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Reino Unido acusa que la UE endurece su postura en negociaciones por el Brexit

El progreso en las pláticas del Brexit se estanca debido a que se alega nuevas demandas de Francia y se produce una pelea por el regulador de subsidios del Reino Unido.

Jean Castex, centro, en una visita a Boulogne-sur-Mer, el mayor puerto pesquero de Francia. Foto: Christophe Petit-Tesson/EPA

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Daniel Boffey y Lisa O’Carroll/The Guardian

Las negociaciones del Brexit dieron un repentino retroceso el jueves por la tarde, dijo la sede del gobierno británico, luego de que el furioso cabildeo francés empujara a la UE a presentar demandas tardías. 

Se dijo que el endurecimiento de la posición de la UE a última hora desestabilizó las ya prolongadas conversaciones, frenando el progreso de las 24 horas previas.

Fuentes del Reino Unido dijeron que la UE había comenzado a presionar para obtener más y más garantías sobre el papel de un regulador nacional de subsidios después del período de transición, una afirmación que Bruselas negó rotundamente. 

Una fuente del gobierno británico dijo: “A última hora, la UE aporta nuevos elementos a la negociación. Todavía es posible un gran avance en los próximos días, pero esa perspectiva disminuye”.

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 Fuentes de la UE dijeron que el negociador en jefe del bloque, Michel Barnier, podría regresar a Bruselas el viernes para informar a funcionarios y diplomáticos sobre los últimos acontecimientos, mientras crece la noción de que las tortuosas negociaciones podrían alcanzar un clímax el fin de semana.

El miércoles, el embajador de Francia en Bruselas figuró entre los 11 representantes de los estados miembros de la UE que dijeron que Barnier tenía que mantenerse firme en las conversaciones.

Altos diplomáticos de la UE dijeron el jueves que el consenso era que Barnier pisaba “líneas rojas”  en la negociación, aunque esperaban que no fuera más allá. 

El tira y afloja en las conversaciones podría dar lugar a una reunión de arbitraje largamente esperada entre Boris Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Durante mucho tiempo se pensó que la coreografía de un acuerdo requeriría un momento tormentoso antes de que finalmente se firmara el acuerdo a nivel político.

El acontecimiento se produjo cuando el primer ministro de Francia, Jean Castex, visitó el puerto pesquero más grande de su país para advertir que su gobierno tenía que comprometerse y decir que las comunidades costeras deberían prepararse para una “nueva era” con las conversaciones del Brexit en días decisivos.

Con negociadores trabajando día y noche en Londres, Castex viajó a Boulogne-sur-Mer, en Pas-de-Calais, para advertir a los representantes de la industria pesquera que deberían prepararse para el cambio.

Prometió “solidaridad nacional” a “los territorios involucrados” y repitió el conocido mantra de que Francia no aceptaría un acuerdo comercial y de seguridad con el Reino Unido a ningún precio. Castex dijo que las comunidades costeras de Europa no serán tratadas como un peón en conversaciones comerciales y de seguridad más robustas.

Pero en respuesta a las llamadas de Olivier Leprêtre, presidente del comité regional de Hauts-de-France para la pesca marítima, para mantener el acceso actual a las aguas del Reino Unido, el primer ministro advirtió que Francia tenía que aceptar una nueva realidad.

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Es una negociación y una negociación debe conducir a compromisos”, dijo Castex. “Y debemos estar con ustedes en estos compromisos. Está por comenzar una nueva era. Me gustaría que hubiera un plan de apoyo específico … el estado asumirá sus responsabilidades”. 

Durante una sesión informativa el miércoles, el embajador francés en Bruselas le había dicho a Barnier que París preferiría reiniciar las conversaciones con el Reino Unido en 2021 en lugar de apresurarse a llegar a un acuerdo que perjudique los intereses europeos.

Francia no estuvo sola entre los representantes de los 27 estados miembros de la UE al advertir a Barnier que en varias áreas clave estaba cerca de sobrepasar su mandato de negociación, con un diplomático el jueves sugiriendo que el negociador del bloque estaba pisando “la línea roja” en las áreas más contenciosas. 

Pero el jueves, el taoiseach (primer ministro y jefe de gobierno) irlandés, Micheál Martin, dijo que la UE debería confiar en Barnier para cumplir. “Ahora nos encontramos en un punto muy crítico y sensible de las negociaciones”, dijo. “Quiero ver un trato hecho y creo que es posible. Para mí está claro que la zona de aterrizaje está ahí para un acuerdo. No todos podemos ser negociadores en la mesa, debemos tener fe y confianza en el equipo negociador para lograr un acuerdo equilibrado“.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irlanda, Simon Coveney, fue más allá antes de una reunión con el ministro de Asuntos Europeos de Francia, Clément Beaune, en París. 

Coveney afirmó que sería “una suposición muy peligrosa” que las nuevas conversaciones pudieran reanudarse fácilmente después de un resultado sin acuerdo. Se refirió a la “tensión política que seguiría” y “la interrupción significativa, los costos, el estrés y los juegos de culpa entre Bruselas y Londres”.

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“Hay una buena posibilidad de que podamos llegar a un acuerdo en los próximos días”, dijo a radio Newstalk de Irlanda. “Estamos en el espacio de días, no de semanas. Cerrar una negociación tan compleja como esta nunca va a ser fácil. Va a estar lleno de tensión y enfrentamientos, ya que ambas partes intentan cerrar un trato que sea aceptable”.

Fuentes de la UE dijeron que solo quedaban días para un acuerdo con el lunes escrito como fecha límite debido a la intención de Downing Street de reinsertar las cláusulas del Brexit que le permitieran no aplicar partes del acuerdo de retirada en el proyecto de ley del mercado interno, que vuelve a los Comunes el lunes. 

El miércoles, la secretaria de prensa de Johnson, Allegra Stratton, dijo que el primer ministro tenía esperanzas de un acuerdo, pero se sentía igualmente confiado si las conversaciones fracasaban. “Es optimista, pero también siempre ha dicho que confía y se siente cómodo de que estaríamos bien sin un acuerdo”.

Si bien la industria pesquera representa menos del 0.1% de la economía británica, el sector es emblemático del Brexit, y Johnson declara con frecuencia la importancia de establecer la soberanía y el control sobre quién tiene acceso a las aguas británicas, incluido el estrecho del Canal, donde los franceses obtienen el 80% de la captura de bacalao. 

The Guardian reveló el martes que Johnson había reducido sus demandas de Brexit al pedir a las flotas pesqueras de la UE que entreguen hasta el 60% del valor de las poblaciones que extraen de aguas británicas, frente al 80%, pero esto ha sido rechazado por la UE.

En un evento organizado por el grupo de expertos del Centro de Política Europea, Stefaan De Rynck, un miembro senior del equipo de Barnie, dijo que persisten “divergencias significativas” y que el resultado de las conversaciones era incierto. Pero dijo que ambas partes estaban comprometidas a lograr un acuerdo.

Traducido por Andrés González

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The Guardian

 

 

 

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