Bidenomics: gigantes tech y apoyo fiscal a corporaciones, en la mira de Joe Biden
Foto: Matt Johnson/Wikimedia Commons

Dominic Rushe/The Guardian

Cuando Joe Biden asuma la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero tendrá que enfrentarse a la mayor serie de retos que haya enfrentado un presidente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El coronavirus causa estragos en EU, millones de estadounidenses siguen perdiendo sus empleos cada mes, y la crisis climática, que ignoró la administración Trump, está empeorando.

Biden ya presentó sus planes económicos y políticos, pero sin el control del Senado podría enfrentar varios problemas para poder concretarlos. Las cifras oficiales del PIB para el último trimestre indican que el tamaño de la economía todavía se encuentra 4% por debajo de su pico anterior, a pesar de una recuperación de 7.4% desde el confinamiento de primavera.

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Por  ahora parece que los demócratas conseguirán el control de la Cámara de Representantes, pero tendremos que esperar para ver los resultados de las elecciones especiales en Georgia para poder saber quién controlará el Senado. Una mayoría republicana podría bloquear muchas de las propuestas.

Dos presidentes, dos formas, un camino

Al igual que Donald Trump, Biden podría recurrir a órdenes ejecutivas, o para decirles de otra forma, decretos presidenciales, para circunnavegar por los caminos difíciles de la política. Aunque las órdenes ejecutivas puedan tener grandes consecuencias, es muy probable que Biden enfrente problemas para pasar leyes importantes si los demócratas no logran obtener el control de ambas ramas del Congreso.

A continuación algunos elementos clave de la Bidenconomía

Paquete de estímulos

La economía de EU sigue sufriendo por el impacto de la pandemia del coronavirus. A pesar de que se consiguió un rescate bipartisano inicial, antes de las elecciones se suspendió la ayuda. Biden espera implementar durante los primeros días de su gobierno un Plan de Acciones de Emergencia para salvar la economía.

Joe Biden y Kamala Harris reciben un informe por la situación del Covid-19. Foto: JoeBiden.com

Tiene la idea de aplicar una ley llamada Defense Production Act, o DPA (Acta de Producción de la Defensa), para que las empresas estadounidenses fabriquen equipo de protección personal, suministros médicos, ventiladores y cualquier otro de producto que se necesite para enfrentarse a la pandemia. La DPA le concede al presidente amplios poderes para obligar a las empresas a ayudar a su país. 

Biden también tiene planes para incrementar el seguro de desempleo, enviar más pagos directos a los estadounidenses que tienen problemas, perdonar los préstamos a estudiantes y proporcionar más ayuda a las pequeñas empresas.

A hilar acuerdos con los opositores

Pero, y es un gran pero, es muy probable que Biden necesite del apoyo republicano para conseguir un paquete de estímulos más grande. Debido a que con Trump se llegó a tener el mayor déficit presupuestal de la historia, los republicanos están hablando ahora de la necesidad de balancear los libros.

El mes pasado, la Oficina del Presupuesto del Congreso calculaba que el déficit de EU alcanzaba 3.13 billones de dólares en el año fiscal 2020, que concluyó el 30 de septiembre. Considerando un porcentaje del panorama general de la economía, el déficit se encuentra en su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial.

Un nuevo acuerdo verde

El cambio climático es el “tema más importante que enfrenta la humanidad”, dijo Biden el mes pasado y su administración tiene un ambicioso plan para atacar la crisis que la administración Trump  minimizó y ridiculizó.  Sus planes incluyen:

  • Conseguir que EU alcance el uso al 100% de energías limpias para 2035 y que para 2050 tenga 0% de emisiones.
  • Dar la vuelta a la infraestructura de EU para asegurar que los edificios, agua, 
  • transportación e infraestructura energética puedan resistir el impacto del cambio climático.
  • Regresar al acuerdo de París sobre cambio climático y convencer a los líderes del mundo para que enfrenten el problema.
  • Acabar con los contaminadores y otros cuyas acciones han afectado desproporcionadamente a las comunidades de bajos ingresos y a la gente de color.

Sus propuestas sobre clima y justicia ambiental requieren de 1.7 billones de dólares de inversión federal durante los siguientes 10 años.  Los planes no llegan a los del “Green New Deal” que promueve la representante Alexandria Ocasio-Cortez y otros progresistas. El fracking continuará hasta que otras alternativas de combustible puedan sustituirlo; pero aun así significan un repudio total a las políticas de la era de Trump.

Impuestos corporativos

El recorte de impuestos de 1.5 billones de dólares que Trump pasó durante los primeros meses de su gobierno es el único logro legislativo que tiene. Se le condenó por considerarse un regalo para los ricos y para los intereses corporativos y también fue muy poco popular y apenas lo mencionó Trump durante su campaña de reelección.

Biden prometió echar atrás mucho del plan de Trump. Entre sus propuestas:

  • Aumentar los impuestos a las corporaciones de 21% a 28%.
  • Cobrar un impuesto mìnimo a todas las empresas de EU que se encuentren en el extranjero para evitar que se usen los paraísos fiscales extranjeros. 
  • Penalizar a las empresas que envíen fuentes de empleo al extranjero.
  • Aumentar el ingreso individual máximo a 39.6% y obligar a los que ganen más de 1 millón anual a pagar la misma tasa de sobre ingreso por inversión que por sus sueldos.
  • Aumentar los impuestos de los que ganen más de 400 mil dólares al año.

El rapero 50 Cent criticó los planes de Biden antes de las elecciones pero las encuestas demuestran que existe apoyo generalizado para que se aumenten los impuestos de los más ricos.

“No quiero ser 20cent. 62% es una idea muy, muy mala. No me gusta”: Los republicanos, aún preocupados por el déficit, probablemente se alinearán con 50 Cent.

Sometimiento de las compañías de tecnología

A las empresas de tecnología les fue muy bien con Trump por los recortes fiscales incluso antes de la pandemia y les fue mejor cuando la economía se volvió más digital. Pero su dominancia molesta a los políticos de ambos bandos por diferentes razones, por lo que el ataque a la industria podría ser un área en la que Biden cuente con el apoyo de ambos partidos.

Ambos bandos han acusado a las redes sociales de difundir información errónea. Trump amenazó con repudiar la sección 230 del Acta de Decencia en las Comunicaciones que protege a las compañías de demandas por el contenido que albergan. Biden también ha criticado la ley pero tiene que definir cómo piensa modificarla.

El reto más difícil de todos probablemente venga de las cortes y no de la Casa Blanca. Alphabet, la compañía madre de Google ahora enfrenta una demanda antitrust que realizó el Departamento de Justicia que acusa a la compañía de abusar de su poder en las búsquedas y en las búsquedas de publicidad para mantener un monopolio ilegal. La Comisión Federal de Comercio también está considerando una demanda antitrust en contra de Facebook. Mientras tanto, los procuradores generales de EU están preparando sus propios casos en contra de las big tech

Los casos tardarán años en concluir. Lo que se descubra en ellos probablemente proporcione a Biden el capital político que necesita para moverse por la legislación mejor equipado para enfrentarse a los monopolios en la era digital.

Guerras comerciales

La molestia por décadas de políticas de libre mercado que han afectado a la fábricas de EU contribuyó enormemente a la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2016. Y aunque “Uncle Joe” no será tan polémico en los escenarios mundiales, el regreso al libre comercio no es algo que esté en su agenda.

Biden votó por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, un voto que con frecuencia denunció su rival a la presidencia. “Michigan perdió la mitad de sus trabajos gracias al TLC de Biden y a los desastres chinos”, dijo Trump frente a una multitud en Michigan días antes de las elecciones.

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Se trata de un legado que le ha costado sacudirse. “No compraremos nada que no sea fabricado en EU”, dijo BIden a CNN en septiembre cuando su campaña delineó un plan de 700 mil millones de dólares, “Buy American”, que podría incrementar el gasto del gobierno de EU en productos, servicios e investigación hechos en EU.

El estilo afable de Biden podría significar que las negociaciones serán más civilizadas, pero las disputas comerciales continuarán. Ya advirtió al Reino Unido que no habrá tratos con EU si el Brexit pone en peligro el acuerdo del Viernes Santo con Irlanda del Norte.

Las disputas comerciales seguirán con China también.  El fin de la globalización podría ser uno de los legados más duraderos de la era de Trump.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo: