Necesitamos otra estrategia de seguridad
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Reportero egresado de la UNAM, formó parte de los equipos de Forbes México y La-Lista. Con experiencia en cobertura de derechos humanos, cultura y perspectiva de género. Actualmente está al frente de la Revista Danzoneros. Twitter: @arturoordaz_

Necesitamos otra estrategia de seguridad
Miembros de la Guardia Nacional patrullan Playa Pescadores en Tulum. Foto: Artur Widak/NurPhoto/Rex/Shutterstock

Aunque en diversas ocasiones el presidente Andrés Manuel López Obrador criticó la estrategia de seguridad de Felipe Calderón, los últimos tres años ha permanecido esa misma línea: la milicia en las calles. Aun con las fuerzas armadas combatiendo el crimen, la violencia no ha cesado. Y hay varios puntos rojos que no debemos ignorar.

El pasado 27 de abril, Ángel Yael Ignacio Rangel recibió una bala del arma de un elemento de la Guardia Nacional. Esto provocó la muerte del estudiante de la Universidad de Guanajuato, quien al parecer viajaba en un automóvil con sus amigos. Las versiones apuntan que los uniformados pidieron a los jóvenes detenerse, pero al negarse, los elementos abrieron fuego.

Aunque la Guardia Nacional nació como un organismo con una dirección civil, hoy en su mayoría está compuesto por militares. La Policía Federal desapareció para dar pie a esta nueva organización, y así nutrirla con personal no enrolado en la milicia. Sin embargo, esta semana el periodista Sergio Rincón dio a conocer en una investigación que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tiene un plan para cambiar a los elementos civiles de esta corporación: esto desencadenaría la baja de 17 mil 500 elementos de la exPolicía Federal.

El reportero del portal Animal Político reveló que el Programa de Separación Voluntaria incentiva a que los elementos no militares realicen su baja, la cual aceptaron 891 federales, pero 109 adscritos tuvieron un proceso de remoción y se quedaron sin finiquito.

La semana pasada en el foro de Seguridad sin guerra, la directora ejecutiva de Amnistía Internacional, Edith Olivares Ferreto, advirtió que el año pasado hubo un despliegue de 99 mil 946 militares en las calles de México. Esta cantidad, añadió, es similar al número de adscritos que estuvieron en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Con severa preocupación, Olivares Ferreto acotó que la Guardia Nacional acumuló 350 quejas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en 2020, mientras que al año siguiente fueron 504 querellas; además en los dos primeros meses de este año se reportaron seis quejas. Esto convierte a la corporación en una de las 10 organizaciones con más reclamos por violaciones a las garantías individuales, según estimó la activista.

También es cierto que hay una gran desconfianza en las instituciones de seguridad a nivel regional. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), en marzo de este año, cuatro de cada 10 mexicanos confía en los policías municipales, mientras que cinco de cada 10 lo hace con adscritos estatales. A diferencia de la Guardia Nacional, su aprobación es del 73%, mientras que para el ejército del 83%.

A pesar de esto, los trabajos de seguridad pública no se pueden equiparar con los realizados en la milicia. Son especialidades diferentes y no se vale improvisar en este tipo de tareas. Urge profesionalizar a los elementos locales, así como que se ganen la confianza de la ciudadanía. Debemos exigir que se cambie la estrategia antes de que cobre más vidas inocentes.