Los índices del Parkinson están creciendo; una sustancia química podría ser la causa
"La EPA estima que se utilizan 250 millones de libras de TCE anualmente en los Estados Unidos". Fotografía: Justin Kase / Alamy Stock Photo

Cuando le preguntaron sobre el futuro de la enfermedad de Parkinson en EU, el doctor Ray Dorsey dijo, “Estamos parados sobre la punta de un iceberg muy, muy grande”.

Dorsey, un neurólogo del Centro Médico de la Universidad de Rochester y autor de Ending Parkinson ‘s Disease, cree que una epidemia de Parkinson se avecina. El Parkinson es el desorden neurológico que crece más rápido en el mundo. En EU, el número de gente con Parkinson aumentó 35% en los últimos 10 años, dijo Dorsey, y “creemos que en los próximos 25 años se duplicará”.

La mayoría de los casos de la enfermedad de Parkinson se consideran idiopáticos, es decir, carecen de una razón clara. Sin embargo, los investigadores creen que un factor es la exposición ambiental al tricloroetileno, TCE, un compuesto químico que se usa como desengrasante, en el lavado en seco y en productos de limpieza como la grasa para zapatos y los limpiadores de alfombras.

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Hasta la fecha, la evidencia más clara del riesgo de TCE para la salud humana se presenta en los trabajadores que se exponen a la sustancia en el lugar de trabajo. Un estudio de 2008 que se reseña en Annals of Neurology, por ejemplo, indica que el TCE es “un factor riesgo para el Parkinson”. Y un estudio de 2011 también respaldó estos resultados, y encontró “un aumento de 6 veces en el riesgo de desarrollar Parkinson en individuos que se expusieron en el lugar de trabajo al tricloroetileno, TCE”.

El doctor Samuel Goldman del Parkinson’s Institute en Sunnyvale, California, que codirigió el estudio, que apareció en Annals of Neurology, escribió: “Nuestro estudio confirma que los contaminantes ambientales comunes pueden incrementar el riesgo de desarrollar Parkinson, lo cual tiene serias implicaciones en la salud pública”. Es a causa de estos estudios que el Departamento del Trabajo de EU emitió una guía sobre TCE, diciendo: “La Junta recomienda… que la exposición al disulfuro de carbón, CS2, y el tricloroetileno, TCE pueden provocar, contribuir, o agravar el Parkinson”.

El TCE es un cancerígeno relacionado con el carcinoma de las células renales, cáncer de cérvix, hígado, vías biliares, sistema linfático y tejido del pecho masculino, defectos cardíacos en fetos, y otros. Su conocida relación con el Parkinson puede pasarse por alto debido al hecho de que la exposición al TCE puede preceder por décadas el comienzo de los síntomas del Parkinson.

Aquellas personas que permanecen cerca de los National Priorities List Superfunds, sitios que se sabe están contaminados con sustancias peligrosas como TCE, corren gran riesgo de exposición. El condado de Santa Clara, California, por ejemplo, alberga no sólo al Valle del Silicio, sino a otros 25 Superfunds, la mayor concentración de estos en el país. Google Quad Campus está en la cima de ese sitio. Durante varios meses en 2012 y 2013, la Agencia de Protección Ambiental, EPA, encontró que los empleados de la compañía estaban inhalando niveles de TCE poco seguros en forma de vapores tóxicos que emanan de la tierra que se encuentra debajo de sus oficinas.

Algunos países regulan el TCE, como en la UE donde su uso está prohibido sin autorización especial, pero la EPA calcula que alrededor de  113 millones de kilogramos se han esparcido en el medio ambiente desde locaciones industriales y han contaminado el aire, la tierra y el agua. Se calcula que en la actualidad el TCE se encuentra en cerca del 30% del agua subterránea. La organización sin fines de lucro Environmental Working Group creó su propio mapa de sitios contaminados por TCE en todo el país. Y la investigadora Briana de Miranda, una toxicóloga que estudia TCE en la Universidad de Alabama en la Escuela de Medicina de Birmingham, dice: “Estamos realizando pruebas para ver cuánta gente está expuesta al TCE. Tal vez sea más de la que pensamos”.

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Bajo las regulaciones de la EPA, se considera “seguro” el TCE en el agua potable en una concentración máxima de cinco partes por cada mil millones. En casos severos de contaminación, como  ocurrió en Camp Lejeune, del cuerpo de la marina en Carolina del Norte, la gente estuvo expuesta, entre 1950 y 1980 a 3,400 veces el nivel permitido de contaminantes por los estándares de seguridad. Un memorial conocido como “Babyland” honra a los hijos del personal militar que murieron porque sus madres estuvieron expuestas durante el embarazo  a agua contaminada con TCE mientras vivían en la base.

De Miranda dice que los investigadores no creen que las bajas concentraciones de TCE en el agua potable específicamente sean suficientes para provocar enfermedades. Dorsey no cree que sea una exageración decir que el agua subterránea de EU esté provocando la enfermedad de Parkinson a la gente. “Numerosos estudios han relacionado el agua de pozo con la enfermedad de Parkinson, y en esos casos no sólo es TCE, también pueden ser pesticidas como paraquat”, dice, haciendo referencia al herbicida mortífero que EU sigue usando a pesar de que ya se prohibió en EU, Brasil, y China.

El uso de filtros de carbón activado puede reducir el TCE en el agua potable, pero bañarse en agua contaminada, o inhalar vapores de agua subterránea tóxica y de la tierra, puede ser más difícil de evitar.

De Miranda dice que la intervención efectiva del gobierno y una política adecuada son cruciales para realizar pruebas, monitoreo  y remediar los sitios contaminados por TCE, y que es importante crear conciencia del papel del TCE en el aumento de casos de Parkinson. Si no se da solución al problema no sólo se afectará la salud de la gente sino que aumentará la crisis del cuidado de adultos mayores que ya tiene a 50 millones de estadounidenses cuidando a sus seres queridos porque el Parkinson se caracteriza por la degeneración lenta y progresiva que no tiene cura.

En mayo de 2020, Minnesota se convirtió en el primer estado en prohibir el TCE. Nueva York hizo lo mismo en diciembre pasado y otros estados deberían hacer lo mismo, especialmente cuando la acción federal al respecto se ha estancado. Dado que los efectos negativos del TCE en la salud se han documentado en el Journal of the American Medical Association desde 1932, ya es hora de que EU deje de usarlo y para proteger a sus ciudadanos de sustancias químicas peligrosas que ponen en riesgo su salud.