Los tuits que cuestan caro
Columnista invitado

Es periodista de formación, licenciado en administración pública y maestrante en Comunicación Integral y Transformación Social. Ha colaborado en medios como Milenio y La Jornada, también como consultor en Artículo 19 México. Actualmente trabaja en Comunicación Social de la Cámara de Diputados. 

Los tuits que cuestan caro
Twitter. Foto: Pixabay

Desde que inició el actual sexenio se han dado casos de cuentas de Twitter institucionales o de partidos políticos que comparten información delicada que pone en jaque a la organización que representan. El caso de las fotos publicadas y luego editadas desde la cuenta de Twitter @SEDENAmx donde anunciaban un aseguramiento de 280 kilos de cristal y en el que se observó un logo del partido Morena es uno de los ejemplos. El hecho quedó plasmado tanto en redes como en medios electrónicos, y es una imagen que continuamente las y los opositores usan en contra del Ejecutivo como parte de la conversación.

Recientemente la polémica reunión de VOX-PAN en el Senado generó fuertes críticas dentro y fuera del partido. Su desenlace fue el despido de quien, de acuerdo con distintos medios, era el encargado de comunicación en sus redes sociales. Muchas veces el ímpetu por posicionar un tema desde la visión de un solo actor termina por generar una ruptura a nivel intergrupal. Tras las fuertes críticas, Acción Nacional terminó publicando un comunicado para aclarar que la reunión no había sido una decisión de partido.

También al inicio del actual sexenio desde la cuenta de la Fiscalía General de la República publicaron una réplica a una tuitera con el enunciado: “El peligro para México son personas como tú, sin un gramo de inteligencia”. La misma fiscalía tuvo que publicar un tuit donde desaprobaba dicha respuesta y anunció medidas contra la persona responsable.

Otro ejemplo es un tuit publicado en la cuenta @CulturaCiudadMx. Si bien no lo borraron, sí tuvieron que mandar distintas publicaciones para compensar la confusión en la que parecía que ponían la imagen de Francisco I. Madero como si se tratara de Victoriano Huerta.

Los errores se dan a nivel federal, local o en los partidos políticos. Normalmente quienes pagan los platos rotos son las personas encargadas de las cuentas de redes –ya sea Twitter, Facebook, YouTube, etc–, pero es un hecho que en todas las áreas de Comunicación Social existe una estructura y una línea de mando. Es muy raro que una persona publique un contenido sin autorización o acuerdo previo con los dirigentes del área o representantes de la organización o institución.

Un control de riesgos y dimensionar la relevancia que han tomado las redes sociales en la agenda pública son dos situaciones que los especialistas de comunicación deben tomar muy en cuenta. Sobre todo cuando se está en posiciones de toma de decisión. Pero ello conlleva también un cambio de paradigma donde la eficiencia de la comunicación se dé desde la parte interna, es decir, una correcta comunicación organizacional.

Considerar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de cada Institución consolidará el mensaje que se presenta a los ciudadanos. Estamos en épocas en las que una buena estrategia de comunicación requiere de principios de la economía colaborativa (innovación, atención a partes interesadas, conexión intersectorial) para legitimar a las instituciones a través de la construcción de mensajes homogéneos, útiles, verídicos, imparciales y con buen formato.

Ningunear la comunicación es un riesgo muy alto que se corre en una época donde el intenso escrutinio ya no solo es por parte de los medios sino también de toda la ciudadanía, la cual puede documentar de manera precisa los tuits o publicaciones que se suben a las plataformas.

Está claro que los errores podrán seguir sucediendo, pero es diferente cometer errores desde una situación consciente de la responsabilidad a hacerlo asumiendo las viejas prácticas comunicacionales y organizativas donde la visión no era integral ni innovadora. Ahora el contexto lo es todo, incluso los riesgos.