¿Por qué se celebra hoy el día de la enfermera?
Las enfermeras Mary Seacole y Florence Nightingale sentaron las bases de la enfermería moderna. Foto: Wikimedia Commons

El natalicio de Florence Nightingale, considerada la madre de la enfermería moderna, es la fecha en la que se celebra el Día Internacional de la Enfermera, el cual pretende arrojar luz sobre la importancia de este oficio.

“El valor de las enfermeras nunca ha sido más claro no solo para nuestros sistemas sanitarios sino también para nuestra paz y seguridad global. Tampoco podría quedar más claro que no se está haciendo suficiente para proteger a las enfermeras y otros trabajadores sanitarios puesto que trágicamente han fallecido más de 180 mil a causa de la COVID-19”, detalló Howard Calton, director general del Consejo Internacional de la Enfermería.

De acuerdo con el Consejo Internacional de la Enfermería, actualmente el 80% de quienes tienen esta profesión son mujeres, aunque su representación en puestos de decisión es mínimo.

Vidas paralelas

A pesar de nacer en lugares muy distantes entre sí, las vidas de Mary Seacole y Florence Nightingale tienen puntos que las unen de manera muy interesante. Mientras que la primera nació en Jamaica, hija de un comerciante escocés y una curandera jamaicana, la segunda nació en Florencia, en el seno de una familia acomodada.

Desde muy pequeñas, Florence y Mary mostraron mucho interés en conocer el mundo. Así, recorrieron distintos países donde, además de conocer otras culturas, fueron cultivando su gusto por el cuidado de los demás y el conocimiento médico necesario en las labores de enfermería.

Sin embargo, sus vidas se bifurcan en ciertos instantes. Mientras Mary Seacole demuestra su conocimiento en los negocios abriendo el exitoso British Hotel en Panamá, Florence Nightingale hace valer su influencia en los ámbitos políticos del Reino Unido para impulsar mejoras sanitarias.

Cuando estalla la guerra de Crimea, Nightingale es llamada al frente por Sidney Herbert, secretario de Guerra británico, para ayudar a los enfermos que morían por centenares en el campo de batalla. Sin embargo, no morían tanto por el ataque ruso, sino por infecciones, tifus y otras enfermedades producto de la falta de higiene y descuido de las heridas.

Seacole también conoció la noticia y decidió incorporarse a la ayuda. Sin embargo, las autoridades británicas le negaron la oportunidad de sumarse al equipo de 38 expertas a las órdenes de Nightingale, por lo que ella decidió instalar su propio puesto de ayuda costeado con su fortuna.

Las prácticas higiénicas impulsadas por ambas cuidadoras, además del respeto por la vida de los heridos y las mejoras que introdujeron en la atención a los pacientes, ayudaron a que las muertes se redujeran en el campo de batalla y luego en la vida civil, donde los hospitales fueron revolucionados con base en sus ideas.

Sin embargo, el reconocimiento fue distinto. Mientras en vida Florence Nightingale gozó de condecoraciones como la Real cruz roja y la Orden del mérito, Mary Seacole perdió su fortuna en la guerra y el reconocimiento le llegó de forma póstuma en 1991, cuando recibió la Orden del mérito de Jamaica.