El Senado avala prohibir las llamadas ‘terapias de conversión’
La reforma contó con 69 votos a favor, 2 en contra y 16 abstenciones, la mayoría de integrantes del PAN.
El Senado de la República aprobó en lo general y lo particular eliminar las llamadas terapias de conversión, conocidas como ECOSIG.
La reforma contó con 69 votos a favor, 2 en contra y 16 abstenciones, la mayoría de integrantes del Partido Acción Nacional (PAN).
Lq iniciativa fue impulsada en 2019 por las senadoras de Morena Citlalli Hernández, de Movimiento Ciudadano Patricia Mercado y del Verde Ecologista Alejandra Lagunes.
Con 69 votos a favor, 2 votos en contra y 16 abstenciones, aprobamos en lo general la prohibición de las terapias de conversión #ECOSIG.
— Citlalli Hernández Mora (@CitlaHM) October 11, 2022
Desde 2019, con @Pat_MercadoC y @alelagunes trabajamos de la mano de sociedad civil y víctimas para hacer justicia.#NadaQueCurar❤️🧡💛💚💙💜 pic.twitter.com/qxahNwZrhh
Sin embargo, la reforma para prohibir las terapias de conversión permaneció congelada, pues fue presentada en el pleno hasta septiembre de 2020, para posteriormente ser regresada a la Mesa Directiva del Senado.
La propuesta para prohibir las terapias de conversión establece una sanción de hasta 3 años de cárcel a quienes realicen estas prácticas, así como la suspensión de hasta por tres años del ejércicio profesional a quienes las ofrezcan.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las ECOSIG “tienen como objetivo transformar a una persona no heterosexual en una persona heterosexual, y a una persona trans o de género diverso en una persona cisgénero “.
Hasta 2022, aún se llevaban a cabo en al menos 68 países de todos los continentes, aunque tiene una mayor frecuencia en África, América Latina y el Caribe, y Asia.
Tanto la ONU como organismos defensores de derechos de la comunidad LGBTI+ han denunciado que estas prácticas “causan profundos traumas físicos y psicológicos a las personas que las sufren”.
Mientras, desde 2014, el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México emitió una declaración en la que recalcó que la homosexualidad “no es un trastorno de salud y no puede ser susceptible de tratamientos de sanación, cambio, curación o enfermedad”.