‘El Gato Calavera está durmiendo’: el <em>underground</em> en la CDMX volverá a pesar del Covid-19
Escena punk en la Ciudad de México. Foto: Daniel Galindo / Gato Calavera.

Botas negras con plataforma que empujan cadenas largas colgadas de un pantalón. Chamarras de cuero con picos que coexisten en sopor de catarsis y oscuridad. La pandemia de Covid-19 suspendió escenarios como este y todo tipo de reuniones masivas, incluyendo los espacios que se dedicaban a esto. “El Gato Calavera está dormido, está en una siesta y va a despertar en un año”, explica su dueña, Tatiana Soberones.

Este espacio que estuvo por más de ocho años en Insurgentes 179 cerró sus puertas en marzo de 2020. La última presentación fue una banda española el día 7 de ese mes. Sin embargo, para agosto del año pasado, esta empresa se unió a las más de 39,000 que cerraron sus cortinas para siempre, según estimaciones de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en la Ciudad de México.

Gato calavera en la CDMX. / Foto: Daniel Galindo.

El Gato Calavera era un espacio autogestivo, explica Soberones a La Lista. “Empezamos a tener bandas de todo tipo. Desde quien llevaba un par de semanas hasta legendarias, Skandala, uno de los Ramones, Eskorbuto o con mucha trayectoria. (Era un lugar) para los que nos gusta el ska, el punk, el reggae”.

Lee también: Spot y cultura popular

Previo a su cierre definitivo, en agosto de 2020, se unieron al programa Reabre, el cual le permitió a bares y antros de la capital cambiar su giro a restaurante. Aunque este local ya contaba con servicio de venta de alimentos desde el inicio, decidió abrir sus cortinas solo con esta modalidad. “Para el dueño del local, al no ser algo tan redituable, nos pidió que se lo entregáramos en un mes (…) a desmantelar lo de 10 años”.

Cuando llegó de nuevo el semáforo rojo a la capital del país en diciembre pasado, dicho programa del gobierno local se suspendió. Sin embargo, se volvió a activar durante el color naranja hacia febrero. A la fecha, hay más de 4,000 establecimientos que se han registrado para hacer este cambio de giro y poder operar, según el titular de la Agencia Digital de Innovación Pública, José Antonio Peña Merino.

Escena punk en El Gato Calavera. / Foto: Daniel Galindo.

Tatiana refiere que tuvo la oportunidad de conseguir un nuevo espacio, pero más pequeño. “El Gato debe evolucionar y crecer”. Por lo tanto, decidió abrir un nuevo restaurante pero con otro nombre: “No somos nada”, en la colonia Roma. “Se necesitan estos espacios de expresión. Se necesitan estos espacios de reunión, espacios de expresión contracultural como estos géneros”.

Te puede interesar: Hollywood aprueba, luego existo: la aprobación cultural colonial

Establecimientos como este van a seguir existiendo porque hay un público que los pide, refiere el músico Alan Romero. “Tienen que volver a aparecer porque hay un mercado que está exigiendo ese tipo de ambientes. Son importantes. Siempre y cuando haya escena, y como siempre, va a haber”.

Incluso augura que puedan surgir nuevos espacios como “hoyos funky”, cuando las bandas en el pasado acudían a tocar en lugares apartados y lejos de la mirada de los policías.

Este tipo de géneros underground sobrevivieron a la pandemia y volverán con más fuerza, estima el guitarrista. Durante la emergencia sanitaria hubo bandas que le apostaron al streaming, pero lo presencial es algo que no desaparecerá. “Tanto las bandas, como los que van a escuchar, estamos extrañando ese contacto físico. Es una cuestión tribal el reunirse. Es un ritual humano reunirse, escuchar música y bailar”.