Abejas: la reina ha muerto
La reina Isabel II poseía cuatro colmenas de abejas en el palacio de Buckingham. Foto: Twitter / Royal Family

Además de sus famosos corgis, sus amados caballos y todos los cisnes del Reino Unido, la reina Isabel II contaba con colmenas de abejas, las cuales tienen funciones importantes dentro de la Casa Real, como producir la miel y parte de la cera que se consume en el lugar.

La tradición señala que, cuando muere el dueño de alguna colmena de abejas, quien quede a cargo debe informar a los insectos sobre esta triste situación; de lo contrario, se expone a la muerte de la colmena o sencillamente a su abandono. Las colmenas reales no son la excepción.

Esta tradición no tiene un origen definido, pero pueblos antiguos, como los celtas, señalaban ya el ritual, que se acompañaba con un canto animando a las abejas a producir más cera, la cual sería necesaria para el velorio de su difunto amo.

De acuerdo con el rotativo británico Daily Mail, el colmenero real, John Chapple, fue el encargado de comunicar a las abejas el deceso de la reina Isabel II, además de colocar crespones de luto en sus cajas.

“Es una muy antigua y bien establecida tradición, pero no es muy conocida”, dijo a The New York Times Mark Norman, un investigador y folclorista.

Pero las muertes no son los únicos sucesos que deben informarse a las abejas. Las bodas y los nacimientos también son de interés para estos insectos y, si se desea tener miel de buena calidad, deben conocerlo en voz de su dueño.

La Casa Real británica tiene una relación muy dulce con las abejas. De hecho, el rey Carlos III tiene una firma que produce miel orgánica, recolectada en las colmenas que tiene en sus propiedades en Kent, Inglaterra.