendieron el derecho de Trump de cuestionar los resultados de la elección. El lunes, McConnell dijo en su discurso frente al senado que Trump “tenía todo el derecho de revisar los alegatos por irregularidades y de considerar sus opciones legales”.

El lunes, el procurador general de EU envió un memo a los fiscales en los que aprobaba las investigaciones federales sobre fraude electoral, a pesar de que no hubiera evidencias de que ese fraude existía.

En respuesta, el encargado del departamento de justicia para las investigaciones de fraude electoral, Richard Pilger, renunció e hizo un llamado de atención hacia la política de 40 años del departamento de no intervenir en las elecciones y de realizar investigaciones sólo hasta que los resultados estén certificados.

Los republicanos han buscado por todos lados cualquier evidencia que respalde sus acusaciones sin sustento de fraude y abrieron una línea directa que se saturó de llamadas de broma. El martes, Dan Patrik, el segundo a bordo del gobernador republicano de Texas, dijo que estaba ofreciendo 1 millón de dólares como incentivo para motivar a la gente a presentar evidencia de las irregularidades.

Líderes republicanos reaccionan a la decisión de Trump de no reconocer la elección.

Es poco probable que los esfuerzos del partido tengan algún efecto en el resultado de las elecciones presidenciales. Biden aseguró el liderazgo en estados indecisos y aunque se retiren algunos votos seguiría ganando.

Pero los críticos de la elección dicen que la negativa del presidente de admitir la derrota y el cuestionamiento de los republicanos sobre el resultado de la elección están logrando que se siembren dudas sobre el sistema electoral en EU.

Una encuesta de Reuter/Ipsos de esta semana realizada entre 1,363 adultos muestra que el 79% de los estadounidenses creen que Joe Biden ganó la elección, incluyendo un 60% de republicanos. Cerca del 72% dijeron que el perdedor tiene que admitirlo. Otra encuesta de Político y Morning Consult, sin embargo, encontró que el 70% de los republicanos no cree que las elecciones presidenciales fueran “libres y justas”.

Los esfuerzos del presidente y su partido para minar la efectividad del sistema electoral de EU comenzaron el día de las elecciones.

En agosto, Trump admitió que quería afectar al servicio postal para que el USPS tuviera problemas para entregar las boletas que llegaran por correo. Louis DeJoy, el director general del servicio postal y un importante contribuyente para los republicanos, realizó cortes en el servicio al tiempo que se reportaban importantes demoras en las entregas en todo el país.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

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