Panorama desolador para los trasplantes en México a causa de la pandemia por Covid
Foto: Centro Nacional de Trasplantes/ @cenatra.salud.gob

Si el panorama de trasplantes en México, en particular de riñón que es el órgano de mayor demanda en el país, ya era complicado, la llegada de la pandemia por Covid-19 terminó por convertirlo en un horizonte desolador.

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), durante 2020 –y con un cierre de documentación hasta el pasado 3 de enero–, se registró una baja de 70% en el trasplante de riñón, por encima de córnea, hígado y corazón, que son los que ocupan los primeros lugares de pacientes en lista de espera.

En el caso de córnea la disminución representó un 65.6%, mientras que para el hígado significó un descenso de 68% y para el de corazón un 73%, de acuerdo con información del mismo organismo de salud.

Incluso para aquellos quienes el seguimiento de protoloco iniciado con anterioridad les permitía casi ver concretado el paso definitivo, la llegada del virus cortó de tajo toda posibilidad ya que a finales de marzo y principios de abril comenzó la suspensión de trasplantes a programar y también de consultas de seguimiento a los aspirantes a algún trasplante e incluso a quienes ya han sido trasplantados y requieren continuar tratamientos y monitoreo.

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Gráfico: Cynthia Monterrosa Castillo. Datos del CENATRA.

El trasplante que no se concretó

Rubén Vázquez lleva años con insuficiencia renal, pero su metódico sistema de cuidados a la salud que implicaron dejar de fumar y cambiar por completo su alimentación, además de correr a diario, así como la ingesta del tratamiento médico necesario, le han ayudado a frenar un avance rápido de la enfermedad. A lo largo de este tiempo se convirtió en un experto sobre el tema, tanto que le han sugerido patentar su propuesta de hábitos alimenticios para convertirlos en paliativo para esta condición y sostener seguro de sí mismo que a veces sabe más que algunos especialistas.

Tras un par de tropiezos en la posibilidad de recibir un trasplante de riñón –ni su hija ni su esposa resultaron candidatas idóneas–, por fin en 2020 estuvo a punto de que se le realizara, tras un largo proceso de protocolo.

“Finalmente encontré a mi donador, Ángel, así se llama y literal lo es, incluso me llama papá aunque es sólo mi amigo. Iniciamos de nuevo el protocolo en el Hospital Juárez de México. Yo soy jubilado y tengo derecho al ISSSTE, pero después de revisar opciones, tenía más confianza hacia ese hospital porque tienen un servicio e instalaciones excelentes, todo perfectamente bien, así que iniciamos los estudios necesario para determinar si éramos compatibles.

Soy muy afortunado porque fue bastante rápido, pasaron unos 7 meses y ya estábamos al 97% del proceso, solamente le faltaba a mi donador un estudio de compatibilidad para confirmar, yo ya había pasado por todo: dentista, otorrino, neumólogo, internista, etc, etc, te ven todo. Ya nos darían pronto la cita después de ese estudio, los últimos exámenes son medio fuertes y caritos, pero ya estábamos en espera de cita y que sucede esto de la pandemia. Todo se suspendió”, relata Rubén a La-Lista.

La fecha probable de su trasplante era justamente en marzo o abril de 2020, tiempo en que inició la declarada pandemia por Covid-19 y se suspendieron los procedimientos y las consultas.

La doctora que atiende a Rubén en el Hospital Juárez le informó que se suspendía todo temporalmente, pero que confiaba en que el periodo de encierro y nuevas medidas de cuidado no serían durante mucho tiempo. Después de varios meses, algunos médicos incluso han buscado la manera de mantenerse en contacto con sus pacientes ante la incertidumbre de cuándo podrán retomar procesos.

“Yo soy creyente de Dios y digo: si no se ha dado mi trasplante es porque no lo ha querido, yo creo que los tiempos de Dios son perfectos, aunque no soy mocho, soy muy creyente, me he cuidado y en mi caso creo que no lo necesito mañana, ¿pero quien sí?

Es necesario legislar (con pandemia y sin ella) para que haya algún instituto nacional del riñón o de nefrología o de trasplantes. Algo tiene que hacer para que un paciente renal estuviera bien observado y visto por un nefrólogo, un nutriólogo renal y un psicólogo, los tres agarrados de la mano. Eso hasta ahora no lo hay en ninguna parte en nuestro país”, plantea Rubén Vázquez.

En palabras del doctor Luis Eduardo Morales, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, responsable de la Clínica de Nefrología de Trasplantes, quien recientemente ofreció una charla a pacientes renales en Conexión NEF:

El gran problema es que esta pandemia nos rebasó a todos. Teníamos expectativas de que fueran dos o tres meses y bajaría, pero eso no ocurrió, es muy diferente las estrategias tomadas y el control sobre la población de los gobiernos y países. Ya veíamos como en China levantaron un hospital en 15 días de la nada, pero eso en Occidente no ocurre.

“Se veía venir una situación crítica con la reconversión de hospitales. Si el problema principal era la disponibilidad de camas de terapia intensiva o por lo menos camas con atención respiratoria avanzada o con el apoyo de un ventilador, ya sabíamos que eso lo íbamos a tener sobre todo en los hospitales de tercer nivel o de alta especialidad. ¿Y dónde se hacen los trasplantes? Pues en los hospitales de alta especialidad conocíamos poco de este virus pero sabíamos que era agresivo, era muy arriesgado el tener a pacientes con medicamentos que disminuyen el sistema inmunológico, expuestos en áreas donde hay mucha circulación del virus”.

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Foto: Centro Nacional de Trasplantes/ @cenatra.salud.gob

Apenas, la punta del iceberg

“Si ya estábamos mal, ahora estamos peor que nunca”, dice preocupada Marisol Robles, fundadora de la Fundación Mario Robles Ossio, organización sin fines de lucro que asiste a personas con enfermedad renal y cuyo nombre es el de su padre, quien como ella y otros integrantes de su familia, enfrentó esta condición pero no sobrevivió, como fue su extraordinario caso, tras un exitoso programa internacional de trasplantes cruzados, en Estados Unidos.

Dicha fundación es responsable de Conexión NEF, proyecto que crea puentes y redes de historias que lleven lo humano a la ciencia y la ciencia a lo humano sobre el tema.

Los riñones son silenciosos, nunca pensamos en ellos. Se le da atención mediática a las enfermedades cardiacas, el cáncer, el VIH, pero de la enfermedad renal nunca se habla y menos de la salud renal. Cuando empezamos a trabajar con la fundación, vimos que las carencias eran muy grandes, es importante promover la donación de órganos, pero alguien que quiera donar sus órganos se va a encontrar con un montón de obstáculos para que pueda suceder ese momento mágico del trasplante exitoso, porque tenemos todavía muchas carencias en el sistema de salud. 

Marisol Robles, fundadora de la Fundación Mario Robles Ossio 

Es indispensable hacer visible lo que está pasando en el terreno de los trasplantes, en particular de riñón que es el órgano con mayor demanda, el Cenatra, por ejemplo, debería tener más herramientas para poder articular el problema, porque no tiene presupuesto suficiente y hacen lo humanamente posible, pero hay mucha complejidad aún, enfatiza Robles.

“Llegó la pandemia en ese contexto, una situación mundial muy complicada y nosotros en México que ya estábamos mal ahora estamos peor, porque si de por sí no se hacían los trasplantes suficientes, el mismo doctor Luis Eduardo Morales, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, nos ha compartido que de 70 trasplantes promedio que se hacían ahí, en 2020 sólo se hicieron tres,  o en las condiciones que tendrían que hacerse”.

La situación es dramática y no se está considerando, subraya Robles. El tema de trasplantes es sólo la punta del iceberg de todo lo que está pasando en el tema renal en México, porque estos pacientes que no están llegando al trasplante se tienen que quedar en tratamiento sustitutivo. 

“La gente que ya tiene insuficiencia renal y se le complica en este momento, pues se está muriendo y no vamos a saber cuántos son, porque no hay números, los que no tenían ningún antecedente previo de problema renal quizá como secuela del Covid-19 van a tener problemas renales. ¿Esto en qué va a repercutir? En que probablemente en 2021 haya más gente en tratamiento sustitutivo por esta razón, se va a desbordar: porque vas a tener a los que no se pudieron trasplantar, a los que están recién diagnosticados y a los que ya estaban. Y no va haber dinero que alcance”.

¿Quienes ya fueron trasplantados? Igual de afectados

En medio de pandemia por Covid-19, en 2020 Juan dejó de tener un trabajo fijo. Al poco tiempo perdió su afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Para él se convirtió en un grave problema. Los medicamentos que debe seguir tomando después de haber recibido un trasplante de riñón comenzaron a ser difíciles de conseguir y pagar.

A jalones y estirones logró comprar algunas cajas y obtuvo una pequeña donación de esos medicamentos. Después, incluso era difícil por el desabasto. El retorno del malestar agudo, muy similar al que sentía antes de su trasplante, con náusea constante y vómito incluidos, resultó tan fuerte que buscó de nuevo a la doctora Laura Basagoitia, del Hospital General Regional No. 1 “Dr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro”.

Después de los estudios requeridos vía telefónica por la nefróloga con subespecialidad en trasplante, ella misma tuvo que confirmarle que la función renal estaba perdida. Juan de nuevo estaba como al inicio de todo, cuando recibió su diagnóstico de insuficiencia renal. Tras no seguir el tratamiento con medicamento posterior al trasplante, era como empezar de cero, de nuevo. Prácticamente Juan perdió el trasplante que tanto trabajo costó concretar. Quedaba de nuevo realizar una biopsia, pero ¿en qué hospital si no hay camas para internarse? ¿quién la realizaría si no hay quien lo haga en este contexto de pandemia?

“Es muy duro darse cuenta de que no hay nada que puedas hacer por ese paciente. ¿Cambiar el medicamento? Podría desarrollar rechazo… Es triste porque le quitaste un riñón a un donante sano y el órgano no tuvo la sobrevida que nos hubiera gustado. La consecuencia al final de esto, es que el paciente termine en diálisis o en la pérdida permanente de la función renal. Como este caso, seguramente hay mil historias más”, lamenta la doctora Basagoitia.

La pérdida de seguimiento de los pacientes trasplantados también debería preocupar. Actualmente hay pacientes que llevan más de un año sin él y muchos de ellos no tienen la posibilidad económica para acudir a laboratorios particulares y hacerse los estudios necesarios de monitoreo para ver en qué condiciones está.

“Es muy importante valorar y estar seguros que la función renal está bien si no tienes estos requerimientos. Pacientes que con el riesgo tienen la necesidad de salir a trabajar, deciden disminuir las dosis de medicamentos (si los tienen, porque a algunos no les alcanza para comprarlos), por temor a enfermar y a los meses vienen las consecuencias. Todo eso, implica riesgos en la población trasplantada”, explica Basagoitia, quien cuenta que ella y otros colegas han buscado posibles logísticas para dar seguimiento a pacientes, por videollamada, por ejemplo, pero no se dan abasto.

A eso, destaca la nefróloga, hay que sumar lo que ya era un problema en el sistema de salud pública: personal médico e infraestructura insuficiente. 

“En esta pandemia no nada más se ha dejado de atender a la población trasplantada sino a muchas otras patologías crónico degenerativas, hemos dejado de atender otras enfermedades y se ha dado todo el apoyo hacia Covid-19 por la emergencia, pero eso también nos ha dado grandes pérdidas humanas. Evidentemente la gran falta de políticas de salud ha dado como resultado que todos los programas de trasplante se paren”, concluye la doctora Basagoitia.

La-Lista solicitó entrevista con el doctor José Salvador Aburto, director del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) de la Secretaría de Salud, para abordar el tema, pero al cierre de esta edición no recibimos respuesta.

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