Después de casi tres años de home office, la interacción con mis compañeros de trabajo se ha vuelto mínima, por no decir nula. Ya no hay fiestas o brindis de fin de año. Y no es que esperara 12 meses para convivir con los compañeros de la oficina en la dichosa “posada”, pero sí recuerdo algunas fiestas inolvidables.