Así fue la vez que Julio César Chávez llenó el Estadio Azteca en 1993 ¿Canelo Álvarez rompería el récord de asistencia?
La pelea Chávez contra Greg Haugen en el Coloso de Santa Úrsula tuvo lugar el 20 de febrero de 1993 con un lleno total del inmueble capitalino
La afición mexicana respondió al llamado del Gran Campeón Mexicano en 1993.
/Redes Sociales
Julio César Chávez todavía recuerda con claridad lo ocurrido el 20 de febrero de 1993. Aquella noche, el entonces campeón superligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) protagonizó una de las funciones más importantes de su carrera frente a Greg Haugen, pero antes de subir al ring tuvo un temor que nada tenía que ver con su rival: que el Estadio Azteca estuviera vacío.
El “César del Boxeo” llegaba para realizar la décima defensa de su campeonato superligero del CMB. La expectativa era enorme, aunque Chávez no estaba convencido de que el público respondiera como esperaba la organización.
En el camino desde el hotel hacia el estadio encontró tráfico y llegó acompañado por patrullas. Lo que vio al acercarse al Coloso de Santa Úrsula terminó por cambiar completamente su estado de ánimo.
Julio César Chávez temía que el Estadio Azteca estuviera vacío
Chávez ha contado que antes de llegar a la función le habían informado que apenas se había vendido entre 60 y 70% de las entradas. Incluso con esa información, el mexicano no imaginaba lo que encontraría al llegar.
TAMBIÉN PUEDES LEER: ¿Quién es “El Vikingo”? El boxeador cercano al Canelo detenido en Michoacán ligado al CJNG
“Venía con el temor de que el estadio estuviera solo, vacío. Y cuando voy llegando, ¡N’ombre! Ya estaba lleno. Me quedé impactado. No estaba todavía lleno, ya estaba más o menos y dije: ‘Ya con esto salí ganando’”, recordó.
Pero ocurrió todo lo contrario. Las tribunas comenzaron a llenarse y el boxeador quedó impresionado por la cantidad de aficionados que habían acudido a verlo.
Aquella función terminó estableciendo un récord de asistencia para una cartelera de boxeo de 132 mil 274 personas, aunque algunas estimaciones señalan que la cifra pudo superar los 136 mil espectadores.
Chávez derrotó a Greg Haugen en cinco episodios
Ya sobre el ring, Chávez no dejó lugar a dudas. El mexicano derribó en dos ocasiones a Haugen antes de que el réferi Joe Cortez detuviera el combate en el quinto asalto.
Además de la pelea estelar, la función organizada por Don King tuvo otros tres combates de campeonato, con victorias de Terry Norris, Azumah Nelson y Michael Nunn. También participaron figuras como Gerald McClellan y Félix “Tito” Trinidad.
La noche quedó marcada para siempre en la historia del boxeo mexicano, no solamente por el triunfo de Chávez, sino por la cantidad de aficionados que acudieron al estadio.
El propio excampeón considera que aquel récord difícilmente podrá romperse en el mismo escenario debido a la reducción del aforo del Estadio Azteca tras la instalación de butacas.
Emilio Azcárraga quiere ver al Canelo en el Azteca
Tres décadas después, la hazaña de Chávez volvió a la conversación por una propuesta para otro gran campeón mexicano: Saúl “Canelo” Álvarez.
TE RECOMENDAMOS: ¿Quién es quién es Wladimir Klitschko, exboxeador y expareja de Hayden Panettiere qué lanzó desgarrador mensaje por su muerte?
Emilio Azcárraga consideró que el tapatío podría protagonizar una pelea en el Estadio Azteca, tal como lo hizo Chávez en 1993.
El dirigente señaló que un combate del “Canelo” en el histórico inmueble tendría posibilidades de registrar una gran entrada y permitiría llevar nuevamente al boxeo a uno de los escenarios deportivos más importantes de México.
“Le haría un llamado al Canelo, valdría la pena hacer una de las peleas que tiene: es gran boxeador, gran deportista mexicano, llegar y decir, ya lo hicimos con Julio César (Chávez), o sea, vale la pena hacerlo por todo esto que sucedió”, declaró el directivo.
ESTO TE INTERESA: Revelan estremecedor VIDEO de Prichard Colón; boxeador que quedó en estado vegetativo compartió los últimos minutos de vida con su mamá
La idea, dijo en entrevista con Televisa, sería aprovechar el legado de aquella noche de Chávez y demostrar que el Estadio Azteca también puede convertirse en un escenario emblemático para otros deportes, más allá del futbol.