Lenia Ruvalcaba gana bronce y su tercera medalla en Paralímpicos
Lenia Ruvalcaba logró colarse al podio en Tokio 2020. Foto: Conade

EFE.- La judoca Lenia Ruvalcaba sumó este domingo en Tokio 2020 un nuevo color de medalla en Paralímpicos, tras un impresionante historial de cuatro Juegos, una plata, un oro y ahora el bronce.

La mexicana Lenia Ruvalcaba empieza todos sus combates de judo adelantándose con ímpetu a su rival y así lo hizo en un torneo por el bronce en el que se midió contra la turca Raziye a quien derribó de “Ippon”.

A sabiendas de que era su última oportunidad para entrar en el podio de Tokio entró al tatami paralímpico con un grito de guerra, y con un grito victorioso salió, para después asombrarse y romper a llorar durante varios minutos.

Al contrario que en el deporte convencional, en parajudo los atletas con discapacidad visual se agarran al “judogi” del rival como pistoletazo de salida, para que la ceguera no sea una desventaja frente a frente.

A pesar de que Ruvalcaba empezó la jornada contra la georgiana Kaldani en cuartos de final y realizó un buen inicio espoleada por los “Sigue! ¡Sigue!” que sonaban en las gradas, su rival no se amedrentó y en segundos logró darle la vuelta al combate y tumbar de “Ippon” a la mexicana.

Quedó tumbada mirando el techo del templo de las artes marciales, el Nippon Budokan, asimilando la inesperada derrota, pero pronto se recompuso y sin atisbo de pena, felicitó deportivamente a su rival estrechándose ambas manos.

Lo mismo hizo en la repesca al vencer, esta vez sí, a su rival griega, la judoca ciega Paschalidou, a quien por dos “Waza-ari” superó en 40 segundos, y despidió con un emotivo apretón de manos.

El podio acoge de nuevo a Lenia Ruvalcaba en Tokio, en tercera posición con la medalla de bronce y acompañada de la brasileña Maldonado en el oro y la plata de la georgiana Kaldani.

Nacida en Guadalajara y de 35 años, oro en Río en la modalidad 70 kg y plata en Pekín 2008, empezó en este deporte cuando tenía doce años por influencia de su hermano y empezó a competir con 21 en parajudo.

“El judo es parte de mí, no podría imaginar mi vida sin él”, afirmó hace años.

Desde entonces su actuación en campeonatos y Paralímpicos la han encumbrado en su país, y México se lo agradeció otorgándole el máximo reconocimiento deportivo como paratleta en 2016.

Ahora ella aspira a continuar el legado abriendo una escuela de judo en su tierra, un doble desafío puesto que pretende dar más visibilidad al parajudo al mismo tiempo que enseñar a personas con discapacidad visual a través del deporte.