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El artista Tom Sachs es acusado de violentar a empleados de su estudio
El artista contemporáneo acusado de violentar a colaboradores. Foto: AFP

Exempleados del estudio de Tom Sachs denunciaron el maltrato que sufrieron a manos del artista, desde gritos, agresiones físicas hasta comentarios de índole sexual.

Los testimonios de una docena de extrabajadores fueron recopilados por el sitio Curbed, especializado en diseño y arquitectura, en los que explicaron que el ambiente de trabajo creado por el artista en su estudio de Nueva York era “desestabilizador y aterrador”, aunque el centro afirma que solo es “riguroso y exigente”.

“Mucha gente sabe que es cruel, pero el mundo del arte es pequeño y a nadie le importa una mierda”, dijo uno de los entrevistados para el reportaje firmado por Katy Schneider y Adriane Quinlan en el que se recopiló testimonios de asistentes de estudio, gerentes y especialistas que trabajaron en diferentes tiempos en el estudio famoso por extravagantes prácticas laborales, como un manual que reza  “Tom a veces grita / Tom a veces medita / Aunque la vida terrible / La felicidad radica en leer el estado de ánimo de Tom”.

El medio resaltó que los extrabajadores explicaron que cuando se cometían errores había que depositar dos dólares en un fondo, pero que en ocasiones iban más allá.

“Varios miembros del estudio recuerdan que Sachs los llamó ‘autistas’, ‘retrasados’, ‘perras’ y otros nombres”, expuso el texto.

Aunque también escalaron a los físico, con el artista contemporáneo increpando a uno de sus empleados a pulgadas de su rostro y arrojándoles objetos.

Esas actitudes no se limitaron al trabajo en el estudio, al que Tom Sachs ha descrito abiertamente como un “culto” cercano al del asesino serial Charles Manson, sino también se extendió a exposiciones.

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Tom Sachs rechazó las denuncias de sus asistentes. Foto: AFP

“Alrededor de las personas que consideraba importantes, dicen varios ex miembros del estudio, a veces se esforzaba por actuar de manera más reservada. Pero en entornos estresantes, como las instalaciones de una galería, bajó la guardia, según alguien que trabajó con él en una institución donde exhibía su trabajo. Ella vio gritarles a los miembros de su estudio”, consignó el texto publicado este lunes 13 de marzo. 

Sumado a esas agresiones, los denunciantes, en su mayoría anónimos bajo el argumento de que temen a las represalias, acusaron comentarios de índole sexual hacia las mujeres y sobre pornografía:

“Había pornografía antigua en las paredes del estudio, y Sachs hablaba en almuerzos grupales sobre los tipos de pornografía que le gustaban, incluida la realidad virtual. El estudio dice que la pornografía se mencionó solo en el contexto de los proyectos. ‘Siempre se suponía que era ‘para un proyecto”, dice un tercer exasistente de estudio. ‘Pero qué proyecto, nunca lo vi’. 

“Sachs mencionó mucho el sexo y los cuerpos. ‘Me hablaba de mujeres todo el tiempo’, dijo un exdirector del estudio. Cuando se enteró de la situación de vivienda de una empleada administrativa, preguntó si ella estaba ‘follando con todas [sus] compañeras de cuarto’; en otra ocasión, él le dijo que tenía ‘suerte de vivir en una época en la que las curvas y los glúteos están de moda’”.

El reportaje remató con el desprecio que Tom Sachs llegó a expresar sobre sus colaboradores, de acuerdo con las entrevistas recogidas.

“Le gustaba recordar a quienes trabajaban para él que todos eran reemplazables. Un asistente de estudio recuerda haber viajado con él a una exposición en el extranjero donde, frente a un grupo de galeristas, le dijo: ‘Esto es un culto. Si te quieres ir, no te queremos. Hay un millón de ustedes’. En otra ocasión, después de disgustarse con los comentarios que ella dio en una llamada de Zoom, gritó: ‘No me importa si ella muere. Hay un millón de ella y solo uno de mí’”, consignó. 

Tom Sachs se negó a ser entrevistado por Curbed, pero el estudio rechazó cada una de las denuncias recopiladas por el medio especializado y algunas las atribuyó a bromas.

“Tom nunca haría que una persona sintiera que no importa o que no es importante” y “se expresa cuando no se cumplen los estándares”, fueron algunas de las respuestas dadas por el estudio.

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