Miguel Hidalgo tiene una obra ‘interminable’ en Polanco… y no tiene cómo apresurarla
La ampliación de la banqueta en Rubén Darío lleva 14 meses y aún no concluye. Foto: Luis Lozano

Después de 442 días, dos alcaldes y dos clausuras, la obra de Mejoramiento Integral de la calle Rubén Darío, que contempla la ampliación de una banqueta de casi un kilómetro, colocación de jardineras, iluminación y reguladores de tráfico como una nueva glorieta, en la Alcaldía Miguel Hidalgo (MH) sigue pendiente.

En “la calle más privilegiada de México”, como la inmobiliaria Abilia define a Rubén Darío, la avenida donde colindan Polanco y el Bosque de Chapultepec, esa empresa ejecuta una obra correspondiente a una donación reglamentaria por su desarrollo de departamentos en Rubén Darío 225, en un predio de 10,800 m2.

La obra en Rubén Darío comenzó hace más de 14 meses, a la mitad del segundo año del gobierno del entonces alcalde Víctor Hugo Romo, y por ahora sigue sin concluir. Y aún demorará.

De acuerdo con los estudios de tránsito elaborados por la empresa SinTráfico para este proyecto, los aforos peatonales en la hora de mayor demanda alcanzan a más de 850 personas en los cruces de la avenida con Lamartine, Schiller y Campos Elíseos, mismos que por ahora están parcialmente interrumpidos a causa de los trabajos.

Ya llevamos año y medio con esta pesadilla”, lamenta Carlos Ruiz de Chávez, director de Planeación y Desarrollo Urbano de la Alcaldía, cuya dirección ha estado a cargo de esta obra de mitigación de impacto urbano

Parte del retraso se ha dado por la falta de oportunidad de parte de la Alcaldía para cumplir con ciertos trámites ante otras dependencias, incluidos los responsables del Bosque de Chapultepec ante el impacto ambiental que pudiera tener. 

Esta donación reglamentaria la ejecuta Abilia porque en 2013 comenzó la construcción de un desarrollo con 122 departamentos de más de 400 metros cuadrados de superficie con precios por arriba de los 100 millones de pesos (unos 5 millones de dólares). Pero que legalmente no puede vender hasta que esa obra, de un presupuesto de 30.8 millones de pesos, esté culminada.

Foto: Luis Lozano

“Parque Rubén Darío es una intervención urbana de más de un kilómetro de extensión a lo largo de Rubén Darío, que comprende desde su entronque con Av. Paseo de la Reforma hasta la glorieta con Campos Elíseos”, refiere en su portal de internet A-001 Taller de Arquitectura, despacho contratado por Abilia para el diseño de la primera etapa del proyecto, en el primer semestre de 2020. Por todos los cambios que ha sufrido el proyecto, actualmente está en la cuarta etapa.

El proyecto además contempla la ampliación de la media glorieta en Campos Elíseos, donde está una estatua del cantante Agustín Lara, así como una incorporación a Rubén Darío para facilitar el tránsito vehicular, reducir la velocidad de los vehículos y prevenir accidentes, desde la calle de Tres Picos. También incluye la instalación de jardineras y vegetación, bolardos para evitar que se suban vehículos a las banquetas e iluminación.

Antes de esta obra, sobre la avenida que conecta Paseo de la Reforma con Campos Elíseos había una banqueta de unos 60 centímetros de ancho con poca iluminación por el que apenas podía andar una persona, además de que se reducirá un carril vehicular que se ocupaba principalmente como estacionamiento para vehículos turísticos o de escoltas de los habitantes de la zona.

La obra se identifica oficialmente como Mejoramiento Integral de la Calle Rubén Darío, y estaba contemplada para ejecutarse en unos siete meses, entre junio y diciembre de 2020, de acuerdo con los primeros anuncios oficiales. Pero la pandemia de Covid-19, la suspensión de actividades, la crisis económica y el incumplimiento en la solicitud de permisos por parte de las autoridades han retrasado al menos dos veces el proyecto.

Una de las primeras lonas para informar sobre la obra señaló como fecha de conclusión diciembre de 2020. Foto: Cortesía

De acuerdo con personal de la alcaldía, la obra comenzó a consultarse con la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) a finales de 2019, y para principios de 2020, antes del inicio de la pandemia de Covid-19, ya se tenían los primeros esbozos de lo que sería este proyecto.

Desde ahí comenzaron los problemas.

La obra interminable

Era marzo de 2020 y la pandemia el Covid-19 ya se había declarado pandemia, por lo que las reuniones comenzaban a realizarse a distancia. Así fue como se dieron algunas de las presentaciones del proyecto para los vecinos. En algunas imágenes de la Alcaldía vistas por La-Lista se observan las reuniones encabezadas por el arquitecto Ruiz de Chávez, quien siempre apareció como responsable del proyecto ante los vecinos, con algunos pocos asistentes presenciales y una transmisión activa en una videollamada.

Para junio de 2020, y tras al menos un par de reuniones de este tipo, comenzó la preparación de la obra, como el acordonamiento, el retiro de la banqueta anterior y la programación de los cierres viales. A la par, se colocaron mantas en árboles y postes que mostraban los primeros esbozos del proyecto.

El primer plano, que contemplaba intervenir no solo la vialidad sino también una parte del área verde, que pertenece al Bosque de Chapultepec, se presentó en agosto de 2020, mismo que se envió a la Dirección de Gestión del Bosque de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, así como a la Secretaría de Movilidad (Semovi) en septiembre para su visto bueno.

La primera instancia respondió un mes después y solicitó a MH los permisos correspondientes para la ejecución de la obra en la colindancia con el Bosque.

Para noviembre, ya con el visto bueno de la Semovi, la obra comenzó a desarrollarse pero con modificaciones al plan inicial, ya sin intervención en el área verde del Bosque de Chapultepec. Sin embargo, la obra se ejecutaría a un costado de los árboles, que incluso tenían raíces en contacto con la guarnición de la banqueta, por lo que quedaba expuesta su integridad.

“No es nuestra primera obra de mitigación, hemos desarrollado aproximadamente 53 obras. Nosotros giramos unos oficios a las demás dependencias y áreas de aquí (la Alcaldía), indicando que tal empresa va a iniciar la remodelación de tales cosas. Aquí lo que pasó, igual y hasta nos confiamos nosotros, como solo íbamos a ensanchar la vialidad de la vía pública, nada más giramos oficios de que íbamos a empezar esta obra, y aquí fue donde saltó el Bosque de Chapultepec e hicieron su recorrido e hicieron el listado de árboles y fue cuando empezaron los choques, y fue cuando empezamos a tramitar los vistos buenos o las opiniones favorables del INAH, pero los otros 50 proyectos, en ninguno solicitamos autorización de otras dependencias por ser de la Alcaldía”, refiere en conversación con La-Lista el arquitecto Carlos Alan Benítez, coordinador de Proyectos de la dirección de Planeación y Desarrollo Urbano de MH.

Si bien la obra estaba contemplada casi desde un año antes, para finales de 2020 apenas se estaba por cumplir con algunos trámites para ejecutarla.

En diciembre, ya con la obra en marcha, la Alcaldía envió la respuesta a la dirección del Bosque con los trámites realizados. El mes siguiente, la misma instancia solicitó nuevamente el visto bueno de la Semovi, misma que repitió la opinión favorable al proyecto.

Fue en marzo cuando vino la primera clausura. La Sedema envió a la Alcaldía un requerimiento para que se realizara un Estudio de Impacto Ambiental. Pero, explica Benítez, con el avance del 75% de la obra para el 24 de marzo pasado, según documentos de la Alcaldía, era demasiado tarde para realizar un estudio de impacto, por lo que se les exigió la elaboración de un estudio de Daño Ambiental.

En marzo pasado, detalla Benítez, personal de la Sedema colocó sellos de clausura de la obra, mismos que se retiraron tiempo después.

“Se molestaron no sabemos por qué, fue cuando pusieron los sellos”, relata a La-Lista.

De acuerdo con la Ley de Protección a la Tierra en el Distrito Federal, cuando una obra explote recursos naturales sin autorización de impacto ambiental, estará obligado a la reparación de los daños ambientales a los recursos explotados o el medio ambiente. Aunque dicha falta no implica una sanción económica, se requiere la presentación de un estudio de Daño Ambiental.

En esta caso, a finales de marzo se presentó una propuesta para la realización de este estudio a cargo de la empresa Sistemas Integrales de Gestión Ambiental (Sigea), lo que le habría costado unos 95,000 pesos adicionales, sumado a 50,000 pesos más para el dictamen de arbolado y áreas verdes, de acuerdo con una carta de la empresa compartida con La-Lista por parte de la Alcaldía. Personal de MH confirmó además que es esta empresa la que al final realizó el estudio.

Según la Sedema, el daño a reparar se dio a 18 árboles de seis especies distintas del Bosque de Chapultepec, la mayoría trueno y fresno. En su respuesta a esa dependencia, la Alcaldía informó las medidas que se tomarían para atenderlos, entre las cuales contemplan que se podarían dos de ellos debido a que sus ramas estaban a baja altura, mientras que se derribó un eucalipto por inclinación considerada de alto riesgo.

En tanto que para el caso de tres fresnos y un cedro blanco, se planteó el derribo y la sustitución de los árboles por especies originarias. Además, a dos árboles los rodearía la banqueta nueva para evitar daños por incrustación de concreto, mientras que otro par de los ejemplares dañados los reportó como no encontrados.

La corteza de uno de los árboles dañados durante la obra. Foto: Luis Lozano

Vecinos inconformes

Luego de todo esto, los propios vecinos convocaron a una clausura de la obra de manera simbólica el domingo 30 de mayo de 2021, una semana antes de las elecciones del 6 de junio en que Romo, alcalde con licencia desde finales de marzo, buscaba la reelección, pero perdió.

Lourdes Fernández, administradora de tres edificios en la calle de Rubén Darío, comenta a La-Lista que los vecinos se opusieron al proyecto porque, desde su perspectiva, permitiría la llegada de vendedores ambulantes, al abrir un espacio de casi cuatro metros donde fácilmente podrían colocarse puestos y vendedores provenientes del Bosque de Chapultepec.

“Hasta les querían poner baños públicos”, reprocha en un recorrido.

El proyecto inicial presentado en 2020 tenía estas instalaciones además de bancas, fuentes y algunos kioscos en el interior de la parte del Bosque de Chapultepec, pero la Dirección de Gestión de esa área rechazó la propuesta. Luego, el proyecto se modificó a través de otro despacho, para eliminar todo lo que se construiría en el área verde. Pero el problema fue que la Alcaldía difundió mantas con imágenes del primer proyecto, lo cual inconformó a los vecinos.

No obstante, la Alcaldía aclaró en esas mismas mantas que se trataba de un proyecto sujeto a modificaciones, nota que los vecinos no tomaron en consideración.

“¿Cómo voy a poner baños públicos en Rubén Darío?”, exclama entre sorprendido e indignado ante lo irrealizable de la medida Ruiz de Chávez. “No puedo poner baños aquí. Imagínate”, insiste. Según el funcionario, incluso se firmó un acuerdo con los vecinos con el compromiso de no instalar sanitarios en esta zona, la cual se descartó para el plano final.

Sin embargo, para la clausura de mayo, el argumento nuevamente eran los ambulantes. Y si bien, el gobierno del MH ha repetido una y otra vez que la expansión de la banqueta no es con ese fin, incluso con la promesa escrita en las últimas mantas informativas que cuelgan de árboles y postes sobre la calle impactada, tampoco tiene manera de garantizar que esto no vaya a ocurrir.

Manta colocada frente a la Embajada de Australia, en Rubén Darío. Foto: Luis Lozano

Para Lucía Ruiz, concejal de MH, el problema del ambulantaje ha estado presente en la Alcaldía todo el tiempo y la administración que está por salir no combatió. Incluso, durante un recorrido realizado por la obra, se observó al menos a dos personas en la zona aún en reparación con mercancía dispuesta para vender, una comerciante de flores y uno de bebidas.

“Tan solo en Masaryk, cuando terminaron las obras, llegaron los ambulantes. Y sí, los reportas y van un día y los quitan, pero al día siguiente ya regresaron, y la Alcaldía te responde que ya los retiraron”, relata Lucía Ruiz.

Por ello, la concejal coincide y respalda el temor de los vecinos de Rubén Darío de que una banqueta más amplia puede ser un punto de atracción para comerciantes informales, similares a los que hay al interior del Bosque.

Fernández secunda a la concejal, pero además se suma al reproche del tiempo de más que se han tomado para culminar la obra que si bien tiene una extensión de un kilómetro, sigue causando molestia a los vecinos.

Para Eduardo Gorozpe, urbanista, director de Taller A-001 y vecino de Polanco, si bien la obra ha sido demasiado tardada, su ejecución también es parte del crecimiento de una urbe.

“Es complicado vivir con una obra abajo de tu casa, pero de alguna u otra forma, la ciudad tiene que construirse. Ha tomado mucho tiempo, pero eso no quita que vaya a traer una mejora a la ciudad”, refiere.

Además, sostiene que era necesaria para permitir que haya más espacio peatonal que beneficiará no solo a los vecinos sino a los transeúntes que utilizan esa vialidad para cruzar, alcanzar el transporte público o simplemente caminar. “Una ciudad tiene que responder a todos los actores, no solo a los vecinos”, comenta.

La obra se retomó apenas a mediados de julio, ya durante la administración de Abraham Borden, tras la licencia definitiva de Romo después de perder la elección. La idea era terminar hacia mediados de agosto, según el arquitecto Chávez y personal de la Alcaldía, pero parece que no se logrará. 

Apenas el pasado 13 de agosto, personal de la Dirección de Planeación y Desarrollo Urbano de MH realizó un recorrido por la obra tras el cual emitieron 12 comentarios por detalles y observaciones, entre las cuales destacan como pendientes la colocación final de acabados y conclusión de guarniciones, la demolición de una banqueta restante, colocación de losetas táctiles, instalación de tapas de registros, así como el cultivo de la paleta vegetal para jardineras.

Personal de la Alcaldía MH dijo a La-Lista que la empresa Abilia manifestó la semana pasada que su intención era concluir la obra y entregarla este lunes; sin embargo, el domingo 22 de agosto aún había pendientes en su ejecución, pues la colocación de las piezas de concreto en el piso aún estaba incompleta y faltaban por instalar bolardos y tapas de registros, así como la siembra de diversas especies vegetales tanto en el corredor como en las glorietas. En un recorrido realizado por La-Lista, empleados que colocaban composta en una de las jardineras frente a la embajada de Canadá, en el cruce de Tres Picos y Schiller, parte del proyecto de Mejoramiento de Rubén Darío, comentaron que concluir la obra les llevaría aún otras tres semanas.

El director de Desarrollo Urbano, el arquitecto Ruiz de Chávez, insiste en que el retraso es responsabilidad de Abilia, pues ella tiene todo el control de la ejecución de la obra y la Alcaldía solo está a cargo de su supervisión y recepción. Y la única condicionante que tiene la inmobiliaria para concluir su ejecución es la imposibilidad de cumplir con el trámite ante la Alcaldía para obtener su aviso de terminación de obra así como la autorización para uso y ocupación, mismos que son indispensables para obtener las escrituras y vender los departamentos, así como para que pueda ser habitado.

Ojalá se pudiera promover en la ley un instrumento para que no vuelva a suceder esto, de cuando inicias una obra de mitigación tienes tanto tiempo y después de tanto tiempo si no la concluyes, porque no le puedes dejar a la ciudadanía una obra botada como estuvo esta, después de tanto tiempo, que la autoridad tenga capacidad para multar a la empresa. Ese vacío está, hay que promover una cosa para que no vuelva a suceder esto”, señala.

Desde su perspectiva, el retraso de esta obra, amparado en este vacío, se vio agravado por la pandemia, pues con la crisis económica derivada de ella, muchas empresas como estos grandes desarrollos sufrieron no solo baja en la venta de departamentos, sino incluso cancelaciones de adquisiciones, lo que afectó sus ingresos.

“Normalmente son fideicomisos que se componen de créditos por parte de fondos de inversión, bancos, etcétera, son entramados financieros muy complicados que van sujetos a corridas financieras, a ventas, le llaman sus niveles de absorción. En el momento en el que no venden y tienen cancelaciones, el fondo de inversión no les dice ‘te espero a que me pagues’, el fondo les dice ‘no me has pagado este mes’. Yo no he vendido, hay una pandemia, una crisis, entonces dicen ‘¿a qué le meto?, ¿a la obra de mitigación o le pago al fondo antes de que me quite un cacho del edificio?’. ¿Qué van a hacer?, le pagan al fondo, mientras van reestructurando su fideicomiso y su deuda. Eso es lo que está pasando con todas las empresas en México, no es la única obra de mitigación que se nos paró”, refiere Ruiz de Chávez en entrevista para La-Lista.

De acuerdo con el funcionario, si bien esto es un problema para la inmobiliaria, al no poder vender sus departamentos con escritura, no hay forma de que la Alcaldía pueda impedir que se comercialicen e incluso se ocupen. En varios recorridos realizados por la zona, se observó la entrada y salida de vehículos particulares al inmueble, algunos de ellos con más de una persona.

“Probablemente ya hay gente allá adentro, pero no está legal, porque no tienen escrituras, si no hay uso y ocupación, no hay escrituras. Igual y lo ocupan, prácticamente de su predio hacia adentro (es privado), el tema de que haya gente adentro, nosotros no podemos entrar hasta que haya una solicitud de algún vecino. No puede haber gente viviendo ahí”, explica Benítez a La-Lista.

La-Lista solicitó a Abilia un comentario al respecto de este tema, pero hasta el momento no ha tenido respuesta.

Sin herramientas legales para presionar el término de la obra, todo depende de la urgencia de la empresa para concluirla y poder liberar sus trámites pendientes. Por ahora, el arquitecto Ruiz de Chávez anticipa que la entrega se pueda dar durante el periodo de transición, a partir de septiembre, lo que podría alargar los tiempos para la empresa, e incluso podría terminar por quedar en manos del gobierno entrante a partir del 1 de octubre.

Ello porque una vez concluida la obra, se requiere que las autoridades involucradas como la Alcaldía, las secretarías de Obras, Desarrollo Urbano y Vivienda, Sedema, Semovi y el INAH den su opinión favorable para ahora sí dar por completado el Mejoramiento Integral de la calle Rubén Darío.

En tanto, los vecinos de la calle Rubén Darío siguen con una obra al otro lado de la calle que, por ahora, 14 meses después, parece interminable.

Para la mitad de agosto, la obra aún mostraba pendientes como la colocación de piezas en el piso, instalación de bolardos y tapas de los registros. Foto: Luis Lozano