Demoledor: el daño que podría hacer Trump en la presidencia hasta enero
Foto: Airman 1st Class Spencer Slocum/Wikimedia Commons

Richard Luscombe/The Guardian

Que habrá problemas cuando Donald Trump pierda las elecciones es de todos conocido. EU abandonó el miércoles el Acuerdo de París para el Cambio Climático. La pandemia por coronavirus ya cobró 250 mil vidas y todo empeorará. Trump ha dejado ver que piensa despedir al doctor Anthony Fauci, el experto nacional en enfermedades infecciosas.

Pero la derrota de Trump también echa a andar el reloj de las semanas que pueden ser las más peligrosas de toda la historia de EU. Un presidente vengativo, si quiere, puede crear grandes problemas en los días previos a la toma de posesión de Joe Biden el 20 de enero.

“Si Trump pierde poder, dedicará los últimos 90 días de su mandato a destrozar a EU como lo haría un niño malo con un martillo en una tienda de vajillas”, dijo Malcolm Nance, un analista de inteligencia veterano y autor de libros políticos, antes de que se conociera el resultado de la elección.

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“Muy probablemente nos toque ver el berrinche político más grande de la historia. Trump podría tomar la decisión de irse con un ‘bang’, de no aceptar el resultado de la elección. ¿Quién sabe lo que puede pensar un autócrata acorralado?”

Temores fundamentados

Los temores de Nance se basan tanto en lo que hizo Trump, como cuando no tomó medidas para prevenir la dispersión del Covid-19 como en lo que puede hacer todavía. La supervivencia propia será lo más importante ante las crecientes presiones legales y financieras por tanto, Nance considera que el presidente utilizará al máximo, o tal vez demasiado., sus poderes ejecutivos y constitucionales.

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“Se va a perdonar a sí mismo. Sin duda alguna”, señala Nance. “Espera que la suprema corte lo cubra. Siempre ha acomodado las cosas A lo largo de su vida siempre ha acomodado las cosas, y ahora cree que es dueño del sistema judicial de EU”.

Todavía se pueden revertir muchas regulaciones ambientales e industriales mediante acciones del ejecutivo, pero algunos analistas consideran que un Trump derrotado estará menos interesado en la política y más enfocado en sí mismo. La principal preocupación de Nance es el descontento civil por parte de los seguidores de Trump entre los que están las milicias armadas, los blancos supremacistas y otros activistas que pueden enardecerse por lo que consideren un llamado a las armas por parte de su líder.

“Todos de estos contingentes de 100 camiones podrían empezar a marchar como si se dirigieran a Mosul”, dice. “Se trata de una especie de insurgencia. Y vamos a tener que ver si se levantan en masa y dicen que no aceptan las cosas y que Donald Trump es su líder, para después seguir desfilando y boicoteando las elecciones”.

Amiguismo presidencial

Los socios de Trump que han quedado fuera de la ley también podrían resultar beneficiados por la benevolencia del presidente saliente, entre ellos se encuentran Paul Manafort, su antiguo director de campaña, el ex asesor de seguridad nacional Michael Flynn y Steve Bannon, el arquitecto del triunfo de Trump en 2016 y que ahora enfrenta cargos por fraude.

Trump perderá pronto la protección de Bill Barr, el procurador general al que se critica por actuar como abogado personal del presidente. Eso significa que Trump tiene una ventana de oportunidades muy reducida para prepararse para las consecuencias legales que le esperan.

“Se trata de una persona con muchos compromisos, una inversión fallida de una potencia extranjera, y ha estado bajo el yugo, el sueldo y muy probablemente la deuda de Vladimir Putin”, dice Nance. “Cualquier cosa que lo beneficie personalmente, cualquier cosa que beneficie lo que él cree que es suyo, es lo que va a hacer”.

Varios analistas coinciden

“Muy probablemente Trump dedique sus últimos meses al vaivén de sus tratos propios, a expedir perdones y a tratar de desacreditar a sus oponentes y al mismo sistema”, dijo Garry Kasparov, el excampeón mundial de ajedrez y presidente de la Human Rights Foundation, en un segmento de opinión de CNN.

“Los estadounidenses que quieran ver que regrese y se fortalezca el camino de la ley tendrán que estar listos para luchar por eso, en las cortes y en las calles, de ser necesario, pacífica pero persistentemente, porque no hay duda de que Trump y sus seguidores no se irán sin hacer ruido”.

No todos los expertos consideran que lo que queda de la debilitada presidencia de Trump sea completamente volátil”. Lo hará detenerse el miedo a la cárcel”, dijo a Salon Stuart Stevens, un consultor republicano  veterano.

“¿Por qué dio marcha atrás el director general del correo?” pregunta Stevens sobre Louis DeJoy, el donador republicano que muchos creen recibió el cargo para desarticular la votación por correo. “Él no quiere ir a la cárcel. Haría muchas cosas por Trump, pero no quiere ir a la cárcel. Ese miedo es lo que detiene a Trump”.

Por último, Trump pasará sus últimos días en la Casa Blanca tratando de no verse como un perdedor o un fracasado, opinan otros analistas.

“Tengo mucha experiencia con autócratas, déspotas y potentados del tercer mundo, así es que tengo que ver cómo se comportan estos”, dice Nance.

“Se han dado cambios en la forma en que los autócratas y los que quieren serlo, como Donald Trump, terminan sus carreras. Anteriormente, si no te mataban tus enemigos políticos, tomabas un billón de dólares, te ibas a la Riviera Francesa y desaparecías. Sólo salías de escena”.

“Ahora ya no quieren hacerlo así. Quieren conservar todo el dinero y el poder, y gastar el dinero. ¿Quién sabe con Donald Trump?”

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo René Soto. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

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