La brecha digital de los adultos mayores dificulta su registro para vacunas Covid
Foto: EFE/Quique García

Apenas reconoce un par de botones en el control remoto de su pequeña televisión. Nunca ha usado una computadora ni ha tenido un teléfono inteligente, mucho menos sabe cómo navegar en internet porque no le interesa, cuenta Enrique Nieto de 82 años en entrevista con La-Lista. Por su edad y por tener diabetes, hipertensión, obesidad y epoc es candidato para inscribirse para recibir la vacuna contra el Covid-19. El problema es que él no puede realizar el trámite por sí mismo, requiere apoyo de sus hijos.

Este martes, se habilitó la página para registrar a las personas de 60 años y más para que reciban la vacuna contra el Covid-19. Sólo requieren su Curp, domicilio y un número de contacto. El trámite es sencillo, pero tras el intento masivo de ingreso marcaba error. “Debido a la saturación de registros, se han presentado interrupciones en el servicio. Estamos corrigiendo y aumentando infraestructura para que no sucedan dichas interrupciones”, dice una leyenda cuando se ingresa al link.

Pero este es sólo uno de los problemas a los que se enfrentan los adultos mayores, ya que en México la población usuaria de internet de 55 años y más fue de 34.7% de 2015 a 2019, la más baja respecto a los demás grupos de edad, esto de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información de los Hogares  (ENDUTIH 2019) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 

Sin embargo, también ha ido creciendo el número de usuarios de este grupo etario, al pasar de 5.2% en 2015 a 9.8% en 2019.

Fuente: INEGI

Durante el primer día de registro se presentaron varias quejas en redes sociales por la saturación de la página. Cientos de usuarios estuvieron durante horas intentando ingresar los datos de sus familiares.

Por ejemplo, ensayista Tania Tagle escribió sobre su experiencia para registrar a su mamá:

Un gran alivio, la convocatoria para vacunación

Se registró un aumento de la población de 60 años y más, al pasar de representar el 9.1% en 2010 a 12% en 2020, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del INEGI. “El proceso de envejecimiento también queda en evidencia en la pirámide poblacional, que presenta una tendencia a reducir su base, mientras que continúa su ensanchamiento tanto en el centro como en la parte alta, lo que significa que la proporción de niñas, niños y adolescentes ha disminuido y se ha incrementado la proporción de adultos y adultos mayores”.

Para Sara Jaramillo, de 28 años, es un gran alivio que sus papás, por su edad, sean candidatos para la vacunación contra el Covid-19. Ella es hija única y cuida a ambos ,menciona en entrevista, que se enteró por las noticias y por Twitter que ya podía registrarlos. Sus padres son su preocupación principal, pues ambos son parte de grupos de riesgo y tienen comorbilidades. 

“No anoté la página así que fui al internet para verla, pero al momento de querer acceder me marcaba error. Intenté varias veces a lo largo del día, pero ni siquiera logré ver el formulario”. Destaca que la guía para inscribirse también le llegó por Whatsapp de manera rápida y ella, a su vez, se la envió a sus primos y a los grupos en los que está en dicha de la red social. El padre de Sara Jaramillo sí sabe utilizar internet, maneja la computadora y el smartphone sin problemas, pero su mamá desconoce el funcionamiento de estos dispositivos.

“Incluso le da miedo llenar el formulario y hacerlo mal. Tiene miedo de que por cualquier error no quede registrada y no reciba la vacuna”. Por ello, su hija y su esposo son quienes se hacen cargo de realizar los intentos para la inscripción de ambos, a la fecha, no han tenido éxito. La joven comenta que tiene dos tías de 69 y 62 años que viven solas y por su edad están aisladas, “sólo una de ellas tiene un smartphone que usa para mandar mensajes por Whatsapp y ver videos, pero no sabe llenar formularios”.

Por otro lado, hay muchas personas que no cuentan con acceso a un celular inteligente, computadora o internet ya sea por falta de recursos, están descompuestos o porque no les interesa o no saben usarlos, de acuerdo con la ENDUTIH. Otras personas tendrán que salir de casa para ir a los centros de cómputo y pedir ayuda a los trabajadores para la inscripción, pero eso conlleva un riesgo.