Tauromaquia: ¿la pandemia de Covid le dará la estocada o volverá más fuerte?
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La pandemia de Covid-19 ha golpeado a la industria de los espectáculos y eventos en vivo. ¿Es el caso de la tauromaquia? ¿Tiene una estocada mortal que silenciará a los ‘oles’ para siempre? Sus exponentes dicen que hay una grave crisis, pero no se extinguirá.

La corridas de toros prácticamente quedaron anuladas por el coronavirus. Contrario a lo que ocurre con el futbol o el teatro que pueden adaptarse a formatos digitales para sobrevivir, las faenas pierden sentido sin la interacción del público.

“Es un espectáculo que cambia mucho en vivo y si no hay público es difícil. No queda más que esperar a que pase la pandemia. Los toreros siguen entrenando, los ganaderos siguen gastando muchísimo dinero. Es una pena que una raza del toro, que es única, se vaya a un rastro de res normal. Se va a ver reducida la economía de la tauromaquia en 2021″, afirma José Saborit Santa, director de Tauromaquia Mexicana.

De acuerdo a esta organización que busca promover a la Fiesta Brava, esta actividad genera un valor anual de 5,541 millones de pesos, 20,000 empleos y paga impuestos por 816,900,000 pesos. Hoy -y no se ve cuando se pueda reactivar- esta industria se encuentra prácticamente paralizada. Quienes viven de las corridas de toros lo resienten.

“Si no hay festejos, la economía no camina: los ganaderos no pueden vender un toro, los matadores no cobran por corrida, los empresarios no tienen ingresos. También hay gente detrás del festejo: los músicos, los taquilleros, la gente que vende alimentos y bebidas, los sastres; los que preparan el ruedo, mantenimiento… En fin, son muchísimos empleos los que hay y se han visto afectados. Estamos con una crisis severa en la tauromaquia”, asume dirigente protaurino.

¿Corre el riesgo de desaparecer la Fiesta Brava? Saborit apela a que la tradición nacional permitirá la sobrevivencia de las corridas de toros: “Que desparezca no, porque está muy arraigada en la cultura popular mexicana. Uno va a los pueblos y no se concibe un festejo popular sin festejo taurino. No tienen que ser las grandes corridas, pero las celebraciones están paradas. Cuando esto vuelva, va a volver la tauromaquia. Quizá haya menos ganado, los empresarios empezarán de 0, pero va a perdurar y se va a reactivar sin problema.

Hasta el momento, la industria de los toros de lidia no han recibido ninguna clase de apoyo gubernamental por lo que sus actores principales como matadores, empresarios y ganaderos han tenido que diversificar sus actividades, porque no hay planes para volver en el corto plazo.

Dice Saborit que serán respuetuosos de la autoridad, que hasta que no exista una autorización gubernamental la tauromaquia se reactivará y “va a volver con más fuerza, porque los aficionados están deseosos de ir a una corrida de toros, de llenar una plaza”.

Cruzan acusaciones con antitaurinos

La pugna entre taurinos y antitaurino se mantiene. La pandemia de Covid-19 no ha sido motivo para que exista una tregua entre ambas posturas que han sido irreconciliables en tiempos recientes.

José Saborit, director de Tauromaquia Mexicana, asegura que está dispuesto al diálogo, porque se “deben regular y no prohibir” las corridas de toros en México. Sin embargo, acusa que las asociaciones animalistas “traen una consigna, un financiamiento, entonces si ellos logran resultados positivos va a tener más recursos. Hay grupos muy profesionalizados que quieren acabar esto. Mientras a la gente le guste, va a ser complicado que se acabe”.

Añade que “los grupos animalistas manipulan la información, no son transparentes y, si no lo son, mienten. Entonces estamos abiertos para dialogar, llegar acuerdos. Regular, no prohibir por el bien de los animales. Somos animalistas también”.

PETA Latino, organización a favor de los derechos de los animales, dijo que “es una patética afirmación que viene de un grupo que apoya el que se apuñale a toros para verlos desangrar hasta morir… por diversión. La tauromaquia es un cruel evento sangriento que debería haber sido relegado al basurero de la historia desde hace mucho tiempo”.

Refirió que encuestas muestran que “el 73% de los mexicanos están de acuerdo en que las corridas de toros son un “acto de crueldad”, y casi el 60% se oponen a este espectáculo bárbaro y no apoyan a los toreros, quienes en realidad son ellos los que reciben un pago por torturar animales hasta matarlos solo para entretener a unos pocos individuos enfermos“.

José Luis Carranza, Presidente del Frente Ciudadano Pro Derecho Animal, rechazó cualquier tipo de ayuda económica para ejercer su lucha antitaurina como señaló José Saborit de Tauromaquia mexicana.

Rafael Herrería, exadministrador de la Plaza de Toros México, fue acusado de impedir con dinero la abolición de las corridas de toros en la ciudad de México. Foto: Frente Ciudadano Pro Derecho Animal

“El perverso cree que todos son de su condición. En 2012 estuvimos a punto de abolir las corridas de toros, nos mandaron a investigar, pero se dieron cuenta de que lo hacemos por convicción. No tenemos ningún patrocinio, al contrario, ponemos dinero”, rechaza Carranza.

El dirigente denunció que el empresario Rafael Herrerías, exadministrador de la Plaza de Toros México, se “arregló” con la exlegisladora capitalina Alejandra Barrales para detener la votación en el pleno de la Asamblea Legislativa sobre la abolición de las corridas de toros.

“Ellos (los empresarios taurinos) son los que compran voluntades y conciencias”, remata.