La excusa del sexo duro en muertes de mujeres es una variante de ‘crimen pasional’: estudio
Grace Millane murió por estrangulación. Foto: Lucie Blackman Trust/PA

Diane Taylor/The Guardian

Cada vez son más los asesinos de mujeres que recurren al “juego sexual que salió mal” como excusa, en una especie de variante contemporánea del tradicional crimen pasional, señala un estudio.

La profesora Elizabeth Yardley, criminóloga de la Universidad de Birmingham City, encontró que la normalización del bondage, dominancia, sometimiento y sadomasoquismo (BDSM) en diferentes medios de comunicación ha generado “un guion aprobado culturalmente” en el que los hombres matan a las mujeres.

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Yardley explica que utilizar como defensa los juegos sexuales que salieron mal es una variante de la defensa por crimen pasional.  Los hombres acusados de matar mujeres utilizan como defensa el “crimen pasional” para argumentar que la provocación puede servir como defensa legal y que se les juzgue por un delito menor de homicidio.

Por lo menos han muerto 18 mujeres durante los últimos cinco años en los que se alega que los juegos sexuales que salieron mal y las acusaciones por sexo duro se han incrementado diez veces en los tribunales desde 1996 a 2016. La información que reunió el grupo activista We Can’t Consent To This  (No podemos consentir ésto) y que utiliza la profesora Yardley para su investigación reporta al menos 60 casos de mujeres asesinadas en Reino Unido desde 1972 hasta la fecha en los que los hombres alegaron juegos sexuales que salieron mal.

Dos de los casos más conocidos son el de Natalie Connolly que fue asesinada por su novio John Broadhurst en 2016. Se le encontraron 40 lesiones diferentes. Él afirma que se trataba de un juego sexual que salió mal. En un principio se acusó a Broadhurst de asesinato pero el jurado lo absolvió por orden del juez cuando el fiscal presentó su caso. Broadhurst se declaró culpable de homicidio por negligencia por no haber solicitado ayuda médica. 

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Grace Millane murió por estrangulamiento en Auckland, Nueva Zelandia a manos de un hombre que conoció por medio de la aplicación de citas Tinder. El hombre fue encontrado culpable por el asesinato de Millane pero ya presentó apelación al juicio y sentencia.

Yardley señala también que hay muchas más víctimas entre las mujeres más jóvenes de entre 16 y 34 años.  Muchos de los culpables tienen condenas previas por violencia.

La profesora llega concluye que la normalización del BDSM “permite que los abusadores justifiquen y disculpen la violencia mortal en contra de las mujeres a causa de la igualdad de género y la liberación de las mujeres”.

La ley del abuso doméstico, cuya aprobación se espera para finales de año, incluye una enmienda que invalida que se utilice el consentimiento como defensa en la corte si la víctima sufre daños severos o muere.

Se ha expresado gran preocupación por el estrangulamiento no fatal y fatal. We Can’t Consent To This ya solicitó que se incluya un nuevo apartado sobre estrangulamiento no fatal argumentando que la legislación actual no es la adecuada para juzgar este crimen. En la actualidad los supuestos criminales reciben una sentencia menos de ataque común o no se les juzga.

Un estudio de Lucy Snow de la Universidad Metropolitana de Londres, en colaboración con We Can’t Consent To This, entrevistó a 82 mujeres sobre su experiencia de violencia durante el sexo. De las entrevistadas, 45 habían sufrido estrangulamiento no consensuado, ahogamiento o presión en el cuello por parte de su pareja o ex pareja. Un total de 32 lo padecieron a manos de alguien con quien mantenían una cita.

Fiona Mackenzie, fundadora de We Can’t Consent To This, dice: “El estrangulamiento de mujeres en nuestra cultura se ha normalizado como acto sexual común en las noticias y en las revistas, en redes sociales como Tumblr, Instagram y TikTok, plataformas en la que hay una gran audiencia de niños”.

El Centro por la Justicia para las Mujeres está haciendo un llamado para que se cree un nuevo apartado sobre el estrangulamiento no fatal para que se incluya en la ley de sobre abuso doméstico. Harriet Wistrich, la abogada que fundó y dirige el centro, dijo: “El estrangulamiento no fatal se utiliza con frecuencia como un medio para ejercer poder y control. Se trata de una forma de terrorismo en la intimidad”. 

La doctora Helen Bichard, del Servicio de Daño Cerebral del Norte de Gales y de la fundación Walton Centre NHS, advierte que el estrangulamiento puede causar serias lesiones como daño cerebral o infarto.

Me preocupa muchísimo la normalización cultural del estrangulamiento”, dice. “Todos protestamos cuando mataron a George Floyd por ese método de restricción carotídea. ¿Por qué estamos aceptando pasivamente que las mujeres arriesguen su vida? La ley debe dejar claro que esto es inaceptable”.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo René Soto. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

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