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Caos por Covid en la NFL al tambalearse enfoque de ‘situación normal’

Los problemas de la NFL se han convertido, de acuerdo con algunos, en un microcosmos costoso y de alto perfil del antagonismo más amplio en Estados Unidos sobre el virus

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El “juego de América” batalla con mariscales de campo en cuarentena, reprogramación reiterada y partidos de local jugados lejos de casa.
Ha sido una de las peores actuaciones de un jugador en la historia reciente de la NFL, sin que él tenga culpa alguna.

El fin de semana pasado, Kendall Hinton, de 23 años, un receptor abierto del equipo de práctica que nunca antes había jugado al fútbol profesional, salió al campo como mariscal de campo de los Broncos de Denver, con sólo cuatro horas de aviso y con su experiencia de juego en la universidad.

El despliegue fue descrito como algo sin precedentes en el juego moderno.
Que los Broncos, uno de los equipos más aclamados de la liga, perdieran 31-3 ante los Santos de Nueva Orleans, no sorprendió a los comentaristas que sacudieron sus cabezas ante lo inevitable.

“Imaginen que el control de tráfico aéreo trata de convencer a un pasajero de que aterrice un 747. Ahora entiendes la pesadilla de los Denver Broncos”, escribió Sam Farmer en Los Angeles Times.

La improvisada aparición de Hinton fue provocada por el hecho de que los cuatro quarterbacks de los Broncos fueron descartados después de que uno de ellos, Jeff Driskel, diera positivo por Covid-19.

A los tres restantes se les ordenó aislarse después de no llevar mascarillas alrededor de Driskel en las instalaciones de práctica del equipo, en contra de las reglas de la NFL.

El caos de los Broncos no fue un incidente aislado para la NFL esta temporada.

A medida que los casos de Covid-19 aumentan en Estados Unidos y el número de muertos se acerca a 280,000, el “juego de América” ha batallado con el virus del coronavirus tan mal como el país que dice representar.

Los problemas de la NFL se han convertido, de acuerdo con algunos, en un microcosmos costoso y de alto perfil del antagonismo más amplio en Estados Unidos sobre el virus, enfrentando el deseo de continuar con el negocio como situación normal en contra de las advertencias de los funcionarios de salud sobre el alto nivel de riesgo que representan los deportes de contacto.

Abundan otros ejemplos. Uno de los partidos más esperados de la temporada, entre los Baltimore Ravens y sus feroces rivales, los Pittsburgh Steelers, se había programado para un horario de máxima audiencia en el Día de Acción de Gracias.

En cambio, tuvo que ser reprogramado tres veces después de que más de una docena de jugadores de los Ravens, incluyendo una de las mayores estrellas de la liga, el mariscal de campo Lamar Jackson, dio positivo por el virus. El partido se jugó en un horario de poca audiencia evidente el miércoles por la tarde.

Mientras tanto, en la costa oeste, los 49ers de San Francisco jugarán sus dos próximos partidos de local en Arizona, a 700 millas de su estadio habitual, después de que el condado de Santa Clara, donde el equipo tiene su base, emitió una prohibición temporal de los deportes de contacto a medida que se produjeron casos en California.

Tal ha sido la propagación del virus a través de Estados Unidos, y de la NFL, que los Seattle SeaHawks son el único de los 32 equipos de la liga que no ha registrado una prueba positiva por el Covid-19.

Si bien el Gobierno federal no ha logrado organizar una respuesta eficaz o coherente a la pandemia, la NFL dice que está tomando las medidas adecuadas. Ha impuesto fuertes multas a los equipos que no han usado mascarillas, mientras que los jugadores y entrenadores se someten a pruebas diariamente.

Pero otros insisten en que la respuesta de la NFL es un reflejo del manejo caótico de la pandemia en todo el país. Hubo 86 pruebas positivas entre los jugadores y el personal de la NFL en la semana que terminó el 28 de noviembre, en comparación con siete en la primera semana de la temporada, a principios de septiembre.

“Parece que no tenían un plan de qué hacer una vez que la gente empezara a dar positivo”, dijo Angela Rasmussen, viróloga del Centro de Salud y Seguridad Global de Georgetown, a The New York Times esta semana. “Están como volando a ciegas, tratando de averiguar cómo terminar realmente la temporada”.

No es una sorpresa que la NFL, como gran parte de Estados Unidos, esté rechazando las restricciones. Los derechos de transmisión, con un valor de miles de millones de dólares, deben ser renovados en 2022 y una temporada a medias podría perjudicar a la liga en la mesa de negociaciones.

Un Super Tazón cancelado o retrasado también sería un problema para sus socios de radiodifusión: en 2019, las cadenas cobraron un promedio de 5.25 millones de dólares por un espacio publicitario de 30 segundos durante el partido.

La NBA, que se considera una liga mejor organizada y más progresista que la NFL, completó su temporada jugando en una “burbuja” aislada en Disney World, en Florida. Eso sería más difícil de lograr en la NFL, cuyos equipos tienen plantillas mucho más grandes. Se ha pedido a la liga que detenga la temporada mientras averigua sus próximos pasos con los casos de Covid-19 que se prevé que aumenten en las próximas semanas, pero es poco probable que eso ocurra.


“No se está considerando”, dijo un portavoz de la NFL a The Guardian. “Estamos concentrados en concluir los 256 partidos de la temporada regular dentro de nuestro calendario de 17 semanas, seguido de la postemporada que culminará con los aficionados en las gradas de Tampa el 7 de febrero para el Super Tazón. Hemos tenido éxito en este año sin precedentes y estamos en camino de completar la temporada como estaba previsto.

“También hemos sido flexibles y adaptables y tenemos la aprobación para jugar en una 18ª semana en caso de que lo necesitemos. Pero no hay razón para creer en este momento que necesitemos cambiar nuestros planes”.

Si ha habido algún alivio, fue en el juego universitario, que es más popular que la NFL en muchas partes de Estados Unidos.

En un raro, y bienvenido, momento alentador, Sarah Fuller se convirtió en una de las primeras mujeres en jugar en el nivel más alto del fútbol universitario masculino después de que varios miembros de los Commodores de Vanderbilt fueran descartados debido al Covid-19. Al igual que Hinton, Fuller era relativamente una novata: hasta la semana pasada era portera del equipo de fútbol de la universidad.

Traducido por René Soto

Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

The Guardian

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