O arreglan lo del río o movemos Tula: vecinos exigen prevenir nuevas inundaciones
Un habitante observa una calle inundada tras fuertes lluvias en Tula, Hidalgo. El gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, llamó el miércoles a los habitantes de las zonas cercanas al río Tula evacuar sus viviendas de forma inmediata debido a una alerta por un excedente de agua tras el desfogue de una presa en el Estado de México. Foto: EFE/David Martínez Pelcastre

“Habíamos salido a cenar y al regresar encontramos las calles inundadas”, cuenta Paciano Calva, habitante de Tula de Allende, en Hidalgo. Desde la noche del lunes, él, su esposa y su hija tuvieron que dejar la localidad para quedarse con unos familiares de su esposa tras la anegación del en la localidad, que invadió su casa y los ha llevado a perder buena parte de su patrimonio.

“Escrituras, la factura del carro. La pantalla, la estufa, el tanque de gas se lo llevó el agua. Solo nos quedamos con la ropa que traemos puesta”, dice.

La gran concentración de agua que siguió estos días y la amenaza de un nuevo desborde del río Tula el miércoles por el desfogue de una presa cercana mantienen a la familia alejada de su hogar en el centro del pueblo, lo que además mostró que se trata de una zona de riesgo de anegación. Sumado a la poca capacidad de prevención por parte de las autoridades.

“En otras ocasiones, nos mandaban un oficio por parte de Protección Civil donde mencionaban que era una temporada de lluvias, y por la ubicación y el remanente del agua que pudiese llegar cuando llueve en el Estado de México y en el Distrito Federal (CDMX), tiene que llegar a fuerzas por este río. Y nos avisaban que cuando menos en tu taller, en tu negocio no tuvieras cosas abajo porque la inundación abarcaba a veces 30 centímetros, 40, un metro”, cuenta Calva, quien antes de la pandemia tenía un taller de reparación de calzado en el Tianguis Municipal, en la misma zona centro, que hoy está inundada. Sin embargo, comenta, estas advertencias no llegaron con anticipación como en otros años.

Salvador, otro de los vecinos desplazados por la inundación, comenta que las autoridades intervinieron solo de manera reactiva, para tratar de sacar a las personas de sus hogares una vez que el agua los había atrapado.

“Cuando llegó la Guardia Nacional, cuando se estaban saliendo los ríos, ayudó a la gente a salir de sus domicilios, sobre todo a adultos mayores o personas con un pie enyesado” dice.

El lunes, los ríos Tula y Rosas, uno de sus brazos, se vieron rebasados e inundaron buena parte del centro de la localidad, lo que impactó a unos 3,000 viviendas de 10 colonias alrededor, cuyos habitantes, como Calva y su familia, tuvieron que dejar sus hogares e ir a refugios o ser albergados por familiares y amigos en el pueblo o en otras localidades por la persistencia del riesgo. Apenas este jueves comenzaron las labores de limpieza que les permitirán volver a sus hogares.

Hasta el 9 de septiembre se reportaron 17 defunciones a causa de las inundaciones, todos ellos por la suspensión del servicio en el hospital del IMSS, a menos de 100 metros del afluente y afectado por el agua.

Sin embargo, especialistas consultados por La-Lista consideran que los impactos graves, particularmente los fallecimientos, se pudieron evitar con medidas preventivas como difusión de información y actualización de atlas de riesgo.

Sobre el desbordamiento del río y el impacto en el hospital del IMSS y otras instalaciones fundamentales, Judith Domínguez, investigadora de El Colegio de México (Colmex), cuestiona su ubicación en una zona tan vulnerable, a sabiendas del riesgo de desbordamiento.

En el Atlas de riesgo estatal, actualizado a 2009 difundido por la Protección Civil del gobierno federal, se advierte que Tula de Allende tiene riesgo de inundación por posible desbordamiento del río.

“Causa (de la inundación) es ubicarse en los márgenes del río. Lo que vimos en Tula por ejemplo, yo preguntaría quién autorizó que el hospital se ubicara al lado del río Tula, de aguas negras, imagínate que se desborda. Alguien autorizó que un hospital y la central eléctrica, que también está por ahí, por eso están sin luz, estén en zona federal, eso lo controla la Conagua, donde no se autoriza ninguna obra o asentamiento, o si se autoriza es con muchas medidas”, señala en entrevista para La-Lista.

Por ello, insiste en la necesidad de actualizar y desarrollar instrumentos preventivos y de atención a este tipo de situaciones, desde atlas de riesgo, protocolos de difusión, como los que Paciano acusa que fallaron, e incluso herramientas presupuestales y jurídicas para responder tras el desastre.

Prevención y mitigación

Entre las causas de la inundación están también un alza en las lluvias, pero no solo en la localidad sino en otras áreas de impacto de las que el río recoge agua, como el Valle de México.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, los reportes de lluvia en la zona de Tula el pasado lunes 6 de septiembre se mantuvieron en niveles de entre 20 y 35 mm, apenas sobre el límite inferior para considerarlas como lluvias fuertes. Sin embargo, esa misma noche, la mayor intensidad se registró en otras áreas como la frontera entre el Estado de México y el norte de la CDMX, cerca de Ecatepec donde también hubo inundaciones, y en la parte norte del Edomex que colinda con Hidalgo.

Aunado a ello, Domínguez como el arquitecto Claudio Nieto, de la Universidad LaSalle, coinciden en que la prevención de estos fenómenos requiere de obras de infraestructura para la contención del cauce.

Según reportes oficiales, en 2017 se tenía contemplada la ejecución de una obra de revestimiento y rectificación del cauce del río Tula, misma que se suspendió y que la Conagua prometió sustituir en 2019 con un nuevo plan, mismo que no se ha decidido ni ejecutado a la fecha.

Sumado a ello, se necesitan otras medidas como el desarrollo de infraestructura verde que permita la absorción del agua, así como acciones de carácter social entre los ciudadanos.

“Hay medidas no estructurales que serían las de adaptación, son más difíciles de implementar porque tienes que trabajar con la sociedad. Esto no es una situación aislada, puede volver a ocurrir, no te digo cíclicamente ni sabemos cuándo, pero sabemos que vamos a tener que convivir sobre todo cuando estamos ubicados en un valle. Esto va a ser el futuro, y más frecuente”, comenta Domínguez.

Para Paciano, quien lleva 22 años habitando la localidad, se requiere atender el problema con urgencia y con conocimiento real de la capacidad del afluente.

“Para lo venidero se requiere ponerle atención al río, que sepan precisamente con un estudio qué tanta agua tiene que venir y qué tanta capacidad se tiene que tener. Hay de dos: o se arregla este río para que tenga esa capacidad para que llegue el agua, o dos, tienen que cambiar el pueblo de Tula, yo lo veo complicado”, dice Paciano Calva.