Síguenos

 

Economía

¿Qué dicen los expertos tras el frío y los apagones?¿Hay o no soberanía energética?

Mientras se discute la Reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, una tormenta polar congeló la importación de gas de EU y puso en evidencia que nuestro problema no es la generación sino la pobre capacidad de almacenar y distribuir la electricidad.

Recibe en tu correo el newsletter de La-Lista

Una ola polar azotó a casi todo el territorio de Estados Unidos. Los grandes productores de gas de Texas (la cuenca más barata del mundo y también con mayor atraso en inversiones en infraestructura) no pudieron mover su producto ni a sus clientes nacionales ni internacionales -léase México-, porque se congelaron los ductos por primera vez en la historia. 

Este fenómeno meteorológico del otro lado de la frontera, desnudó un problema de infraestructura de este otro lado: no tenemos ni la capacidad de almacenar ni la previsión para reconfigurar las fuentes de generación eléctrica. 

Y justo la ‘polar revelación’ llegó en medio de la discusión sobre la una reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que privilegia a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y cambia condiciones a los productores privados. en el Congreso. 

Le preguntamos a seis analistas locales e internacionales sobre esta coyuntura. Todos coincidieron en que el problema que busca solucionar el proyecto de ley del Presidente no está enfocado en ‘el problema’. Mientras la propuesta del ejecutivo es la de fortalecer la generación, el gran pendiente está en una mayor inversión en líneas de transmisión de electricidad y en la oportunidad de combinar distintas fuentes en una matriz que evite los apagones que esta semana tuvimos. 

Y también pusieron el acento en que es mucho más importante la ‘seguridad energética’ que la ‘soberanía energética’: la primera debería ser la gran preocupación nacional ya que está enfocada en cuestiones de consumo, costos y viabilidad, mientras que el segundo es un concepto mucho más político y poco claro cuando un país importa el 90% de su principal insumo de generación como es el gas. A los seis les hicimos las mismas tres preguntas: 

  1. El frío polar vino a revelar cierta precariedad en el almacenamiento y generación de energía, ¿qué enseñanza debe dejar esta situación? 
  2. Esta situación ‘climática’ que provocó el desabasto de gas llegó en plena discusión de la Reforma Eléctrica, ¿qué debería reconsiderarse en esta nueva ley luego de lo sucedido esta semana y los apagones? 
  3. ¿Se puede hablar de soberanía energética después de este evento?, ¿los cambios en la Ley de Generación Eléctrica van en sintonía con este concepto?“México no necesita una nueva ley, al contrario”

“México no necesita una nueva ley, al contrario”

Paolo Salerno, abogado especialista en mercado eléctrico y managing partner del despacho Salerno y Asociados

  1. Qué es importante tener una diversificación en la generación eléctrica, infraestructura de almacenamiento y de transmisión eléctrica para poder compensar los daños causados por el clima.
  2. En primer lugar, no hace falta una nueva ley, al contrario. En segundo lugar, la ley en vigor prevé la posibilidad de crear infraestructura de almacenamiento, el problema es que el regulador no ha expedido permisos al respecto en estos últimos dos años por indicaciones del Ejecutivo, invadiendo claramente sus facultades.
  3. La soberanía energética es un concepto ideológico y no de mercado. La actual ley puede perfectamente cumplir con el mandato “soberano” de entregar energía limpia y más barata a los mexicanos, siempre y cuando el regulador realice sus funciones de forma independiente y neutral.


“Un sistema antigolpes climáticos tiene que ser diverso y flexible, y las fuentes fósiles no lo son”

Guillermo Zúñiga, abogado de Transición Energética

  1. Es importante llamar a las cosas por su nombre: es la crisis climática lo que viene a hacer disrupción en las estructuras de energía y esto pone responsabilidades ya que el frío podría no ser culpa de nadie, pero la crisis climática es culpa de nosotros, de nuestra sociedad y nuestro aparato económico. La situación extrema pone de manifiesto que todos los países y regiones debemos tener una diversificación de soluciones energéticas para no depender tanto de una sola fuente. En Texas cometieron un error de planeación en cuidar que su red no tuviera conexiones interestatales. Se aislaron y eso limitó sus opciones. Otro error de Texas es depender tanto del gas natural, que colapsó, y aunque desarrollaron energía eólica, que hasta ayer funcionaba en 2/3 de su capacidad, descuidaron en impulsar la solar. Un sistema que enfrente golpes climáticos tiene que ser diverso y flexible, y las fuentes fósiles no lo son.
  2. Ante un mal diagnóstico va a haber un mal remedio: los problemas de abasto se resuelven maximizando las opciones de suministro, incluyendo el empoderamiento de usuarios para que produzcan su propia energía, y tener más actores que permitan tener más opciones logísticas y de abasto. La importación de gas de Texas fue una nueva opción ante las limitaciones presupuestales de Pemex y CFE cuando eran monopolios. Regresar a que sean estos monopolios la única opción no es diversificar, es de nuevo poner todos los huevos en una sola canasta. El Proyecto de Ley desincentiva la entrada de nuevas empresas y nuevas tecnologías y aumenta el riesgo de que nuestro sistema energético sea frágil ante una crisis climática. El problema no es que tengamos una opción de importar gas de Texas, el problema es que es casi la única opción y no se desarrollaron las otras alternativas como el almacenamiento, la producción, o lo más importante, las subastas de energía limpia.
  3. La soberanía energética es un concepto muy difuso que puede significar diferentes cosas. Pareciera que hay un discurso donde la soberanía significa que la energía sólo pueda ser suministrada por el gobierno. A mi me gusta citar a Japón para hablar de seguridad energética: es una potencia mundial que no tienen grandes recursos naturales y prácticamente importa gran parte de sus energéticos, pero eso no impide que tenga seguridad ya que ha cuidado que tenga diversificación de fuentes, de soluciones, penetración de las mejores tecnologías y da la seguridad que requieren sus usuarios, quienes son los que deberían estar al centro del sistema.  Y la diversificación de agentes, opciones y fuentes no entra en conflicto con la rectoría del estado; la rectoría del estado consiste en que el Estado lleve el timón del barco, no que sea el único que tenga que remar. Un sistema energético resiliente y flexible es un sistema aún más abierto del que tenemos, no uno que se cierre cada vez más.

“La Reforma propuesta solo encarece el suministro de energía”

Víctor Ramírez cofundador de Perceptia 21 Energía, firma de consultoría y desarrollo de negocios en el sector energético y asuntos públicos

1. Debería enseñarnos la necesidad de diversificar la matriz energética, no depender de un sólo producto. Además se dejaron de tomar las previsiones para tener seguridad energética. 

2. Más que la ley, se debe considerar la política energética: la iniciativa de reforma NO abona a la seguridad energética, y por el contrario incrementa costos y encarece el suministro de energía. 

3. No se puede hablar de soberanía, porque no hay planes ni proyectos que abunden a la soberanía energética. Dos Bocas no mejora las condiciones de gas como lo dijo el presidente. La iniciativa, de la mano del PRODESEN, publicado un día antes de la iniciativa, mantienen e incrementan la dependencia del gas.


“La nueva ley en discusión agrava la dependencia del gas”

Claudio Rodríguez-Galán, socio de la Práctica de Energía de Thompson & Knight

  1. Que la soberanía energética en México pende de alfileres. La cancelación del shale-gas y la certidumbre en inversiones en fuentes alternas hubieran mitigado el problema.
  2. Deberá considerarse que todos los países serios tienen matrices energéticas variadas. La ley ahora en discusión da prioridad a los ciclos combinados de CFE, lo cual agrava el problema al seguir dependiendo del gas natural para que México cuente con electricidad.
  3. No. Ni siquiera se puede hablar de seguridad energética, lo cual debería ser el primer paso para obtener una soberanía energética. La primera está fundada en racionales técnicos y económicos, la segunda, en la ideología ‘setentera’.

“Se debería impulsar la producción de gas en el país“

Aldo Flores, profesor Visitante de la LBJ School of Public Affairs de la Universidad de Texas en Austin

  1. La enseñanza es la de siempre: diversificar, diversificar, diversificar. Aplica a fuentes de energía, orígenes geográficos (país, región, continente) de energía, de tipos de inversión (pública o privada) y modelos de negocio. También recuerda que las redundancias en los sistemas de redes (transmisión de electricidad; transporte de gas) son imprescindibles. Algo más. Hay límites: la infraestructura perfecta para enfrentar toda eventualidad sería infinitamente cara.
  1. La nueva ley debería reconsiderarse no sólo porque erróneamente invierte el orden de despacho a favor de la energía cara y contaminante y limita la inversión privada, sino porque podría plantearse como una política industrial verde. En ese otro escenario, CFE apuntalaría la incorporación de más energías limpias y de la modernización del sistema eléctrico, al tiempo que se va convirtiendo en una empresa que compite por sí sola; como también deberá ser el caso de las empresas privadas. Por otro lado, se debería impulsar la exploración y producción de gas en el sureste y noreste, aprobar el almacenamiento subterráneo, invitar a más inversión y permitir la competencia.
  2. La soberanía energética, entendida como plena autosuficiencia, no existe. No es solo que en el país no importe combustibles, la tecnología, las ideas, las redes logísticas, las finanzas están interrelacionadas internacionalmente. No hay país que resuelva todo eso por sí mismo. La discusión relevante es qué porcentaje de importaciones de cualquier combustible es manejable como parte de la oferta nacional. Corea y Japón saben manejar mercados de gas que descansan en 100% de importaciones de gas natural licuado…diversificando. Nadie cuestiona su soberanía: el gas se importa y se consume bajo reglas que los gobiernos de Japón y Corea imponen. México está en una situación menos extrema, tiene más opciones, puede combinar mejor oferta externa e interna. Y tres días de clima extremo son una alerta sobre lo que el cambio climático puede provocar. Hay que reforzar la infraestructura de producción, transporte, transmisión y fortalecer la generación distribuida.

“La nueva Ley se enfoca en un problema donde no hay un problema” 

Gonzalo Monroy, director de la consultora en energía GMEC

  1. La primera moraleja de esta situación tan atípica es que los sistemas, en el caso de Texas, son viejos y que no estaban diseñados para un clima extremo. En el caso de México es algo similar, los apagones son un reflejo de que no tenemos la suficiente expansión en líneas de transmisión y no tenemos servicios auxiliares para poder dar continuidad al sistema. Incluso en la parte de la generación nos está mostrando que hay que diversificar la matriz energética, que el carbón y el combustóleo sí tienen un papel, un rol no como energía base pero si como energía de emergencia.  Hay un dato brutal: 90% del gas que se consume en México es de importación. ¿Dónde están los resultados domésticos de Pemex en la producción de gas? ¿Por qué la ideología de no hacer fracking cuando tenemos la sexta reserva más grande de gas en shale del mundo? 

2. Esta Ley se está enfocada en un problema donde no hay problema, que es en la generación. La generación está ahí y ha sido confiable por muchos tiempo, Los problemas están en el suministro, en la transmisión, y son cosas que esta nueva ley no resuelve. De prosperar, después de una serie de amparos que perderá el Ejecutivo y también el Legislativo, veremos que los problemas que pone esta ley son todavía más complicados: el despachar antes las plantas más ineficientes o caras y contaminantes como las de combustóleo nos llevan a un costo de generación más alto. El sector industrial que no tiene subsidio alguno ellos van a enfrentar costos de generación más altos. Y eso va a dañar la competitividad de las empresas , algo vital si hablamos de recuperarnos de un 2020 que ha sido de pesadilla. 

3. Más que de soberanía energética hay que hablar de seguridad energética. En el siglo XXI la seguridad energética significa tener la energía en el momento que se requiera y a precios accesibles de manera continua y confiable. No importa quién lo produce sino quien lo pueda ofrecer a los consumidores, no al Estado, en estas condiciones. Hasta que no haya una fuerte inversión en ‘fierros’ (infraestructura de distribución) seguiremos muy vulnerables a este tipo de shocks externos como el que vivimos por el clima.

También te puede interesar

Opinión

El Imco hizo público que una de las empresas de CFE le cobra a CFE Transmisión y CFE Distribución un cargo periódico por garantizar...

Economía

El presidente afirmó que será en esa alcaldía donde se dará el "banderazo de salida" a la empresa que venderá gas LP a precios...

Economía

El mandatario aseguró que ya se cuenta con los terrenos, cilindros y camiones para distribuir el combustible.

Opinión

El gobierno se lava las manos, para dejar las culpas en manos de eventos fortuitos y causas de fuerza mayor, que nadie podía prever.

Publicidad