‘Dejen de llorar’, dice Bolsonaro a los brasileños, mientras llegan a 260,000 muertos
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Foto: EFE/ Joédson Alves/Archivo

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ocasionó una oleada de repulsión al decirle a los ciudadanos que dejen de “llorar” por el brote de coronavirus que ha matado a más de 260,000 personas.

El populista de ultraderecha hizo la incendiaria declaración el jueves, cuando la de por sí crítica situación del Covid empeoró y su promedio de muertes diarias superó al de Estados Unidos.

“Dejen de llorar y quejarse. ¿Cuánto tiempo van a seguir llorando?” Le preguntó Bolsonaro a sus seguidores en el estado de Goiás, en el medio oeste, donde han fallecido casi 9,000 personas.

Con el lento inicio de la vacunación, el crecimiento de las infecciones, la saturación de las unidades de cuidados intensivos y con casi 2,000 muertes diarias, la respuesta parece indicar que aún falta mucho tiempo. Un reportaje en el periódico Valor Econômico el viernes aseguraba que las máximas autoridades del ministerio de salud creen que las tasas de mortalidad probablemente “explotarán” hasta más de 3,000 en las próximas semanas.

Dentro de este contexto, los comentarios de Bolsonaro (ampliamente considerados una distracción de los incómodos reportajes sobre la mansión de lujo que adquirió su hijo) provocaron la indignación.

Juicio político y cárcel para este delincuente”, tuiteó Ciro Gomes, un prominente rival de izquierda, y llamó a Bolsonaro “el sepulturero de Brasil”.

El compositor Zeca Baleiro tuiteó: “Un presidente que dice ‘dejen de llorar y quejarse’ en el momento más crítico, doloroso y descorazonador que han enfrentado las personas de Brasil desde el inicio de la pandemia no es simplemente un político torpe, un mal hombre o un imbécil. Es un sociópata incurable”.

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Uno de los decanos de la diplomacia brasileña comparó a Bolsonaro con el dictador de Uganda Idi Amin, bajo cuyo brutal mando se perdieron decenas de miles de vidas.

Hoy, ante la mirada del mundo, Bolsonaro ocupa el espacio que le pertenece a Idi Amin”, le dijo Rubens Ricupero, el antiguo embajador de Estados Unidos, a Thaís Oyama, la autora de un libro sobre el presidente de Brasil llamado Tormenta.

Desde que comenzó el contagio en Brasil en febrero del año pasado, Bolsonaro ha hecho una serie de escandalosas, insultantes, y manifiestamente falsas declaraciones sobre la enfermedad que trivializa como “una pequeña gripe”.

El 10 de diciembre del año pasado, Bolsonaro aseguró que Brasil había alcanzado “el final” de la pandemia y había emergido mejor que cualquier otro país. Desde entonces, más de 82,000 brasileños han fallecido.