Lin-Manuel Miranda, creador de ‘En el barrio’: ‘Lo hicimos y existirá para siempre’
Foto: Cortesía Warner Bros.

Después del éxito del musical Hamilton, que le valió premios Pulitzer, Grammys y Tonys, el escritor y compositor estadounidense Lin-Manuel Miranda regresa con En el barrio, (In the Heights, en inglés), la versión cinematográfica del musical que creó cuando aún era un estudiante de teatro.

En el barrio narra la vida de la comunidad latina de un barrio de Nueva York, Washington Heights, en su lucha por lograr el sueño americano. La historia está inspirada en la vida de Miranda como estadounidense latino de primera generación en la gran capital.

Él protagonizó la versión teatral cuando estrenó en Broadway, en 2008. Un papel con el que ganó el Tony al mejor actor protagonista de musical. Ahora, en la versión cinematográfica, reaparece como el chico de la piragua y deja paso a un elenco formado por actores y actrices latinos, como Anthony Ramos, su sustituto, o Melissa Barrera, la mexicana que da vida al personaje inspirado en la esposa de Miranda, Vanessa.

Dirigida por Jon M. Chu (director de Crazy rich Asians, entre otras), desde el 11 de junio la película está en los cines y en la plataforma HBO Max, disponible en México desde el 29 de junio

Cuando protagonizaste En el barrio a los 19 años, ¿cuál era tu mayor sueño para el musical?

Oh, ¡que a los chicos de mi colegio les gustara! (Risas). Sinceramente quería escribir algo completo. En aquel momento, vivía en una casa llamada La Casa, que formaba parte de un programa líder en la comunidad latina, una casa muy agradable en Washington Street. Tenías que presentar un ensayo para entrar. Fue mi primera vez conviviendo con otros chicos como yo, que crecieron como primera generación, sus padres crecieron hablando español y luego, ello crecieron con una mezcla de español e inglés. Creo que eso me influenció a la hora de aportar parte de mi en mi trabajo

Había escrito musicales de un solo acto. Todos sonaban como falsificaciones de Jonathan Larson –el autor del musical Rent–, porque lo adoraba. Esta fue la primera vez que realmente intenté llevar la música latina que yo amaba y la música hip hop que amaba a lo que estaba escribiendo. Y creo que ese impulso es realmente lo que, más que cualquier otra toque particular o trama de algún personaje, sobrevive en la versión de la película. Puedes ver ese impulso que puede llevarnos a todos nosotros en nuestro trabajo. 

¿Por qué (el director) Jon M. Chu?

Jon Chu, porque era el director que conocimos que más se sintió como nosotros cuando lo hicimos por primera vez. Jon es primera generación (de estadounidenses), como Quiara (Alegría Hudes, la guionista) y yo. Él creció en un pequeño negocio, mientras su papá ponía en marcha su restaurante. Y su papá tuvo que hacer milagros para que Jon pudiera decir: “Quiero hacer películas con una cámara”. Es decir, eso era como decir: “Quiero ir a Marte”, cuando tus papás llegaron de otros lugares y tuvieron que estudiar el idioma. Así que entendió la lucha de Nina (uno de los personajes) a la perfección. Entendió la lucha de nuestra responsabilidad de progresar como herederos del sacrificio y el legado. Él entendió esa experiencia del migrante en diferentes niveles, porque fue la que vivió.

Melissa Barrera y Anthony Ramos, en una escena de la película. Foto: Cortesía Warner Bros.

Tú y Quiara Alegría Hudes tuvieron que, básicamente, desmontar su bebé y luego, reconstruirlo de nuevo.

Tengo que darle a Quiara la mayoría del crédito. Ella lo desmontó primero, es su guión. Ella realmente tomó decisiones duras pero inteligentes con las que no se perdió ninguno de los conflictos y temas de la obra, sino que los actualizó, como el hecho de que uno de los personajes esté luchando por su estatus migratorio. Creo que fue hábil por la conversación que está teniendo lugar ahora mismo. Porque ahora, teniendo un personaje luchando por eso, no puedes ver la película diciendo: “Es les pasa a otros”. Ahora, tú conoces a alguien (en esta situación), identificas a alguien que amas y que está luchando por esos asuntos en nuestra película.

Aspirábamos a una adaptación al nivel de Cabaret. Amo (los personajes de) Herr Schultz y Fraulein Schneider (del musical Cabaret). Amo verlos cada vez que veo la versión teatral de Cabaret. No están en la película y está bien, pero no los eliminamos del mundo. Yo voy a verlos cuando voy a ver el espectáculo en vivo. Y así es cómo siento los cambios de En el barrio. El espectáculo existe, se seguirá representando en todas las escuelas de secundaria por siempre, si Dios quiere. Siempre podrás reverlo. Pero este fue nuestro intento por hacer la mejor película posible, y ello, requirió de muchos cambios.

Grabaste un musical sobre tu barrio en tu barrio, ¿cómo te sentiste?

Es difícil de platicarlo sin ponerme a llorar, la verdad, porque incluso cuando estás haciendo la versión teatral, tú esperas representarlo de forma que haga sentir a tu barrio orgulloso. Pienso en la noche de los (premios) Tony, que se vieron al Restaurante Coogan’s de la calle 168, porque En el barrio se llevó el premio a la Mejor Música. No lloré hasta que vi a mi amigo, que estaba en Coogan’s, grabando a todo el mundo viendo cómo ellos estaban detrás del musical.

Nunca olvidaré traerme a Vanessa (su esposa) en los ensayos de la película. Vivimos a unos bloques de distancia y le dije: “Querida, sé que estás trabajando pero tienes que venir”. Vino y vio donde (Corey Hawkins y Leslie Grace como Benny y Nina) bailan y dijo: “Este es el edificio de mi abuela. ¿Saldrá en la película?”. Así que es ese otro nivel, el de filmar estos números en los sitios donde vivimos todas nuestras vidas y donde están tantas etapas de nuestras vidas.

Carnaval del barrio (uno de los números) fue un logro increíble, ¿puedes hablar de ello?

Tuvimos un día para grabarlo, desde el amanecer hasta que se puso el sol. Afortunadamente, mi personaje fue puesto en la salida de incendios, por tanto, no me tuve que aprender la complicada coreografía, como el resto del elenco. Así que tuve que sentarme y contemplarlo desde ese increíble mirador.

Te contaré otro detalle, muy loco. Íbamos tan rápido como podíamos. Nunca grabamos las harmonías de Anthony así que a medida que filmábamos, yo canto mi parte como chico de la piragua, y Anthony, hace playback con mi versión de cuando tenía 28 años. Nunca tuvimos su voz hasta que la grabamos en vivo más tarde. Así que estoy literalmente haciendo un dueto con Anthony, que interpreta el papel que yo hice, pero con una versión mía de hace 11 años. Surrealista… 

Y luego, cuando lo tuvimos, nadie dejó de bailar y cantar. Todos tenían sus banderas en mano, y levantaron la mirada hacia mí y comenzaron a cantar (¡Lin! ¡Lin!). Fue un sentimiento de “lo hicimos y existirá para siempre”, lo cual no es un sentimiento que tienes siempre en el escenario. Es algo diferente. Así que nunca más veré ese número sin pensar en ese día. 

La película representa el fin de un viaje increíble para ti, ¿cómo te sientes?

Es surrealista. De nuevo, muy difícil de platicarlo sin llorar. En el barrio es más viejo que mis hijos. Es más viejo que mi matrimonio. Si fuera una persona, podría tomar de forma legal en Estados Unidos. He vivido tantas versiones que, de alguna manera, he aprendido a escribir mientras escribía En el barrio. Fue la graduación de mis estudios de teatro… trabajar con Quiara y traer eso que hice cuando estaba en la facultad, que no estaba muy bien, y convertirlo en un espectáculo que finalmente, estrenó en Broadway.

Y de hecho, el viaje sigue: Antony Ramos está dando entrevistas sobre esto y Leslie Grace debutó en el cine con esto. Un efecto secundario de tratar de crear un camino para mí es que el camino es suficientemente ancho para que otra gente increíblemente talentosa encuentre una comunidad y roles en los que puedan hacer con entusiasmo, en el teatro y ahora, en la película. 

¿Cómo esperas que esto cambie la historia de la representación para el próximo cineasta que aparece y propone una película para la comunidad latinx desde la comunidad latinx?

Esto es lo de “no puedes verlo si no existe”, ¿verdad? Recuerdo las críticas originales de En el barrio cuando estrenó en Broadway y eran positivas. Eran suficientemente buenas para mantenernos durante un tiempo, pero había tan muy poca representación positiva de los latinos en los principales medios. El hecho de que retratáramos historias sin crimen ni drogas en el centro hizo que nos señalaran con “bueno, está retocado. Bueno es ‘Barrio Sésamo’”. Estoy citando las críticas del (New York) Times y el (Washington) Post. Esto revela el sesgo de que si solo nos ves en el noticiero de las 11, es así como te sientes. 

Pero cuando tienes dos autores latinos escribiendo sobre su comunidad con amor, esto es lo que sucede. Pusimos la alegría, el amor y el sentimiento del barrio en un día caluroso de verano en el centro. Creo que eso resuena con mucha gente y ahora es doblemente conmovedor, porque no hemos podido reunirnos en persona durante año y medio. Estas viendo una película prepandémica, con gente abrazándose y besándose en las calles, nadando en una piscina, todos juntos… las cosas del día a día que nos quitaron. Así que esa alegría está más concentrada porque representa una normalidad en la que esperamos regresar algún día pronto. 

Repertorio de En el barrio en el estreno mundial de la película: Foto: Cortesía Warner Bros.
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