El derecho a la educación y a la conectividad
Perístasis

Licenciado, Maestro y Doctor en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Director del Seminario de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la UNAM, socio de la firma Zeind & Zeind y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Es autor de diversas obras, entre las que destacan los libros “Organismos Constitucionales Autónomos” y “Organismos Constitucionales Autónomos de las entidades federativas”. Es articulista invitado en medios como  “Nexos” y “Abogacía”, y miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados A.C. y del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México.

El derecho a la educación y a la conectividad
Foto: Pixabay

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) considera que “la educación es un derecho humano para todos, a lo largo de toda la vida, y que el acceso a la instrucción debe ir acompañado de la calidad”. En el caso mexicano, al tratarse de un derecho social fundamental establecido en el artículo 3º constitucional, además conlleva una obligación para el Estado mexicano de garantizarlo, protegerlo y promoverlo. De igual manera, se debe resaltar que además de otras importantes características, la Constitución señala que la educación debe ser inclusiva, sin embargo, esto no se ha logrado debido a un rezago histórico en la materia que, se debe decir, se ha intensificado por la pandemia que se vive

Aunado a lo anterior, el carácter habilitante que tiene este derecho hace que su correcto ejercicio sea sumamente relevante, pues de esta manera la persona se encontrará en posibilidad de ejercer correctamente otros derechos y finalmente desarrollarse. 

Pero ese correcto ejercicio de diversos derechos se ha visto limitado por la reciente necesidad de establecer como medida preventiva el distanciamiento social, buscando con ello reducir la tasa de contagios entre la población y generando de paso la imprevista decisión de acelerar el establecimiento del trabajo y la escuela desde la casa. 

Lee también: Al menos 600 millones de niños siguen sin recibir educación por la pandemia: Unicef

Por lo que hace a la educación, los efectos negativos que la emergencia sanitaria ha producido aún no se conocen en su real magnitud. No obstante, según datos expuestos por la Asociación de Internet MX en el estudio Educación en línea en México 2021, la pandemia provocó que si antes de iniciar el confinamiento solo el 30% de estudiantes cursaban sus materias en línea y 11% en modalidad mixta, hoy este porcentaje es de un 85% y 10%, respectivamente. Asimismo, se espera que en los 12 meses por venir alrededor del 40% de las personas opte por la modalidad mixta y 35% por la modalidad en línea

Además se sabe que, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019 realizada en el Inegi, hasta pocos meses antes de que se conoció de la existencia de la pandemia (el tercer trimestre de dicho año), el 70.1% de la población de seis años o más era usuaria de internet.

La pandemia, además de causar los estragos hasta ahora conocidos en la salud de la población, vino a profundizar la brecha de desigualdad existente en México, pues a pesar de los recientes esfuerzos realizados por los sectores público y privado para facilitar el acceso a internet de toda la población, este fenómeno se presentó en un momento en el que subsanar estas carencias es por demás complejo en el corto plazo

Enfrentar este problema requerirá de medidas contundentes de parte de ambos sectores, en donde un pertinente diseño normativo y de política pública será indispensable, pero lo será más aún que la persecución de esos fines vaya acompañada de la voluntad y los recursos suficientes para llevar el acceso a internet a toda la población.

Lee también: ¿Para qué usan el internet las mujeres y hombres en México?

La tendencia originada a principios de 2020 del trabajo y la escuela a distancia requerirá de un esfuerzo sin precedentes de todos los países, siendo aquellos que logren una adaptación rápida y exitosa los que se encuentren en posibilidad de afrontar los retos globales crecientes siendo competitivos y procurando, de manera efectiva, el desarrollo de sus sociedades.

Tomar el camino de llevar a cabo un regreso improvisado a los centros de trabajo y a las aulas conlleva muchos riesgos, por lo que sacar provecho de aquella tendencia se volverá una opción siempre presente y viable, lo que precisará de una población conectada a internet y ejerciendo su derecho a la educación, un derecho social fundamental para el desarrollo.