Enhanced Games 2026 en Las Vegas: Fracasan “Los Olímpicos de los esteroides y el dopaje libre” ¿qué pasó?
El proyecto, impulsado por el empresario australiano Aron D’Souza y respaldado financieramente por el multimillonario Peter Thiel junto a inversionistas como Donald Trump Jr., reunió a 42 atletas de disciplinas como natación, atletismo y halterofilia
Fueron cuatro días de competencia.
/@enhanced_games
Durante cuatro días, Las Vegas se convirtió en el escenario de uno de los experimentos deportivos más controversiales de los últimos años. Los llamados Enhanced Games realizaron su primera edición con una propuesta que rompió una de las reglas históricas del olimpismo moderno: permitir el uso regulado de sustancias para potenciar el rendimiento físico.
El proyecto, impulsado por el empresario australiano Aron D’Souza y respaldado financieramente por el multimillonario Peter Thiel junto a inversionistas como Donald Trump Jr., reunió a 42 atletas de disciplinas como natación, atletismo y halterofilia.
La idea era simple pero provocadora: demostrar hasta dónde puede llegar el cuerpo humano cuando la farmacología, la tecnología y la ciencia dejan de estar prohibidas dentro del deporte profesional.
The Women’s 100m crown belongs to non enhanced athlete Tristan Evelyn.
— Enhanced Games (@enhanced_games) May 25, 2026
Winning time: 11.26 secs
Prize money: $250,000 pic.twitter.com/6mDTLXmyRp
Millones de dólares, dopaje permitido y récords que nunca llegaron
Los organizadores ofrecieron premios de hasta 250 mil dólares por prueba y un bono especial de un millón de dólares para quien lograra romper un récord mundial.
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Las expectativas crecieron rápidamente porque los propios directivos aseguraban que varios atletas ya habían conseguido marcas históricas durante entrenamientos privados previos al evento.
Entre los participantes aparecieron nombres reconocidos como James Magnussen, Cody Miller, Ben Proud y Kristian Gkolomeev.
Sin embargo, la realidad terminó siendo muy distinta. Aunque muchos competidores utilizaron testosterona, péptidos y esteroides anabólicos bajo supervisión médica, los récords prometidos prácticamente no aparecieron.
En halterofilia, atletas como Boady Santavy y Wesley Kitts fallaron en sus intentos de imponer nuevas marcas incluso después de recibir oportunidades extra por parte de la organización.
Tampoco lograron sus objetivos figuras como Beatriz Pirón, Leidy Solís o Hafthor Bjornsson.
Un récord no oficial y una batalla contra el olimpismo
El único resultado que realmente sacudió al evento llegó gracias al griego Kristian Gkolomeev, quien registró 20.81 segundos en los 50 metros libres, superando el récord oficial de la prueba.
A $1,000,000 WORLD RECORD SWIM!
— Enhanced Games (@enhanced_games) May 25, 2026
Kristian Gkolomeev wins the Men’s 50m Freestyle in 20.81s and takes home $1,000,000 bonus + $250,000 first place prize and reclaims his 50M Freestyle world record. pic.twitter.com/A9XApwrYPS
Aunque la marca no será reconocida oficialmente porque la competencia permite sustancias prohibidas y el uso de trajes de poliuretano vetados desde 2010, el nadador recibió un premio de un millón de dólares y evitó que el evento terminara sin ningún gran resultado.
Participaron atletas sin doparse
Curiosamente, algunos atletas destacaron sin recurrir al dopaje. El estadounidense Hunter Armstrong ganó los 50 metros espalda sin utilizar sustancias, mientras que Fred Kerley lideró los 100 metros planos con tiempos competitivos pese a competir de manera natural.
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La reacción de los organismos internacionales fue inmediata. World Aquatics advirtió que cualquier atleta involucrado podría quedar fuera de competencias oficiales, mientras Sebastian Coe calificó el proyecto como “morónico”.
En respuesta, los organizadores de los Enhanced Games lanzaron una demanda antimonopolio de 800 millones de dólares contra la World Anti-Doping Agency, World Aquatics y USA Swimming, abriendo una batalla legal que podría tener impacto en el futuro del deporte internacional.
Más allá del espectáculo, el evento dejó abierto un debate incómodo para el olimpismo: si la ciencia y la tecnología seguirán siendo combatidas dentro del deporte o si, tarde o temprano, terminarán formando parte de una nueva era competitiva.
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