Las 3 tareas pendientes de la FGR en el caso Ayotzinapa
Los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa acudieron el pasado martes a Palacio Nacional. Foto: Carlos Ramírez/EFE


Familias y representantes legales de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, desaparecidos desde 2014, mantuvieron esta semana una reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional, donde se les informó sobre la identificación de Jhosivani Guerrero de la Cruz. 

A su salida, Vidulfo Rosales, integrante del equipo legal de las víctimas, anunció la identificación sin vida del tercer normalista desaparecido la noche del 26 de septiembre en Iguala, Guerrero. Sus restos fueron localizados en la barranca de La Carnicería, a casi un kilómetro del basurero de Cocula, principal escenario de la “verdad histórica” anunciada durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto.

Más tarde la Fiscalía General de la República hizo el anuncio público sobre el caso que ahora está a cargo de Omar Gómez Trejo, titular de la Unidad de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa. 

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Al momento de su desaparición, Jhosivani Guerrero de la Cruz tenía 20 años y un mes de haber sido inscrito en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa

“Días antes de la desaparición, una vecina le dijo a Martina que Jhosivani había puesto en su página Facebook que su vida era triste y que solo esperaba que la muerte lo acogiera. Su hermana Anayeli, quien fue a llevarle papel de baño, le comentó: “Que dice mi mamá que qué andas poniendo que te sientes solo y que te sentías triste”. “¿Quién pendejos dijo eso? Si yo me sintiera solo, ya le hubiera hablado a mi mamá para decirle que me quiero ir con ella o que la extraño. Eso es letra de una canción, replicó él”. Este es un fragmento del perfil de Jhosivani Guerrero de la Cruz “El guerrero oculto”, escrito por Karla Portugal en el libro La Travesía de las Tortugas

Sus restos fueron identificados entre 16 fragmentos óseos enviados por el gobierno de México a la Universidad de Innsbruck. De los 16 restos, solo seis han arrojado identificaciones positivas.

Esto abre una ventana más a la esperanza de identificar y localizar a los normalistas rurales desaparecidos y subsanar las irregularidades cometidas en la investigación del caso. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), coadyuvantes de la investigación, planteó tres retos pendientes. 

Búsqueda de los estudiantes

Desde 2014 y con dos administraciones presidenciales investigando el caso, la FGR solo ha identificado a tres de los 43 estudiantes que desaparecieron la noche del 26 de septiembre en Iguala, Guerrero. Los restos de Alexander Mora encontrados en el Río San Juan y el basurero de Cocula en 2014; los de Christian Rodríguez, en la barranca de La Carnicería en 2020; y en 2021 a Jhosivani Guerrero de la Cruz, cuyos restos fueron localizados en la misma barranca. 

Mercedes Doretti, miembro fundadora y directora para Norte y Centroamérica del EAAF, dice que una de las tres diferentes áreas en las que la investigación de la FGR continúa es buscando a los estudiantes que permanecen sin ser localizados o identificados. 

“Nosotros como somos forenses participamos en la búsqueda forense, es decir, ver si se encuentran los restos de los 43 estudiantes desaparecidos. No porque estemos partiendo de la base de que hayan sido asesinados, sino porque esa es nuestra gestión, pero la búsqueda en vida es algo que debe continuar por parte de la fiscalía”, dice Doretti. 

Búsqueda de los responsables del crimen 

El otro gran reto de las autoridades mexicanas es dar con los responsables del crimen contra los estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Hasta ahora, las investigaciones no son claras, pero señalan que distintas corporaciones policíacas, miembros del Ejército y el crimen organizado pudieron participar de la desaparición de los 43 estudiantes. 

En los últimos siete años han sido detenidos más de 100 testigos y presuntos implicados en el caso, pero el motivo de la agresión y el esclarecimiento de las responsabilidades que tuvieron las autoridades de seguridad permanece sin respuesta. 

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Búsqueda de irregularidades cometidas en la investigación del caso

En enero del 2015, Jesús Murillo Karam, titular de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), anunció la llamada “verdad histórica” sobre lo sucedido la noche del 26 de septiembre en Iguala, Guerrero. La investigación apuntaba a que los estudiantes habrían sido incinerados en Cocula y arrojados al Río San Juan

“Nosotros como EAAF presentamos solicitudes de investigación en el expediente por serias irregularidades que fuimos encontrando en el manejo de la evidencia física, particularmente en lo que hace a toda la investigación del basurero de Cocula y de los supuestos hallazgos en el Río San Juan (…)”, explica Doretti. 

A seis años de esa polémica declaración, la línea de investigación defendida por Murillo Karam ha sido refutada por científicos, especialistas, familiares e investigadores. Sin que se hayan imputado responsabilidades para quienes, en aquellos años, cometieron irregularidades en la investigación. 

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“El fiscal a cargo en este momento de la investigación está llevando a cabo las tres tareas al mismo tiempo: la búsqueda de lo estudiantes, la búsqueda de los culpables y el seguimiento a las irregularidades denunciadas por nosotros, por el GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH) y también por el mismo fiscal al hacerse cargo de la investigación hace un par de años”. 

El esclarecimiento de lo que ocurrió con los 43 normalistas de Ayotzinapa es una de las grandes deudas del gobierno mexicano frente a las irregularidades cometidas en la investigación, la falta de acceso a la verdad y justicia para las familias de las víctimas, y la respuesta a las observaciones que han realizado organismos y especialistas internacionales.

La nota original fue publicada en A dónde van los desaparecidos.