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Cantante, activista, sexual, adicta: la problemática genialidad de Billie Holiday

Un documental cuenta la íntima historia real de Billie Holiday en medio de una batalla global contra el racismo.

Billie Holiday, artista que sufrió, pero que luchó toda su vida contra el racismo y los abusos. Foto: Wikimedia Commons

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Alex Godfrey/The Guardian

Hay un momento electrizante en Billie, un nuevo documental sobre Billie Holiday, en donde Jonathan “Jo” Jones, un tempestuoso e influyente baterista afroamericano que tocaba con Holiday desde la década de los 30 a la de los 50, se enfrenta a su entrevistadora blanca.

“Tú no sabes por lo que estábamos pasando entonces”, dice, refiriéndose a viajar por el sur en el autobús de Count Basie. “¿Por qué estaban pasando?” pregunta la entrevistadora, Linda Lipnack Kuehl. “¡Estábamos pasando por el infierno!” grita. “La señorita Billie Holiday no tenía el privilegio de utilizar un sanitario en una gasolinera. Los chicos al menos podían ir en el bosque. Tú no sabes nada de esto porque nunca has tenido que someterte a eso. ¡Nunca!”

El filme de James Erskine está construido por esas entrevistas con Kuehl, una profesora de preparatoria y fan de Holiday que también hacía periodismo de arte. En 1971, empezó a hacer planes para una biografía: Holiday murió a los 44 en 1959 y, 11 años después, Kuehl quiso hablar con aquellos que estuvieron en su vida. Ella entrevistó y entrevistó y siguió encontrando gente en 1978, a casi 200. El proyecto la abrumó y nunca lo acabó, y en 1979 la encontraron muerta en una banqueta en Washington. La policía declaró suicidio: Kuehl habría saltado desde su cuarto de hotel, aunque no había evidencia de esto. 

Sus entrevistas llegaron a un coleccionador privado y después se utilizaron por escritores en otras biografías de Holiday. Hace poco, el documentalista Erskine compró los derechos de las cintas de Kuehl. Su filme es un viaje a través de la vida de Holiday, narrado por las voces en estas cintas, testigos de una de las artistas más notables del Siglo XX. 

Combativa y vulnerable. Billie Holiday y su clásico peinado con flores. Foto: The Library of Congress/ Wikimedia Commons

Una experiencia envolvente

“La primera cinta que pusimos fue con Charles Mingus”, dice Erskine sobre escuchar las entrevistas de Kuehl. “Inmediatamente fuimos transportados a los 50 a través de esa voz profunda. Una forma de hablar que es como música por sí misma, desprevenida, pero también con un ojo para documentar. Se sentía como estar ahí en Chicago en los 50s, con todos los grandes del jazz, Ella (Fitzgerald) esperando en los bastidores mientras ella canta. Fue intoxicante”. 

“Billie no podía entrar en restaurantes, no podía usar sanitarios, porque no la trataban como a una humana

-Michelle Smith

Escuchar a músicos, amantes, proxenetas, amigos de la infancia y agentes del FBI recordando su tiempo con Holiday es una experiencia evocativa y transportadora. También escuchamos a Kuehl, una gran entrevistadora que corta a través del brillo. Es un estudio de carácter crudo y sin suavizar, en el que Holiday es tanto combativa como vulnerable, reservada y revolucionaria: una feroz, irreverente cazadora de emociones que nunca sacrificó su integridad. Esto es más refrescante considerando que la propiedad de Holiday, fue adquirida en 2012 por la compañía musical Concord que se sumó como productora. “Lo que amo del filme es que no estamos cambiando nada de quién era ella”, dice Michele Smith, que maneja la propiedad. “No estamos cambiando sus defectos. Ella es Billie sin pedir disculpas. Ella solo sabe ser ella.”

Los testimonios son escandalosos. “Ella bajó una noche entre shows y dijo, ‘¡Ven por mí en la noche!’” dice Simmons, que tocaba el bajo con ella, se drogaba con ella y se acostaba con ella. “Y, mientras entraba por la puerta, ella iba saliendo por la puerta con una chica. Pero a la siguiente noche… ella iba por mí. Ella solía irse con una chica, o algo así: de seguro las ponía a hacer acrobacias. Después de eso probablemente llamaría a una prostituta. Ella era una máquina sexual”. 

El filme no evita este material, o la vida de abuso que Holiday sufrió. Esto es vital, dice Smith. “Mucha gente solo piensa en sus adicciones pero no sabe cómo creció. No pueden juzgarla sin saber quién es ella en realidad. Ella nació en los Estados Unidos en 1915 como una niña negra y pobre, creció para ser una mujer que fue atacada sexualmente, la violaron a sus 10 años, y después trató de encontrar un lugar para ella en este mundo”. 

‘El gobierno fue detrás de ella’. Foto: William P. Gottlieb/Wikimedia Commons.

Víctima de los maltratos

Entre las entrevistas de Kuehl escuchamos de primera mano sobre los horribles maridos y novios de Holiday, una galería de explotadores y abusadores, hombres que la golpearían en la calle. Holiday se defendería: “Ella lo golpeó en la cabeza con una botella de Coca-Cola o algo y como que le abrió la cabeza, y los dos fueron al hospital”, dijo la trombonista Melba Liston de uno de estos episodios. Pero estos hombres le succionaron la vida, deteriorando su confianza, le hacían daño físico y mental. 

“Ella no tomó las mejores decisiones”, dice Smith. “Pero tienes que entender porque ella era de cierta manera”. Así como su trauma de la infancia, “ella no podía entrar en restaurantes, no podía usar sanitarios, porque no la trataban como a una humana”. 

La película documenta este racismo. Ella no podía entrar a los recintos por las puertas frontales, porque ofendería a los clientes blancos que estaban ahí para verla; ella pasó meses de gira por el sur con la banda de blancos de Artie Shaw, ella tenía que estar a la caza de hoteles en dónde dormir, lejos de donde el resto de la banda se quedaba. “Después de comer ella siempre pediría una hamburguesa extra y la guardaría en su bolsa, porque ella nunca sabría cuando le negarían el servicio”, dice un amigo en el filme. 

Esto se compone por la decisión de Holiday de cantar Strange Fruit, la canción de protesta que el escritor Abel Meerpol le presentó en 1939. En el filme, Barney Josephson, el dueño del club no segregado Café Society, en donde ella la cantó por primera vez, detalla cómo algunas personas blancas, “fiesta después de otra” salían del lugar cuando ella lo hacía. Holiday hizo que en su contrato dijera que ella cantaría la canción, en cada concierto, en todos lados. El FBI empezó a perseguirla – supuestamente por delitos con drogas – poco después de eso. 

El póster para la película Billie. Fotografía: New Black Films

“Desde 1939 hasta su muerte en 1959 el gobierno fue detrás de ella porque era negra, era rica y se atrevió a cantar Strange Fruit”, dice Smith. La misma Holiday dijo eso, en Mayo de 1947, se le ordenó no cantarla en un concierto en Filadelfia. Esa noche, agentes allanaron su habitación del hotel y, mientras que ella regresaba del concierto, le dispararon al coche de Holiday mientras ellos los veía y se fueron rápidamente. Después la arrestaron y la sentenciaron a prisión por un año. 

Los archivos del FBI en 1949 dicen que Holiday había sido desacreditada para dar un ejemplo a otros. Uno de los agentes, el Coronel George White, le dijo a Kuehl que “los abrigos caros, los coches caros y las joyas y diamantes” de Holiday generaban mucho resentimiento. 

“Desde 1939 hasta su muerte en 1959 el gobierno fue detrás de ella porque era negra, era rica y se atrevió a cantar Strange Fruit

-Michelle Smith

La persecución del ‘enemigo número uno’

“La volvieron su enemigo público número uno y destruyeron su vida de muchas maneras”, dice Smith. Literalmente, dirían algunos. Holiday murió de cirrosis hepática, causada por el abuso de alcohol, pero, se dice que, dos décadas de persecución la llevaron a la muerte. Incluso al final ella fue arrestada en su cama de hospital por la posesión de narcóticos. 

Tristemente, todo sigue siendo relevante. “Terminamos la película el año pasado y no la volví a ver hasta septiembre”, dice Erskine. “Me sorprendió lo política que se sintió. Cuando la estábamos haciendo, sentimos que estábamos presentando la verdad sobre cosas que todo el mundo entendía, el poder del hombre blanco, racismo estructural. Yo estaba tratando de hacer una película sobre Billie, y una de las alegrías que te da realmente verla. Pero creo que nos dice que no hemos abordado ninguna herida generacional en la sociedad”. 

Billie, relevante y cautivadora

Sobre todo, él dice, “si la película se siente relevante es porque ella se siente relevante. Ella habla de sexo, de política, de raza, de violencia… problemas que están al centro de como nos comunicamos hoy, y ella no habla de ellos por debajo. Billie Holiday se levantó y cantó Strange Fruit en 1939, después casi cada noche de su vida por 20 años. Ella fue a la cárcel por eso, y se la cantó a audiencias blancas, y esto fue 16 años antes de Rosa Parks”. 

Holiday no tenía idea de los efectos a largo plazo que causaría cantar Strange Fruit: fue encarcelada un año por un cargo por drogas; le prohibieron cantar para siempre en recintos en donde se servía alcohol, restringiendo una gran parte de sus futuros ingresos y forzándola a estar de gira hasta que murió. Aún así, dice Smith, ella no cedía. “Ella sabía que si cantaba esa canción iba a perder mucho. Y lo hizo. Con el movimiento por los derechos civiles en los 60s hubo gente que perdió la vida, y en esencia ella perdió su vida por cantar esta canción”. 

Por eso, ella dice, por encima de la música, es por lo que el legado de Holiday ha perdurado. “Ella conocía su lugar. Y a veces ella no quería quedarse en su lugar. Por eso ella es Billie Holiday; era una luchadora. Y, como ícono, ella ha sobrevivido”.  

Billie está disponible digitalmente desde el 16 de noviembre en Amazon y iTunes. Una entrevista con James Erskine tendrá lugar el 15 de noviembre como parte del festival de Jazz de Londres. 

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

The Guardian
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