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‘Definió una época y un estilo’: el mundo del cine llora por Sean Connery

El actor escocés Sean Connery gozó de una larga y variada carrera, pero siempre será recordado por su papel como James Bond

Foto: Rob Mieremet/Nationaal Archief

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Por Vanessa Thorpe/The Guardian

Sean Connery, una de las estrellas de cine más grandes del Reino Unido, falleció a los 90 años. La industria del entretenimiento y muchos de sus seguidores lamentaron el fallecimiento del actor escocés, recordado por su interpretación de James Bond y considerado por muchos como el mejor en hacerlo, cuando se dio a conocer la noticia el sábado.

Nicola Sturgeon, primera ministra de Escocia, dijo estar desolada tras de enterarse de la pérdida del actor, quien también fue uno de los activistas más prominentes por la independencia de Escocia: “Hoy nuestra nación llora por uno de sus más adorados hijos. Sean nació en el seno de una familia trabajadora de Edimburgo y, a través de su talento y trabajo duro, se convirtió en un ícono del cine internacional y en uno de los actores más exitosos”.

Dame Shirley Bassey, intérprete del tema de Goldfinger, habló de sus recuerdos de él jugando futbol, y añadió: “Bueno, ¡siempre estaré ahí para animarte, Sean!”

Daniel Craig, su sucesor más reciente en el papel de Bond, alabó al actor, quien también fuera repartidor de leche, que nació en agosto de 1930 en Fountainbridge, Edimburgo, y que en alguna ocasión bailó en el escenario como miembro del elenco del musical South Pacific, como un hombre que “definió una época y un estilo”.

“Recordaremos a Sir Sean Connery como Bond y como muchísimo más”, dijo Craig. “El ingenio y encanto que aportaba a la pantalla solo podrían medirse con megawatts; ayudó a crear los éxitos taquilleros del cine moderno. Seguirá influenciando tanto a cineastas como a actores durante muchos años”.

También la familia del difunto Sir Roger Moore alabó a Connery como “el mejor Bond de la historia”.

La habilidad de Connery para transmitir una combinación de templanza y encanto sarcástico no tenía igual, tal vez sólo se le parecen las estrellas clásicas de Hollywood, como Humphrey Bogart o Robert Mitchum. El Dr No, From Russia With Love, y Goldfinger representaron el nacimiento de un gigante cinematográfico.

Connery dio vida al duro y gallardo agente del MI6, creado por Ian Fleming, de 1962 a 1971 (sin contar la interrupción de George Lazenby en 1969), con lo que afianzó a la franquicia de 007 en el imaginario colectivo. En 1983, regresó para Never Say Never Again, el icónico remake de Thunderball.

No obstante, aunque la imagen del Bond de Connery lanzando su sombrero a un perchero, mientras saluda a la señorita Moneypenny, es difícil de vencer, el actor también dejó huella con otras películas que han envejecido bien. Marnie, el perturbador thriller de Alfred Hitchcock de 1964, se mantiene como un favorito de las audiencias modernas, al igual que The Man Who Would Be King, aventura militar de 1975, que protagoniza junto con otro ícono del cine británico de la época, su amigo Michael Caine, quien, junto con Connery, es una de las opciones más populares para imitar de quienes se dedican a ello.

Aunque de niño era bajito, a los 18 años Connery medía más de 1.80, y comenzaron a llamarle “Big Tam”. A los 16 años se unió a la Marina Real británica durante tres años, lo que después le permitió obtener una licencia especial para interpretar a Bond, y alcanzó el rango de comandante naval. Cuando era joven trabajó como ayudante en una piscina, y participó en competencias de fisicoculturismo y modelaje. Después de trabajar tras bambalinas en el King ‘s Theatre de Edimburgo, decidió enfocarse en los escenarios.

El papel de Bond resultó ser un fiel amigo que lo llevó al estrellato, sin embargo, Connery también se enfrentó a controversias a lo largo de su vida. Muchos escoceses criticaron su nacionalismo ferviente mientras decidía vivir lejos de su patria. Su vida privada y sus actitudes también han sido sujetas a escrutinio.

Algunas declaraciones que dio a Playboy durante una entrevista en 1965, justifican la violencia contra las mujeres, y ello provocó que se le acusara de ser un abusador. “No creo que tenga algo de malo golpear a una mujer, aunque no recomiendo hacerlo de la misma forma que lo harías con un hombre”, dijo. Connery también recibió denuncias de violencia doméstica, cuando su ex esposa Diane Cilento, madre del actor Jason Connery, lo acusó de abusar de ella en su autobiografía.

Su matrimonio posterior con Micheline Roquebrune,quien igual que él era una entusiasta del golf, y conoció en Marruecos, fue largo y feliz, aunque se vio temporalmente afectado cuando un amorío con la cantante Lynsey de Paul salió a la luz pública.

Para muchos críticos de cine, uno de los papeles más importantes de Connery se dió en la sombría película noir de 1973 The Offence, dirigida por Sidney Lumet. Otras interpretaciones celebradas en éxitos taquilleros incluyen la adaptación de El nombre de la rosa de Umberto Eco, y Highlander, ambas de 1986, y el drama gánster The Untouchables, por la que ganó el Oscar en 1988. También participó en una gran cantidad de películas de alto presupuesto, como Outland, ambientada en una colonia minera en el espacio, y el thriller submarino The Hunt for Red October.

Muchos de los que se han lamentado por el fallecimiento de Connery durante el fin de semana hablaron de su presencia como figura paterna en el cine, en especial sus papeles como el Rey Arturo en First Knight, y un envejecido Robin Hood, junto a Audrey Hepburn en Robin and Marian. Pero, tal vez, el momento más conmovedor que se puede recordar ahora es la escena donde muere y revive milagrosamente en Indiana Jones and the Last Crusade de Steven Spielberg en 1989, donde interpretó al padre de Harrison Ford.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

The Guardian
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