Los comerciantes aún desconfían y siguen aprendiendo del Bitcoin en El Salvador
Foto: Twitter / @ComunicacionSV

El celular de Rosalina Franco se ha convertido en su alcancía. “Tengo dos años de usar Bitcoin. He acumulado unas moneditas”, explica a La-Lista la persona que da nombre a un local de pupusas (una especie de gorditas grandes) y tortillas ubicado en la playa salvadoreña de El Zonte, aunque en la zona se conoce como Mama Rosa. 

Cuando el 7 de septiembre El Salvador hizo historia por ser el primer país en aceptar esa criptomoneda como moneda de curso legal, a ella no le vino nada de nuevo. En El Zonte, en 2019 se puso en marcha la Bitcoin Beach, un proyecto de un grupo de jóvenes de la zona para hacer de la moneda digital la unidad de cambio de transacciones tan mundanas como pagar las pupusas del desayuno. En ellos se inspiró el presidente salvadoreño, Nayib Bukele. 

Apenas pasaron tres meses desde que los salvadoreños, y el mundo, se enteraron de que el país entero, de casi 6.5 millones de habitantes, se convertiría en un pequeño laboratorio del manejo del Bitcoin. En la conferencia Bitcoin 2021, celebrada en Miami, Bukele anunció que presentaría ante el Congreso un proyecto de ley para hacerlo posible. 

Hoy se conoce popularmente como la Ley Bitcoin. Algunos de sus preceptos, históricos, dicen así: “Art. 3. Todo precio podrá ser expresado en Bitcoin”, “Art. 7. Todo agente económico deberá aceptar Bitcoin como forma de pago cuando así le sea ofrecido por quien adquiere un bien o servicio”. 

Son dos de los 16 artículos que tiene la ley, a la que le bastaron cinco horas en la Asamblea Legislativa para conseguir 62 de los 84 votos a favor de su aprobación, el 9 de junio. Y menos de tres meses para que entrara en vigor.

El Bitcoin es una de las varias criptomonedas que existen en el mundo y la más conocida. Es un activo financiero y se caracteriza porque las transacciones se realizan mediante un dispositivo electrónico —un teléfono celular— y porque no tiene intermediarios, como una reserva federal. “Usted tiene bitcoins, me compra un almuerzo, me paga y me pasa de su teléfono al mío la cantidad. No hay bancos, pero sí hay cajeros”, explica Rosalina. En total, habrá 200 en todo el país.

A ella le ha ido bien. Se aventó a probar la moneda digital por curiosidad. El hecho de no recibir el efectivo se lo ha puesto fácil a la hora de ahorrar. Gracias a ello, en su familia se compraron una pickup y unos ganados, dice. “Yo animo a las personas que acepten bitcoins”, explica en entrevista por teléfono. 

Incertidumbre

Animados o no, la ley obliga a aceptar la moneda digital en las transacciones. “Estoy tratando de hacer una conversión directa a dólares, así no me meto en el riesgo de la volatilidad de la moneda”, explica a La-Lista el director del hotel Las Flores Surf Club, Rodrigo Barraza, ubicado en la costa oriental del país. 

El de Barraza es uno de los principales temores de los más escépticos de la moneda digital. Por eso, el gobierno creó un fideicomiso con 150 millones de dólares para que se pudieran cambiar las monedas a dólares estadounidenses de forma instantánea. Una encuesta realizada por el Instiuto Universitario de Opinión Pública (Iudop), de la Universidad Centroamericana, desveló que el 65.2% de los encuestados desaprobaban el uso de dinero público en Bitcoin.

El día en que la Ley Bitcoin entró en vigor, la moneda abrió la jornada a 52,713 dólares por Bitcoin y lo cerró a 46,946. Para la noche del jueves, su valor había perdido 300 dólares más. El 1 de enero de 2021 abrió con 29,259 dólares el tipo de cambio y su cotización máxima histórica ha sido de 64,778 dólares cada uno.

Las Flores Surf Club está lleno estos días, con 29 huéspedes. De momento, nadie le ha ofrecido pagar con criptomoneda. “Hay un dicho: no hay publicidad mala”, dice el empresario, para destacar la parte positiva de esta moneda que, si le hubieran preguntado, no hubiera sido obligatoria sino de uso opcional. “Nos hubiera gustado que se nos tomara más en cuenta al gremio para discutir la forma de implementarlo, de manera más progresiva tal vez”, añade. En la misma encuesta del Iudop, el 66.7% de los encuestados consideraban que se debía deroga la Ley Bitcoin.

Barraza, como otros empresarios, es cauteloso al juzgar la nueva moneda legal porque se reconoce inexperto en el tema. Esta semana tomó un curso virtual que imparte el gobierno. Duró una hora. Les explicaron cómo manejar la aplicación que ha desarrollado el gobierno para el uso de la moneda virtual, el Chivo Wallet. Para incentivar sus descargas, la cartera lleva 30 dólares en Bitcoin para gastar. En Apple Store lleva 17 descargas; en Google Play, 730.

“A cada empresario le ha tocado hacer su propia investigación y determinar cómo usarían el Bitcoin”, explica otro empresario hotelero dedicado al turismo del surf, Rodrigo Larios. Él es gerente general del hotel Puro Surf, en la playa de El Zonte. Desde la entrada en vigor de la ley el martes, ya han tenido dos clientes que pidieron pagar en Bitcoin y alguna que otra llamada telefónica de clientes para informarse. Ahí están preparados para aceptar el pago, decidiendo si automatizan los registros en caja o bien, si siguen con los manuales, como hacen ahora. 

Larios destaca la facilidad para hacer pagos que da la moneda digital. “En un restaurante, una persona que no anda con cash pero quiere dar tip al mesero, es una manera directa de hacerlo, sin la compañía por en medio”, explica. Pero también le pareció precipitada la puesta en marcha de nueva moneda de curso legal. 

Controversia

El anuncio del presidente salvadoreño en Miami tomó por sorpresa a parte de los salvadoreños. Bukele, que ha hecho de Twitter una suerte de atril presidencial, publicó las primeras informaciones relacionadas con El Salvador y la criptomoneda, en esa plataforma, en inglés, y concedió las primeras entrevistas a medios extranjeros. 

El gobierno ha destacado las bondades del Bitcoin: es la puerta de entrada del país a la economía digital; bajará los costes de las remesas que envían sus familiares en EU, “que ascienden a 6 mil millones de dólares”, explica el dictamen de la Asamblea Legislativa, al eliminar los intermediarios. También, que facilitará la formalización financiera de gran parte de los ciudadanos que no están bancarizados, o que generará nuevos puestos de trabajo.

Pero los críticos han señalado sus debilidades así como el oportunismo del gobierno a la hora de lanzar esta medida. Se ha destacado que la noticia ha opacado polémicas que afectan al gobierno de Nayib Bukele, como la reciente decisión de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de habilitar la reelección del presidente.

Entre los riesgos de la criptomoneda, los argumentos se basan, sobre todo, en la facilidad que supone para el blanqueo de capitales, precisamente por la falta de intermediarios, y la volatilidad, que genera desconfianza a la hora de convertirse en un vehículo de ahorro a largo plazo. 

Rosalina dice que no sabe leer ni escribir y que, por eso, no ha tomado ninguna capacitación sobre Bitcoin. Pero después de dos años recibiendo pagos en esa moneda, ha sacado sus conclusiones: “Uno obtiene la ganancia cuando sube (el tipo de cambio). La cambia (en dólares) y deja su capital en el teléfono (en bitcoins)”. 

El consultor informático Edward Snowden: “Hoy el Bitcoin fue formalmente reconocido como moneda legal en el primer país. Más allá de los titulares, ahora hay presión en naciones para adquirir Bitcoin -aunque solo sea como activo de reserva – porque su diseño incentiva una pronta adopción. Quienes lleguen tarde pueden lamentar las dudas”.

El economista de la Freie Universität Berlin, Christian Ambrosius, conocedor de El Salvador: “Desde hoy, el Bitcoin es moneda legal en El Salvador. Un presidente sin control convertido en un dictador está apostando su país en un peligroso experimento”.