Jueces sentenciados por el silencio
Libertad bajo palabra

Periodista y abogado con más de 33 años de trayectoria. Reportero, comentarista y consultor experto en temas jurídicos. Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo 2011. Especialista en el Poder Judicial de la Federación y analista político. Twitter: @jenroma27

Jueces sentenciados por el silencio
Foto: Mario Guzmán/EFE

Comienza el último tercio del sexenio y aplica la máxima que reza, la forma es fondo. El disenso se castiga con saña, sin embargo se pagan bien los silencios para aceptar la diatriba, esa es la constante en el Congreso, el gobierno federal y el Poder Judicial de la Federación.  

Un ejemplo notable desde el Ejecutivo fue la congruencia del secretario de Hacienda que comenzó la administración, Carlos Urzúa, quien expresó con profesionalismo sus opiniones para la conducción responsable de los ingresos y el gasto, faltando a la obediencia ciega que se exige en el gabinete para permanecer. Las cosas se pudieron hacer mejor, pero eso no importa en el decálogo del régimen. 

Los que aspiran deben cumplir con sumisión y las confrontaciones internas se recrudecen en el camino a la sucesión. A 26 meses de concluir el sexenio, son evidentes las fricciones entre el grupo que considera tiene aspiraciones reales para recibir la estafeta. 

Las ambiciones e intereses personales que hicieron a los priistas matarse entre sí y las que se replicaron durante los gobiernos panistas que los mantienen divididos también son el parámetro de un partido de Estado que no es distinto en sus prácticas. Morena tiene una enorme capacidad para superar lo peor de los que fueron gobierno y ahora son oposición.

Darle continuidad a la llamada Cuarta Transformación en 2024 sería un despropósito para aspirar a construir un futuro distinto, porque estamos más cercanos a un maximato que a un cambio para mejorar. Andrés Manuel López Obrador fue un opositor destacado, nadie le puede regatear sus habilidades y perseverancia, sin embargo el gobierno le ha quedado grande.

En el contexto de su cuarto informe, nunca sobra recordar que la ley es la ley, señor presidente, esa es la esencia del mandato que se le otorgó en 2018 por una mayoría sobre las condiciones de un sistema equilibrado por la Constitución.

Se descalifica y ofende con generalidades de uso común a quienes se les considera adversarios, y en esa etiqueta caben los juzgadores federales a quienes reiteradamente se les fustiga. Solo merecen reconocimiento aquellos que se someten con sus decisiones, declaraciones y silencios.

Desde la ideología del tabasqueño, el Poder Judicial de la Federación debe ser moralizado, no así la Fiscalía General de la República. Dice que jueces, magistrados y hasta ministros no se caracterizan por su honestidad, pero esa sesgada apreciación no señala a los ministerios públicos o al propio Alejandro Gertz con su amplio repertorio de atrocidades. 

El primer mandatario acusa y denigra a los juzgadores federales a los que consistentemente ha despreciado a través de los años. Nunca un Presidente de la República había insultado con tanta ira al Poder Judicial, por eso los silencios son más notorios desde la Suprema Corte, encabezada por Arturo Zaldívar que en su activismo mediático afirma: “Los jueces constitucionales no hablamos solo por nuestras sentencias. En la era digital, la participación en las redes es también una forma de rendir cuentas y dialogar con la sociedad a la que servimos”.

De ahí que se identifica con mayor amplitud la omisión de una defensa aunque fuese tibia, para respaldar a quienes como él aplican el derecho para resolver diferencias en una democracia constitucional, vapuleada por la ignorancia.

Dice López Obrador sobre los juzgadores federales: “La mayor parte de los integrantes del Poder Judicial, no son gentes caracterizadas por la honestidad. Osea, hablando en plata, no resisten cañonazos, no resisten las tentaciones”. Y cuestiona ¿Cuántos jueces o cuántos ministros han ido a la cárcel? ¿Acaso es un poder incorruptible? ¿Es el castillo de la pureza? 

Sin embargo, considera que su hermano Pío, su hijo José Ramón López Beltrán, Manuel Bartlett, Alejandro Gertz, Ana Guevara, Carlos Lomelí y los nidos de delincuentes en Segalmex, Profeco y Liconsa durante su administración si viven en ese castillo inmaculado que refiere. Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio es el sello de López Obrador el purificador.   

EDICTOS

Estridente también es el silencio en el Consejo de la Judicatura Federal que institucionalmente estaría obligado a reaccionar sobre las alusiones, pero ahí también domina la injerencia de quienes normalizan las agresiones violatorias de la autonomía de un Poder que en teoría no le rinde cuentas al Ejecutivo.

Por eso, un sector agrupado en la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito (JUFED) salió al paso con un pronunciamiento que en plena era digital no fue replicado en la Corte, ni en la oficina del ministro que la presidirá hasta diciembre. Y en esta coyuntura viene a partir del lunes 5 de septiembre el análisis y discusión sobre la prisión preventiva oficiosa de la que estaremos muy pendientes.