La-Lista de los artistas que dejaron huella con sus obras en 2020
Salman Toor. The Reader (2018). Foto: Aicon Gallery

Por Anna Portella y Alfonso Morales

Cerraron los museos, pero el arte siguió. Incluso, si cabe, el 2020, y su pandemia, sus encierros, su aislamiento, su distancia social, fueron fuente de inspiración para algunos artistas contemporáneos. Otros, exploraron las redes sociales y el Internet como forma de exponer sus obras, el año en el que la vida se mudó del mundo físico al digital.

La-Lista hizo una selección de los trece artistas que dejaron huella en el año más duro en décadas para la humanidad. Son figuras que gracias a su discurso político, estético y disruptivo conmocionan a los espectadores.

ADRIAN GHENIE

Rumano, 43 años. Trabaja y vive en Berlín. Representó a Rumania en la 56a Bienal de Venecia, en 2015. Es uno de los pintores de su generación más reconocidos en el momento, con crecimiento del interés en sus obras en el mercado asiático.

Sus obras muestran figuras humanas desfiguradas, inquietantes y con rostros borrosos y cegados. Con ellas crea escenas siniestras y grotescas que le han valido comparaciones con Francis Bacon y Mark Rothko. Lo logra gracias al uso de cuchillos de paleta, con los que crea trazos gruesos, movidos, dinámicos. También se sirve de plantillas para crear composiciones estilo collage.

Su estilo ha evolucionado hacia la abstracción, aunque sus obras se centran en la figura humana. Ha pintado retratos de figuras históricas como Elvis Presley así como políticos contemporáneos, como Donald Trump.

La década de 2010 a 2020 ha sido de un ascenso meteórico para este arista. El precio de sus obras se ha multiplicado por 160. Su récord lo alcanzó “Nickelodeon”, una obra que vendió la casa de subastas británica Christie’s por 7.1 millones de libras esterlinas, en 2016.

En 2020 tuvo dos exposiciones individuales en la galería Tim Van Laere de Amberes, Bélgica, y en la Pace Gallery de Nueva York.

Adrian Ghenie
Adrian Ghenie. The Drowning (2019) Foto: Cortesía Galerie Thaddaus Ropac

KENNEDY YANKO

Nació en St. Louis, hace 32 años, pero vive y trabaja en Brooklyn, Nueva York. Es una artista visual que debutó en la escultura en 2017. Sus piezas son una extensión más de su energía y actividad física. Trabajó de instructora de yoga y practicó fisicoculturismo cuando se mudó a Nueva York. Utiliza metales como el cobre, que retuerce con sus manos, y los mezcla con pieles de pintura acrílica seca para dar forma a su mundo interior. Sabe que esos metales se asocian a lo masculino y a la industria, pero para ella, son elementos de la naturaleza a los que se aproxima con sensibilidad.

Este 2020 tuvo dos exposiciones individuales que le inspiraron diferentes mujeres. En la galería Poggiali de Milán, “They Say I’m Different”. En Los Ángeles, la galería Vielmetter albergó “Silent Queens”.

Kennedy Yanko. Creamy Haze (2020). Foto: Kavi Gupta Gallery.

BEN SLEDSENS

Ben Sledsens crea escenas cotidianas y paisajes agradables y cándidos, a los que invita a escapar en medio de estos tiempos convulsos. “Hay cosas sorprendentes en este mundo duro. La naturaleza es increíble y siempre es bella”, ha confesado el pintor de 29 años. Nació y trabaja en Amberes, Bélgica, donde crea paisajes con perspectivas sencillas. A veces se referencia a el mismo, a veces aparece su novia o pinta animales, como el zorro o la urraca. Sus composiciones son simples, definidas y ordenadas en el espacio.

Sledsens reinterpreta la naturaleza o escenas de la vida real para crear historias que plasma en lienzos de gran formato. Su estilo oscila entre la pintura y el dibujo, y eso, junto con una paleta de colores vivos, envuelven las escenas de un aura de calma e inocencia. El artista empieza esbozando sus obras sobre el lienzo y la gama cromática se va definiendo a medida que pinta el cuadro. Se le ha comparado con grandes maestros, como Claude Monet, Henri Matisse o Pierre Bonnard.

La galería Tim Van Laere, de Amberes fichó al artista en 2016, cuando aún estudiaba en la Real Academia, y le dedicó su primera exposición individual. Desde entonces, Slendsens se ha dado a conocer en la escena internacional.

En 2020 repitió con su galería “alma mater”, que le dedicó su tercera exposición individual: “Morning Moon” y en “De Nacht”, una exposición colectiva en la galería belga De Warande.

Ben Sledsens. The Waitress (2017). Foto: Nino Mier Gallery.

TRACEY EMIN

Es considerada una leyenda en el mundo del arte. Forma parte del colectivo Young British Artists, un grupo de artistas contemporáneos que integraron una serie de exposiciones y eventos de la galería Saatchi de Londres, a partir de 1992. El proyecto sirvió para promocionar a los participantes en panorama internacional.

Nació hace 57 años en Londres, donde aún vive y trabaja. Ha producido arte en diferentes soportes — pintura, dibujo, fotografía, cine, instalaciones — pero todos convergen en exponer la vida personal de la artista, lo que se ha llamado arte confesional.

Entre sus obras más conocidas está “My Bed”, expuesto en la británica Tate Gallery. En la obra, la artista mostraba su propia cama deshecha, con condones usados, botellas vacías de Vodka, test de embarazos, zapatillas y compresas con restos de orina en el piso. La obra se subastó por 150,000 libras en 1999. Se la ha considerado un ícono del arte de los 90.

Emin también es miembro de la real Academia de las Artes, desde 2011. Ella y Fiona Rae fueron las primeras dos mujeres profesoras desde que se fundó la academia, en 1768.

En 2020, mientras la artista superaba un cáncer de vejiga, hubo tres exposiciones dedicadas a ella: “Living Under the Hunters Moon”, en la galería White Cube, donde hizo su primera exposición individual en 1993; “Details of Love”, en la galería belga Xavier Hufkens, y “Tracey Emin/Edvard Munch: The Loneliness of the Soul”, en la Real Academia de las Artes de Londres.

Tracey Emin. Untitled (Porchester Baths) (1988)

JENNY SAVILLE

La británica de 50 años ha hecho de la carne del cuerpo femenino su sello distintivo. Sus lienzos de gran formato albergan mujeres obesas y desnudas, a veces ella misma, que retrata desde perspectivas extravagantes. Su paleta de colores explora todos los matices de la piel humana blanca, que aplica mediante varias capas de pintura con trazos gruesos. Su estilo es figurativo y realista, muestra genitales, cicatrices, heridas: el cuerpo imperfecto. Se la ha comparado, por ello, con clásicos como Courbet o Rubens.

Su fascinación por la carne femenina nació en 1994, cuando tuvo ocasión de observar un cirujano plástico en acción. Saville formó parte del grupo Young British Artists, un grupo de artistas contemporáneos que integraron una serie de exposiciones y eventos de la galería Saatchi de Londres, a partir de 1992. El proyecto sirvió para promocionar a los participantes en panorama internacional.

En 2018 la casa de subastas Sotheby’s vendió su obra “Propped” por 10.8 millones de euros, convirtiendo a la de Cambridge en la artista femenina en vida más cara.

En 2020 estuvo en Nueva York, en la galería Gagosian, con la exposición “Elpis”.

Jenny Saville. Rosetta II (2005). Imagen: National Galleries Scotland.

TITUS KAPHAR

Titus Kaphar usa el arte para mostrar la historia que los blancos no dejaron escrita. Sus obras tridimensionales parten de la iconografía e imágenes clásicas y renacentistas, y las manipula, tuerce, raja y complementa con otros elementos para incluir a los afroamericanos olvidados.

Nació en Michigan hace 44 años, y actualmente vive y trabaja entre Nueva York y Connecticut. Una de sus obras más conocidas es “Behind the Myth of Benevolence”, de 2014. En ella muestra un retrato de Thomas Jefferson como si fuera una cortina, detrás de la cual aparece Sally Hemings, una de sus esclavas y madre de seis hijos suyos.

Este 2020, Kaphar expuso en la galería Gagosian de Nueva York, “Tropical Space” y en la Iglesia del Gesù, en Bruselas, “The evidence of things unseen”. Pero sin duda, una de sus mayores exposiciones públicas este año fue con la portada de junio de la revista Times, en honor George Floyd, el afroamericano asesinado en manos de un policía.

TITUS KAPHAR
Titus Kaphar. Twisted Tropes (2016). Foto: Kaphar Studio.

LOUISE BONNET

Perspectivas pocos profundas, porque las escalas de las escenas de Luise Bonnet quedan distorsionadas para das más prominencia, si cabe, a sus figuras. El sello distintivo de esta artista suiza son cuerpos flácidos, doblados, sinuosos y voluminosos, con largos cuellos y caras sin rostros.

Bonnet con ello, contribuye a la ambigüedad del género de los protagonistas de sus escenas aunque logra transmitir emociones por medio del físico. Sin mirada, no hay distractores para el espectador y, por tanto, este es un observador externo de lo que sucede en el cuadro. Los retrata en escenas mundanas, en acción y explorando con el dolor físico o peso del cuerpo.

A sus 50 años, Bonnet vive y trabaja en Los Angeles. Pinta óleos, generalmente de gran formato, inspirados en escenas de películas de David Cronenberg u obras de Lucas Cranach y retratos del Renacimiento. Se formó en Ilustración y Diseño Gráfico. En 2013, empezó a pintar al óleo para explorar con la luz. Fue autodidacta, incluso reconoce que vio tutoriales de Youtube para aprender.

Este 2020 sus obras se vieron en la galería Albertz Benda, en Nueva York, con “Fragmented Bodies”, una exposición colectiva; también en Los Angeles, en la galería Nino Mier. Y por primera vez tuvo exposiciones individuales en el Reino Unido, en la Max Hetzler Galerie de Londres, y en la Gagosian de Nueva York.

LOUISE BONNET
Louise Bonnet. In Bed (2018). Imagen: Galerie Max Hetzler

SALMAN TOOR 

Artista emergente nacido en Pakistán (1983), que ahora vive y trabaja en Nueva York. Sus obras retratan elementos de la vida cotidiana e íntima de hombres jóvenes y queer con un estilo rápido basado en una técnica académica.

El año pasado 2020 fue un visionario de lo que sucedió con el confinamiento global, provocado por la pandemia de COVID-19. “Mi trabajo ya se trataba del aislamiento, desde antes de la aparición del coronavirus”, manifestó en una entrevista concedida al New York Times.

Toor describe sus pinturas como reflejo de grupos imaginarios de apariencia extranjera y vestimenta extraña, que principalmente residen en Nueva York y el sur de Asia. Evoca la nostalgia o alienación de nuestra época, ya que en sus obras se pueden ver personajes bailando o mirando su smartphone.

En el pasado 2020, tiene su trabajo se encuentra en el Whitney Museum of American Art en la exposición nombrada How Will I Know con la curaduría de Nancy y Fred Poses y Ambika Trasi como asistente curatorial.

Además, el año anterior, Toor lideró la subasta New Now con su obra Liberty Porcelain (2012), la cual fue comprada por 505,000 dólares, lo que superó 9 veces la estimación inicial.

Salman Toor. The Reader (2018). Imagen: Aicon Gallery.

LYNETTE YIADOM-BOAKYE 

La maestría de esta artista británica es su capacidad para plasmar retratos de personas que sólo viven en su imaginación. Ha creado obras en que los protagonistas, ubicados en lugares extraños, exponen el alma humana mediante el uso fascinante de luces y sombras.  

El reconocimiento hacia Lynette ha crecido a lo largo de su trayectoria, luego de ser capaz de realizar obras enigmáticas que dejan huella en la interpretación del observador. Fue finalista del Turner Prize en 2013; tuvo una exposición en el New Museum en 2017 y ganó el Premio Carnegie 2018.

Hilton Als, crítico de arte, califica a Yiadom-Boakye como una artista política, ya que sus obras son retratos de personas negras y eso tiene un significado especial, “porque si miras la mayoría de las obras en occidente, tienen a personajes blancos”.

Al ser también escritora, una de sus frases más emblemáticas y que resume su obra artística es: “escribo cosas que no puedo pintar y pinto cosas de las que no puedo escribir”.

En 2020 tuvo la exposición Fly in League with the Night en el Tate Britain.

Lynette Yiadom-Boakye Complication, 2013. Imagen: The Guardian. Marcus J Leith/Cortesía Lynette Yiadom-Boakye

GEORGE CONDO 

Es considerado como uno de los grandes artistas norteamericanos, porque se ha mantenido en la palestra durante más de 40 años. Su trayectoria ha sido reconocida por ser capaz de absorber el genio de artistas revolucionarios de la talla de Picasso, Velázquez, Pollock y Matisse, sin dejar a un lado su personalidad.

Este pintor, nacido en 1957 y radicado en Nueva York, tiene obras en las que plasma mujeres de la alta sociedad, payasos y hasta sacerdotes que pueden estar en solitario o en grupos con composiciones que reflejan diversos estados psicológicos.

“Yo lo llamo Realismo Artificial, que es una representación realista de lo artificial”, asegura Condo al describir su obra que ronda lo grotesco y lo clásico.

Durante 2020, este artista norteamericano se presentó en el Hauser & Wirth con la exhibición Internal Riot, además de realizar una exhibición en línea junto con Rashid Johnson.

George Condo. Shipwrecked (2017). Foto: Simon Lee Gallery.

CECILY BROWN

La principal característica de esta artista británica es que sus obras tienen un punto de vista eminentemente femenino con energía erótica y estética fluida.

En sus pinturas, Brown revela un tratamiento intenso de los desnudos con colores vivos en figuras abstractas y modos figurativos. Posee la influencia de Francis Bacon, Paolo Veronese, Peter Paul Rubens, Edgar Degas, Willem de Kooning y Joan Mitchell.

“Creo que la pintura es una especie de alquimia. La pintura se transforma en imagen, y la pintura y la imagen se transforman en una tercera y nueva cosa. El lugar que me interesa es a donde va la mente cuando trata de compensar lo que no existe”, señaló Brown.

Durante 2020, tuvo exhibiciones en el Gagosian de Génova, en el Bleinheim Palace y Paula Cooper Gallery.

Cecily Brown. Boy Trouble (1999). Foto: CecilyBrown.com

CELESTE DUPUY SPENCER 

Define su trabajo como “personal, en el que hablo de cosas significativas para mí, aunque hay una parte que se quiere salir de la ecuación”.

Según Celeste Dupuy Spencer, nacida en Nueva York, su obra se basa en el empleo de personas y entornos que creen que son buenos arquetipos y son relevantes en su vida”. Por eso, es capaz de crear trabajos de los momentos cotidianos y sutiles de la vida.

Las pinturas de esta artista estadounidense se basan en las intersecciones de narrativas sociopolíticas y puntos en común dentro de la condición humana, por ejemplo: reunión de mujeres, un dobladillo en un chal o un hombre frente a un teclado electrónico.

Se presentó en 2020 en la Galerie Max Hetzler de Berlín y en la Nino Mier Gallery de Los Angeles.

Ceñeste Dupuy Spencer. The Chiefest of Ten Thousand (Sarah 2) (2018). Foto: Nino Mier Gallery.

JADE FADOJUTIMI

Actualmente es considerada como una de las artistas jóvenes más influyentes en Londres, gracias a que sus obras invocan océanos de color y energía en cada trazo.

“Creo que podemos traducir muchos estados de ánimo y verlos literalmente también. He estado pensando mucho en lo que significa hablar de identidad, o cuestionarlo. Todos somos colores que fluctúan constantemente, cambiamos todos los días. No quiero usar el color literalmente, pero es más una especie de sinestesia”, dijo Fadojutimi de apenas 27 años de edad.

Las pinceladas frenéticas que poseen sus pinturas y los colores contradictorios pueden transmitir malestar y locura, o euforia y éxtasis, según el estado de ánimo del espectador.

En 2020, sus obras estuvieron presentes en la Pippy Houldsworth Gallery.

JADE FADOJUTIMI
Jade Fadojutimi. Jesture (2020). Foto: Pippy Houldsworth Gallery