Marilyn Monroe: un ícono y sus mejores películas
Foto: Wikimedia Commons

De Marilyn Monroe, como de pocas actrices, se han escrito ríos y ríos de tinta. Además de ser un ícono de la belleza y la naturalidad, también se le considera como una de las personas más influyentes en la historia.

“Monroe cobró fama como una belleza rubia, una modelo pin-up glamurosa y cantante/actriz de Hollywood que fue el foco favorito del voraz medio regentado por hombres.

“Monroe alcanzó esa popularidad debido a una tormenta perfecta de una biografía y un contexto cultural, un potencial que ella supo manejar y capitalizar con una imagen ingenua”, opina Freya Jarman, investigador de la Universidad de Liverpool.

Ver a Marilyn Monroe en la pantalla es un disfrute como muy pocos y, para que lo compartas con nosotros, aquí están algunas de sus mejores películas.

Una Eva y dos Adanes

Tras atestiguar la legendaria masacre del Día de San Valentín en Chicago, dos músicos desean escapar de la Ciudad de los Vientos por miedo a represalias. Su única salvación es integrarse a una banda integrada sólo por mujeres, que debutará en Florida.

Una de las primeras tomas, en la que el personaje interpretado por Marilyn Monroe se presenta, fue repetida hasta 49 veces y, de acuerdo con el director, nunca salió bien. Monroe estaba embarazada durante el rodaje de la cinta, por lo que el cuerpo que aparece en los afiches publicitarios es el de Evelyn Moriarty, al que se le sobrepuso el rostro de la rubia.

Los inadaptados

Roslyn es una joven divorciada que pronto se compromete con Guido, quien se dedica a la crianza y adiestramiento de caballos. Todo marcha bien hasta que Roslyn conoce a Gay, compañero de Guido, de quien se enamora. Las cosas empeoran cuando ella se da cuenta que los caballos que no se adaptan al entrenamiento son procesados para hacer comida para perros.

Fue la última película que completaron Clark Gable y Marilyn Monroe. El histrión murió pocos días antes del estreno de un ataque al corazón y ella, aunque participó en otro rodaje, no logró concluirlo. El guión de esta cinta fue escrito por Arthur Miller, quien era esposo de Monroe en esa época.

El Príncipe y la Corista

El príncipe regente de Carpatia, país que busca alianzas ante una eventual guerra, viaja a Londres para asistir a la coronación del nuevo rey de Inglaterra. Una noche antes, acude a un club nocturno, donde conoce a una torpe corista norteamericana, quien descubre un plan para derrocarle.

Fue la única película que rodó Marilyn Monroe fuera de los Estados Unidos y la primera realizada con su propia casa productora. Es la penúltima cinta en la corta carrera como cineasta de Laurence Olivier, quien tardaría 13 años en ocupar nuevamente la silla de director.

La comezón del séptimo año

Un fiel esposo se encuentra de pronto solo, debido a que su mujer y su hijo parten a un viaje. Ante esta nueva circunstancia, él decide relajarse y disfrutar comiendo y bebiendo todo lo que desea. Incluso comienza a hablar con su guapa vecina, con la que, contra su voluntad, podría iniciar un romance.

La escena clásica en la que el vestido de Marilyn Monroe es levantado por una ráfaga de aire, fue filmada en una calle de Nueva York, pero los gritos de los casi 5 mil curiosos reunidos la hicieron inutilizable. El icónico vestido blanco portado por Monroe en esta cinta fue subastado en 2011, alcanzando un precio de 4.6 millones de dólares.

Los caballeros las prefieren rubias

Dos hermosas cantantes viajan en un crucero a París, tratando de divertirse en el camino. Sin embargo, son seguidas de cerca por un sagaz detective privado, quien fue contratado por el prometido de una de ellas.


La cinta fue creada pensando en Betty Grable como protagonista pero, debido al éxito de su cinta Niágara, se eligió a la joven actriz Marilyn Monroe. Cuando la productora le preguntó a Howard Hughes cómo realizar más rápido la película, el cineasta contestó que haciendo el guión más corto, despidiendo a Monroe y contratando a otro director. El número musical Diamonds are forever, incluido en el largometraje, fue empleado por ejecutivos de 20th Century Fox para demostrar el entonces moderno sistema Cinemascope a inversionistas.