Una población maya en Yucatán lleva luchando desde 2016 contra el establecimiento de una granja porcina que podría afectar su modo de vida, el agua y su salud.
Este reclamo, liderado por Finley Resources Inc, sería el primero realizado por una empresa estadounidense de servicios contra México desde que TLCAN fue renegociado como el TMEC en 2020.