Paredes despintadas, plafones manchados y enmohecidos por la humedad, azulejos desportillados, un colchón incómodo a veces maloliente, ropa de cama raída, una bata rota que no respeta el pudor ni da dignidad al paciente y un aroma a pestilencia, mucha pestilencia disfrazada, si acaso, con Pinol.