Instrucciones para zumbar 

Futuros alternos

Es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Ha escrito para medios como Vogue, RollingStone, Esquire, Código, El Universal, entre otros, y colaborado en Imagen Radio, Ibero 909, Reactor y Bullterrier FM.  Twitter: @mangelangeles

Instrucciones para zumbar 


Agencia MXXM – CDMX Febrero 2021 – Abejas por todos lados: así se puede ilustrar una mañana de este segundo año de pandemia en el que una de las ciudades más azotadas por los contagios, la Ciudad de México, se ha convertido en el escenario de retornos no anticipados por parte de muchas especies animales. Varios reportes indicaron desde el inicio del confinamiento avistamientos de cacomixtles, loras y tlacuaches en zonas donde hacía tiempo se habían dejado de ver, sin embargo, uno de los regresos más esperados -y aplaudidos- es sin duda el de las abejas que en estas semanas parecen decididas a protagonizar la primavera que queremos recordar como el final de la pandemia.

Razones podrían ser muchas pero a decir de Fermina D Azahua, activista eco-feminista, esto “es una reacción directa al ejercicio colectivo de reconciliación con el entorno que llevamos a cabo desde el inicio del confinamiento con tal de hacer de una protesta pacífica, un vehículo para reconectarnos con nuestros propios espacios”, refiriéndose al llamado que varias colectivas hicieron al inicio del confinamiento en marzo de 2020 para llenar de flores los espacios personales.

Están de regreso. Ilustración Miguel Ángel Ángeles

La medida tenía como intención hacer un acto que simbolizara que el triunfo histórico de la protesta del 8 de marzo y el paro nacional del 9 de 2020, seguiría adelante. El retruécano en este caso era un gesto ecológico y artístico: llenar las azoteas, los pasillos, los patios y los lugares en común de plantas y con ello hacer de un ejercicio por demás terapéutico, un statement ecológico y un símbolo de resistencia: performance de proceso y colectivo en su máxima expresión.

A decir de la curadora, Escolástica Mallet Ragasol, “la potencia performática de la acción no tiene precedentes en México”, y es que, de la noche a la mañana esta petición que comenzó con un llamado por redes sociales con algunas menciones en programas de radio y televisión como Liliana y Kike (Liliana Dos y Kike Enríquez) en la estación independiente Marea Libre o espacios en televisión y radio nacional como los de las periodistas Pamela Centeira y Valkiria Sierra-, se convirtió en una afrenta directa a las voces que clamaban que con el confinamiento se habría acabado la lucha. “En un momento dado, en este ejercicio de performance eco-feminista, estaban formando parte los medios, las redes sociales y cientos de miles de personas maceta en mano, reverdeciendo la ciudad desde sus azoteas y con ello, haciendo que existiera una verdadera marea verde y viva en medio del momento histórico en el que más fe necesitamos”, completa Mallet Ragasol.

Y los resultados no solo fueron mediáticos: la ya muy anticipada baja en los números de las abejas comenzó a ser un tema de análisis apenas comenzaron a reportarse aumento en sus avistamientos: las abejas aparecieron en lugares donde no se les veía hace tiempo y con ellas una esperanza -que ya estudian científicos- de que las cosas puedan cambiar a partir de la colaboración humana, animal, activista y también: artística.

¿Feminismo de maceta? Ilustración: Miguel Ángel Ángeles

En un momento histórico en el que hemos enfocado la atención en complejidades como el manejo de la pandemia en el mundo, pugnas políticas de toda índole -ni siquiera este gesto se salvó de ser catalogado como un “ataque” velado a las políticas ambientales del gobierno en turno- también hemos volteado a emocionarnos con maravillas como la floración de un cactus de la especie Moonflower Selenicereus wittii que convocó a miles de personas en el Reino Unido según reportes de The Guardian o maravillas tecnológicas como aterrizar en Marte otra vez. Aunque en esta ocasión el artefacto tecnológico protagonista de este fenómeno reverdecedor de una ciudad haya sido una maceta. El progreso sí se da en maceta, cabe decir desde ahora.


Nota del autor: esto no pasó. Pero qué bonito sería que la realidad supere otra vez a la ficción. ¿O no?


Miguel Ángel Ángeles es escritor, periodista, locutor y productor en Aire Libre 105.3 FM y gestor cultural. Tiene tres perros, un gato y muchas plantas y cree firmemente que una sobrepoblación de éstas no le vendría mal a tantas azoteas del mundo.

Twitter: @mangelangeles
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