El certamen busca premiar lo mejor en la industria de los videojuegos creado por estudios fuera del alcance de los mayores estudios – y las corporaciones que los controlan.
Entre el arrepentimiento por las formas y la firmeza en sus convicciones personales, el técnico intentó cerrar un capítulo que dio de qué hablar como el propio título.
Fue una auténtica declaración de intenciones de la “Caravana Estelar” que mezcló nostalgia, rivalidades generacionales y un despliegue técnico de primer nivel.