Destruir para saldar cuentas
Ciudadano Político

Provocador de ciudadanos, creador de espacios de encuentro y conocimiento. Exservidor público con ganas de regresar un día más preparado. Abogado y politólogo con aspiraciones de chef. Crítico de los malos gobiernos y buscador de alternativas democráticas. Twitter: @MaxKaiser75

Destruir para saldar cuentas
Foto: Pixabay

Según la gran mayoría de los expertos en energía, tanto nacionales como extranjeros, la reforma propuesta por el gobierno en turno tendrá, por lo menos, cinco gravísimas consecuencias para el presente y el futuro de México: primero, problemas en la generación de electricidad, por la falta de capacidad autónoma de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como único generador. Segundo, problemas en la distribución a todo el territorio, por la centralización en un solo distribuidor, y la demanda creciente que se genera en distintos sectores de la economía y las distintas ciudades del país. Tercero, problemas en la inversión por la competencia incierta, desigual e injusta que provoca tener un actor absolutamente dominante, que decide sin control ni instancias de revisión. Cuarto, una enorme afectación al medio ambiente por la predominancia de insumos fósiles para producir electricidad, y la eliminación de incentivos para la inversión en energías limpias. Y quinto, derivado de todo lo anterior, la imposibilidad de mantener buenos precios para el consumidor final, sin destinar enormes cantidades de recursos públicos para subsidiar el precio final. 

Con todo esto, la pregunta es ¿por qué demonios se propone entonces una reforma que provocará todo esto? La única respuesta que se me ocurre es: porque sí. Porque ese es el estilo de gobernar del señor López: mostrar músculo, enseñar la capacidad que tiene para obligar a los suyos a seguir sus instrucciones y salirse con la suya, en temas de enorme relevancia nacional, sin escuchar a los expertos que desprecia, y provocar el enojo de sectores que no lo alaban, para después argumentar que están enojados, porque les afectó algún privilegio o interés. Es un ciclo que hemos visto repetirse una y otra vez, en distintos temas, y que le genera buenas rentas políticas en su mercado electoral. 

Se trata del manual del discurso populista de toda Latinoamérica: tengo que destruir las instituciones y reformas creadas por los ricos que saqueaban antes al país, para atacar la corrupción, y después crear instituciones que le sirvan al pueblo. 

¿A quién golpea seriamente con esta propuesta de reforma? Al sector empresarial mexicano. La electricidad es uno de los insumos más importantes, casi de cualquier industria. Y los empresarios son ese sector que el señor López ve como adversarios políticos, porque durante décadas fueron cercanos a los dos partidos que gobernaron este país, antes que él. Esos empresarios lo calificaron de ser un peligro para México, y financiaron campañas en su contra. Esos empresarios lo despreciaron en sus dos intentos anteriores por llegar a la presidencia. Esos empresarios le negaban la entrada a los círculos en los que ellos discutían sobre el presente y futuro del país. Esos empresarios lo ven hoy con poco aprecio y mucha desconfianza. Y por eso los desprecia, y esta reforma es una buena forma de saldar cuentas. Al sector más duro de su partido y de su electorado también les fascina este tipo de iniciativas, porque ellos también han sido despreciados, en sus distintos estados y ciudades, por esos mismos empresarios y expertos en áreas de gobierno, que los veían como simples radicales, grillos, escandalosos y revoltosos que se resistían a todo cambio, cuando solo eran la oposición. Ellos también tienen cuentas que saldar, y por eso contestan a cualquier argumento técnico con slogans que parecen sacados de un manual de manifestante socialista de los años setenta. 

Así, se avecina una batalla legislativa muy poco técnica y constructiva. Se viene uno de esos juegos suma cero en los que solo puede haber un grupo ganador y uno perdedor, porque difícilmente se sentarán a la mesa a crear una reforma al sector eléctrico que empate la visión e intereses de ambos grupos. 

Por eso, hoy, más que nunca, nuestra tarea como ciudadanos es la de hacer marcaje personal a cada diputado y senador de la oposición, y exhibir sus votos para luego exigirles las razones de éstos. Esta reforma es una gran oportunidad para construir grandes liderazgos desde la oposición, pero también para dejar perfectamente claro quiénes sólo calientan la curul, mientras les mandan la instrucción.