Pan de Muerto NEGRO: fecha de la venta atemporal, sucursal y precio del pan limitado con ceniza de totomoxtle

Lunes 17 de agosto de 2026

Pan de Muerto NEGRO: fecha de la venta atemporal, sucursal y precio del pan limitado con ceniza de totomoxtle

Cadenas de autoservicio y negocios independientes han adelantado la oferta del pan de muerto desde julio y agosto.

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Foto: IG @cafexolo

Entre las tendencias gastronómicas que acompañan cada año al Día de Muertos, hay una que sigue ganando terreno en redes sociales: el pan de muerto negro. A diferencia del pan clásico bañado en azúcar blanca, esta versión se distingue por una corteza oscura e intensa que sorprende a quienes lo ven por primera vez.

El ingrediente detrás de ese color es la ceniza de totomoxtle, la hoja seca que envuelve la mazorca de maíz. Este año, varias panaderías y cafeterías ya no esperan hasta finales de septiembre u octubre para comenzar su venta.

Cadenas de autoservicio y negocios independientes han adelantado la oferta del pan de muerto desde julio y agosto, mientras que algunos establecimientos han optado por mantener disponible la versión negra de forma prácticamente atemporal, fuera del periodo tradicional que va del 15 de septiembre al 2 de noviembre.

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Fecha de venta, sucursal y precio del pan de muerto negro

Uno de los referentes más conocidos de este pan es Xolo Café, una cafetería ubicada en Texcoco, Estado de México, que se ha convertido en pionera de la versión negra rellena de camote morado y cubierta con ceniza de totomoxtle. Cada temporada, el establecimiento pone a la venta este pan del 1 de octubre al 3 de noviembre, en su sucursal de Avenida Juárez Sur 206, interior 4, en el centro de Texcoco, con un horario de lunes a sábado de 13:00 a 21:00 horas.

El precio promedio de cada pieza ronda entre 85 y 95 pesos mexicanos, y suele acompañarse de bebidas como café con leche negro, de lavanda o de azahar. Debido a su producción limitada, Xolo Café también realiza ventas itinerantes o “pop-up” en cafeterías de la Ciudad de México, principalmente en la zona de Roma-Condesa.

Otras panaderías capitalinas, como Panadería Rosetta, ofrecen su propia interpretación del pan negro con costra de ceniza de totomoxtle y azúcar, en piezas de distintos tamaños cuyo precio ha oscilado en los últimos años entre 60 y 180 pesos, dependiendo del formato.

Lo que marca la diferencia esta temporada es la tendencia de adelantar las ventas: cadenas de supermercados como SuMesa ya exhibían pan de muerto en sus anaqueles desde julio, mientras que otras marcas como Soriana, Fresko y El Globo iniciaron su comercialización a finales de julio y principios de agosto.

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¿Cómo se elabora y cómo surgió el pan de muerto negro?

La elaboración de este pan comienza con el proceso de obtención de la ceniza. Las hojas secas de totomoxtle se queman en un comal o se tateman al fuego hasta que se carbonizan por completo y se desbaratan con facilidad. Una vez frías, se muelen en molcajete o licuadora y se pasan por un colador fino hasta obtener un polvo negro homogéneo.

Esta ceniza se mezcla después con azúcar para crear la cobertura característica que se espolvorea sobre el pan recién horneado y barnizado con mantequilla, en sustitución del azúcar blanca tradicional. El resultado no es solo estético: el totomoxtle aporta un sutil sabor ahumado y un ligero toque crocante que contrasta con la suavidad de la miga y el aroma a naranja o azahar del pan de muerto clásico.

El origen de esta tendencia se ubica alrededor de 2019 y 2020, cuando distintas panaderías mexicanas comenzaron a experimentar con ingredientes tradicionales para reinventar el pan de muerto. Uno de los casos más documentados es el de Xolo Café, donde su creadora buscaba una alternativa al carbón activado, una opción más común pero menos vinculada a la cultura culinaria mexicana, y encontró en el totomoxtle un colorante natural con mayor arraigo histórico, ya que esta hoja se ha usado desde la época prehispánica para envolver tamales y conservar alimentos como el queso o el piloncillo.

De forma paralela, otras panaderías como Rosetta y Café Curado desarrollaron sus propias versiones oscuras, cada una con matices distintos en sabor y técnica, lo que contribuyó a que el pan de muerto negro se popularizara primero en redes sociales y, después, en la oferta habitual de numerosas panaderías del país.

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El significado del pan de muerto en el Día de Muertos

El pan de muerto es, junto con el papel picado, las flores de cempasúchil y las velas, uno de los elementos centrales de las ofrendas que se colocan durante el Día de Muertos, celebración que se lleva a cabo cada 1 y 2 de noviembre en gran parte de México. Su forma circular representa el ciclo continuo de la vida y la muerte, mientras que las tiras entrecruzadas que lo decoran evocan huesos, en referencia directa a quienes ya no están físicamente presentes.

Colocar este pan en el altar es considerado un acto de amor y memoria: se cree que las almas de los difuntos regresan durante estas fechas para convivir simbólicamente con sus seres queridos, absorbiendo la esencia del alimento antes de que la familia lo consuma como parte del ritual.

En este contexto, el pan de muerto negro añade una capa adicional de simbolismo. Su color oscuro, lejos de representar algo macabro, se ha interpretado como una alusión a la tierra y al ciclo natural del “polvo al polvo”, una idea que dialoga con la filosofía detrás del Día de Muertos: la muerte no como un final absoluto, sino como una transición que permite mantener vivos los lazos afectivos a través de la tradición.

Así, esta variante contemporánea no compite con la receta clásica, sino que la complementa, mostrando cómo una festividad de raíces prehispánicas y coloniales sigue evolucionando sin perder su esencia, al incorporar ingredientes como el totomoxtle que conectan directamente con la historia culinaria y espiritual de México.

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