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Derechos Humanos

‘Nadie puede bloquearla’: cómo Telegram alimenta la protesta global

La controversial aplicación de mensajería Telegram ha movilizado a grupos enormes en las calles de Bielorrusia. ¿Pero quién es su titiritero secreto?

Imagen: Марьян Блан | @marjanblan

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Shaun Walker/The Guardian

Un domingo de agosto, dos semanas después de que Alexander Lukashenko el líder autoritario de Bielorrusia declarara una inverosímil victoria decisiva en las elecciones presidenciales, me uní a un grupo de alrededor de 100 mil personas mientras se movilizaban por el centro de Minsk. La protesta en Bielorrusia ya no era solo del dominio de algunos cientos de figuras de oposición. Los carteles hechos a mano que mucha gente cargaba ilustraban qué tan amplia se había vuelto la coalición: “Tomemos por el amor, de los cantineros de Bielorrusia”; “Maestros contra la violencia”; “¡Clase media, vete a huelga!”

La quincena previa había sido un tiempo de toma de conciencia nacional, mientras que el país se unía para terminar con los 26 años de Lukashenko a cargo. Mientras que contenidos sombríos de violencia policial circulaban en la app de mensajería Telegram, muchos salieron a exigir que sus voces sean escuchadas. 

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La enorme multitud empezó a fluir desde la Plaza de la Independencia, por las amplias avenidas centrales de Minsk hacia un monumento de la Segunda Guerra Mundial porque mucha gente había recibido mensajes en sus teléfonos diciéndoles que se dirigieran hacia allá. Cuando llegamos, el monumento había sido rodeado con alambre de púas y por guardias armados. Algunas personas denunciaron abusos a gritos; otras ofrecieron flores a los soldados y les imploraron unirse al lado de la gente. Después de un tenso enfrentamiento de media hora, vieron otra vez sus teléfonos. El internet inalámbrico no estaba funcionando para todos (las autoridades lo habían estado apagando en momentos clave) pero aquellos con suficientes conocimientos tecnológicos para instalar las aplicaciones de red virtual privada (VPN) correctas pudieron enterarse de las noticias. 

El primer lugar en el que buscaron fue Nexta Live (se pronuncia “Nekhta” y significa “alguien” en bielorruso), un canal en Telegram. “¡Nexta dice que tenemos que ir hacia la residencia!” gritó un hombre, uniéndose a una columna de gente en el camino corto hacia la residencia oficial de Lukashenko. Afuera había una línea policial: autos, vallas improvisadas y unos cuantos alborotadores con pasamontañas y escudos. Era claro que un intento de pasar terminaría en choques sangrientos. Otra vez salió un aviso en el feed del Telegram de Nexta. “¡Minsk! ¡No se acerquen a la línea policiaca! La mejor decisión ahora es dispersarse.” La multitud hizo eso. Desde entonces, cada domingo, ellos han salido; cada semana, Nexta ha anunciado la fecha y el lugar de la protesta uno o dos días antes. 

La creación de una app que crece a ojos vista

Telegram, una aplicación de mensajería creada por el solitario exiliado ruso Pavel Durov, es adecuada para poner en marcha protestas por algunas razones. Permite grandes grupos de chat encriptados, lo que hace más fácil el organizar a la gente, como una versión más práctica de WhatsApp. Sus “canales” permiten a los moderadores difundir información rápido a un gran número de seguidores de una manera en la que otros servicios no pueden; combinan el alcance y la inmediatez de Twitter, y el enfoque de un boletín por email. La combinación de su factor práctico y privacidad han vuelto a la app popular entre los manifestantes (fue adoptada por Extinction Rebellion) así como entre gente levantándose contra regímenes autoritarios (en Hong Kong y en Irán, así como en Bielorrusia); también es utilizada por terroristas y criminales. En los últimos cinco años, Telegram ha crecido a una velocidad notable, alcanzando 60 millones de usuarios en 2015 y 400 millones en abril de este año. Cada día, otros 1.5 millones se unen. 

En Bielorrusia, permea el panorama político. Los políticos de oposición publican comunicados de prensa en un canal de Telegram; los periodistas intercambian pistas de dónde están pasando cosas y consejos de como evitar ser detenidos; y la gente que ha sido torturada o golpeada por los matones de Lukashenko puede encontrar grupos que ofrecen apoyo médico o psicológico gratuito. Lo más importante, Nexta Live y unos pocos canales de oposición comparten a sus suscriptores información para organizarse y consignas

“Telegram, una aplicación de mensajería creada por el solitario exiliado ruso Pavel Durov, es adecuada para poner en marcha protestas por algunas razones. Permite grandes grupos de chat encriptados, lo que hace más fácil el organizar a la gente, como una versión más práctica de WhatsApp

Si no puedes contra Telegram, baja la app y súmate

¿Cómo detienes estos canales de Telegram? ¿Puedes bloquearlos? No. Nadie puede”, se quejó Lukashenko. Pero si no puede vencer a Telegram, en su lugar ha decidido unirse. El domingo seguí a los manifestantes por Minsk, Lukashenko salió de su residencia en helicóptero y voló sobre nosotros. Más tarde, su servicio de prensa publicó contenido de video, grabado desde dentro del helicóptero, a su nuevo canal de Telegram: el líder, vestido de negro y cargando un rifle automático, viendo a las multitudes; “Se han dispersado como ratas”, murmuró, mientras se asomaba por las ventanas. Se suponía que Lukashenko aparecía intransigente y en control, pero el video fue copiado en canales de Telegram de la oposición, sobrepuesto con descripciones insultantes, doblajes de voz y memes, y fue visto por muchos más. Al momento en el que se escribió este artículo, el canal de Lukashenko tenía 86 mil suscriptores, mientras que Nexta casi 2 millones, un logro impresionante en un país de menos de 10 millones. El mes pasado, las autoridades bielorrusas declararon el canal y el logo de Nexta como “material extremista” en un intento fallido de espantar a sus seguidores. 

Es una acción recurrente para los autócratas asediados declarar que los manifestantes son títeres en las manos de conspiradores nefarios extranjeros. Este verano, Lukashenko sugirió que detrás de sus oponentes estaban los ejércitos de la OTAN, o fuerzas misteriosas de Washington DC. Pero la verdad es más vergonzosa: su némesis es un blogger de 22 años trabajando desde un cuarto lleno de cajas de pizza a menos de 500 kilómetros. 

“Las autoridades bielorrusas declararon el canal y el logo de Nexta como “material extremista” en un intento fallido de espantar a sus seguidores”

La mejor defensa es ser de perfil bajo

Dos semanas después de ese domingo en Minsk, me encontré con Stepan Svetlov en la sede improvisada de Nexta, dentro de una oficina de una ONG en un complejo de departamentos en Varsovia. Después de dejarme entrar, Svetlov sale a la puerta del departamento con pantalones de mezclilla flojos y una sudadera azul. Hay policías armados fuera, poco sorprendente dada la cantidad de amenazas que recibe el grupo. “Las recibimos todo el tiempo. Dicen que van a volar la oficina, dicen que nos van a secuestrar y regresarnos a Bielorrusia”, me dice Svetlov. Nos sentamos en el cuarto desde el que él y otros cuatro manejan Nexta. Contiene un par de computadoras, y una mesa cubierta con vasos azules para café

Svetlov, que apenas cumplió 22, no ha ido a Bielorrusia en dos años. Sus padres vivían ahí hasta hace poco, pero dejaron el país por la advertencia de amigos con contactos en el gobierno de que las cosas podrían ponerse peligrosas. “Al principio de todo esto, mi mamá estaba escéptica, pero ahora ha empezado a apoyarme”, dice Svetlov. ¿Ha sido un shock para sus padres que su hijo sea visto como el titiritero de la revolución? “Podría decirse que estaban algo sorprendidos”, dice, sonriendo.

Protestas en Minsk, Bielorrusia, en agosto de 2020. Foto: Максим Шикунец/Wikimedia Commons

Svetlov lanzó Nexta como un canal de YouTube en 2015, poco después de la última ronda de elecciones en Bielorrusia. “Nadie para elegir/ Solo retratos de bigotes en todos lados”, decían las letras de una canción de la primera publicación del canal. Los videos satíricos de Nexta de la política bielorrusa inflaron los suscriptores a 100 mil y rápido llamaron la atención de las autoridades. Un video que hizo Svetlov llamado “Lukasherlock”, sobre la afirmación del presidente bielorruso de que resolvió un crimen en una noche, fue considerado como una violación potencial a la ley por insultar al presidente, y se abrió un caso criminal en su contra. En ese entonces, él estaba estudiando en Polonia, y no ha regresado a Bielorrusia. En 2018, Svetlov cambió sus actividades principales de YouTube a Telegram, reconociendo el potencial para llegar a más gente con más facilidad. 

“Un video que hizo Svetlov llamado “Lukasherlock”, sobre la afirmación del presidente bielorruso de que resolvió un crimen en una noche, fue considerado como una violación potencial a la ley por insultar al presidente, y se abrió un caso criminal en su contra”

Mientras la campaña de las elecciones del verano se desgastó, la popularidad de Nexta creció, en parte porque otros bloggers que se quedaron en bielorrusia fueron acosados o los metieron a la cárcel. Sergei Tikhanovsky, quien tenía un canal de YouTube y planeaba lanzarse a la presidencia, fue arrestado en mayo. En junio, Igos Losik, administrador del segundo canal de Telegram más grande de Bielorrusia, también fue arrestado. Ambos siguen en la cárcel. La esposa de Tikhanovsky, Svetlana Tikhanovskaya, eventualmente fue candidata de la oposición contra Lukashenko. El dictador asumió que ella le daría a la elección una fachada de legitimidad sin ser una amenaza; pero su promesa de ser una líder de la transición para tener nuevas, y más justas elecciones empezó a energizar a una población desesperada por el cambio. Svetlov y su pequeño equipo en Varsovia no tardaron en compartir videos de sus mítines

La politización de la conectividad

El 9 de agosto, el día de la elección, las autoridades bielorrusas apagaron el internet casi por completo mientras anunciaban los resultados: 80 por ciento para Lukashenko y 10 por ciento para Tikhanovskaya; todo para la incredulidad y la furia colectiva. Después de tres noches de protestas y brutalidad policiaca en respuesta, el internet regresó. Pero mientras que los detenidos eran liberados y empezaron a contar sus historias, el equipo de Nexta estaba inundado con testimonios horribles y contenido gráfico de violencia y heridas. Hablé con un diplomático occidental que me dijo que es difícil sobrestimar el papel de Svetlov en las elecciones de este verano, con los líderes más tradicionales de la oposición encarcelados o exiliados antes del voto presidencial: “creo que ha sido la persona más importante de todo este periodo”. 

El pequeño equipo de Svetlov estaba abrumado por el volumen de información que venía desde Bielorrusia. “En el punto máximo, entraban como 200 mensajes cada minuto, o 100 mil al día. Es imposible verlos todos. Ignoramos el texto y solo veíamos las fotos y videos, pusimos los mejores en el canal”, recuerda. Mientras hablamos, una mujer joven entra a la oficina con un brusco “Hola” y se sienta para su turno en una de las computadoras, pasando por los miles de mensajes, videos y advertencias que Nexta recibe todos los días. “No puedes hablar con ella, ella sigue trabajando anónimamente”, dice Svetlov, sugiriendo que continuemos nuestra conversación en la cocina. 

“Entendimos que la gente estaba cerca del monumento de la guerra, y tenían que hacer algo. Alguien sugirió que debían ir a la residencia y todos estuvieron de acuerdo, así que lo pusimos en el canal”

Stepan Svetolv, fundador de Nexta

Le pregunto a Svetlov sobre el domingo que seguí a las multitudes en Minsk, que en cambio iban siguiendo sus instrucciones, Habían tres personas en la oficina ese día, dice, rastreando eventos en la capital Bielorrusa. No hay gran ciencia detrás de ello: ni software complejo mapeando las multitudes, ni algoritmos para determinar los números; solo tres jóvenes navegando por cientos de mensajes enviados desde el terreno, y tratando de determinar cuáles eran los más relevantes. Antes de poner información logística importante, se debate en un pequeño chat de Telegram de alrededor de 15 personas, me dice Svetlov, incluyendo a los administradores de Nexta y aquellos de otros canales. 

“Entendimos que la gente estaba cerca del monumento de la guerra, y tenían que hacer algo. Alguien sugirió que debían ir a la residencia y todos estuvieron de acuerdo, así que lo pusimos en el canal”, dice. Y con eso, un joven de 22 años sentado en Varsovia movilizó a una multitud de 100 mil personas en Minsk. 

Un tecnólogo provocador

Nada de esto habría pasado sin el creador de Telegram, Pavel Durov. El solitario ruso de 36 años es ascético en su estilo de vida, arrogante en sus interacciones con otros y brillante para lo que hace. Nacido en San Petersburgo, aprendió a programar en la escuela, e inmediatamente lo usó para socavar a la autoridad. De acuerdo a una biografía del periodista ruso Nikolai Kononov, Durov hackeó el sistema para que todas las computadoras del salón mostraran una foto del profesor con la leyenda “Debe morir”

Pavel Durov, el fundador de Telegram. Foto: NickLubushko/Wikimedia Commons

Después, como unestudiante de la Universidad Estatal de San Petersburgo, Durov empezó un foro web para sus compañeros. Él hizo todo lo posible para promocionarlo, organizó concursos de belleza en vivo en los que los usuarios del foro podían votar, y creó alter egos controvertidos para aumentar la polémica. “Eran personajes muy jugosos y la gente creía en ellos: un antifeminista, un homófobo, un estalinista”, le dijo a Kononov. Casi de la misma manera en la que el foro de Harvard de Mark Zuckerberg creció en Facebook, Durov y su hermano Nikolai, quienes siguen trabajando juntos, convirtieron su sitio web universitario en VKontakte (que significa “en contacto”). A los Durov se les unió un equipo de jóvenes programadores, construyeron el famoso edificio Singer House en San Petersburgo, y la compañía creció rápido en Rusia y en los ex países soviéticos, en parte porque permitía a los usuarios compartir música y videos. 

Mientras que VKontakte evolucionó en un gigante tecnológico, Durov ganó una reputación como una extraña e imperiosa figura. Obsesionado con The Matrix, él se veía a sí mismo, como al personaje de Keanu Reeves, Neo, como un programador con una misión. Él se parece un poco a un Reeves juvenil, y en sus extrañas apariciones públicas siempre está vestido de negro. Es un fan de gestos grandes, como el truco del 2012 en el que lanzó billetes de 5 mil rublos (en ese entonces valían como 100 libras) de la ventana del Singer House y observó a la gente amontonarse en la calle. 

Un fracaso que afectó a muchos

Pero muchos artistas estaban infelices con el fracaso de Vkontakte de tomar acciones contra las infracciones de los derechos de autor en el sitio, también fue lento para actuar contra material y grupos ofensivos, incluyendo esos pertenecientes a “Occupy Paedophilia”, una organización que compartía videos de ataques a la comunidad LGBT a sus 90 mil seguidores en el sitio. Durov tiene una veta libertaria y ha seguido dicho a través de los años que valora la libertad de expresión sobre todas las cosas, aunque para muchos, su falta de disposición para actuar en contra de grupos de odio parecía una evasión de responsabilidad moral.

También se rehusó a doblegarse ante la presión del Kremlin de vetar a grupos políticos de oposición, después de que las protestas estallaran en Rusia a finales del 2011. “Esta es mi respuesta oficial a los servicios de seguridad”, escribió en Twitter en ese momento, publicando una foto de un perro usando una sudadera. Mientras que la relación informal con figuras del Kremlin se rompió, se vio obligado a vender su participación en un fondo ligado a oligarcas pro-Kremlin; con el resultado de la incorporación de Crimea en el 2014, huyó de Rusia, citando amenazas en su contra.

Durov adquirió la nacionalidad de San Cristóbal y Nieves, y ahora está basado en Dubai, pasando largos periodos viajando por el mundo con su equipo de 15 programadores que seguido se quedan en hoteles o casas rentadas. Sus movimientos precisos son difíciles de rastrear, e ignoró muchas solicitudes para entrevistarlo para este artículo. (Uno de sus asociados me dice que esto es porque “tiene estándares de calidad muy altos” y se ha encontrado con pocos periodistas que los alcanzan.) En su lugar, Durov se comunica de manera esporádica por un canal de Telegram, donde una vez al mes pone sus pensamientos sobre la libertad de expresión, o de los defectos de servicios de mensajería rivales, particularmente de WhatsApp, que él ama denigrar (“WhatsApp apesta”). En ocasiones, el canal da un vistazo al estilo de vida de Durov, como una publicación de junio en la que alabó las virtudes de una dieta “mariana” de pescado salvaje y nada más. No bebe alcohol ni cafeína, y presume que no ha tomado píldoras ni medicina en los últimos 15 años. En un post de octubre por su cumpleaños 36, presumió sus tips para verse joven (para empezar deberías vivir solo). 

“Durov se comunica de manera esporádica por un canal de Telegram, donde una vez al mes pone sus pensamientos sobre la libertad de expresión, o de los defectos de servicios de mensajería rivales, particularmente de WhatsApp, que él ama denigrar (‘WhatsApp apesta’)”

Desde que dejó Rusia, Durov se ha enfocado en Telegram, la aplicación que empezó a desarrollar como una manera segura de hablar con su hermano y otros asociados. Él ha presentado a Telegram como un trabajo de amor; no tiene publicidad, y dice que hasta ahora lo ha financiado él mismo, de las ganancias que obtuvo de VKontakte. Un plan que tenía para lanzar una criptomoneda llamada TON que se incorporaría a Telegram, flaqueó a principios de año después de que la Comisión de Bolsas y Valores de EU ordenó que se regresara el efectivo a los inversores. 

Ni los reguladores pueden con Telegram

Una de las razones principales por las que Telegram es tan amada por los movimientos civiles es porque seguirá andando aunque los reguladores nacionales la prohíban. 

Al usarla junto con Psiphon, puede evadir la mayoría de los firewalls. Los manifestantes en Irán usaron este enfoque para evadir una prohibición de Telegram a principios de 2018. Pero esta laguna la vuelve igual de útil para narcotraficantes, terroristas y otros criminales. En Gran Bretaña y en muchos otros lugares, uno de los usos principales de Telegram es para comprar drogas. En India, las autoridades encontraron que Telegram se ha convertido en una gran fuente de música y películas pirata. La exprimera ministra Theresa May señaló a Telegram en 2018 cuando ella advirtió sobre “plataformas más pequeñas” que “pueden volverse rápidamente un hogar para criminales y terroristas”. 

De acuerdo a Joshua Fisher-Birch, un investigador del Proyecto contra el Extremismo en Nueva York, Telegram fue el foro que los soldados de ISIS usaban más seguido para comunicarse entre ellos en el punto más alto de su dominio de Irak y Siria. “Ellos sintieron que era un espacio seguro, porque no compartirían su información con ningún gobierno, también les gustaba la facilidad de uso”, me dice. Las explicaciones de Durov por las que no pierde el sueño han sido poco convincentes: “A la larga, en ISIS siempre encontrarán la manera de comunicarse entre ellos, y si un medio de comunicación resulta ser inseguro, cambiarán a otro”, dijo en una conferencia en 2015. 

A pesar de su renuencia a trabajar con algún gobierno, Telegram ha empezado a tomar acciones contra canales ligados a terrorismo, dice Fisher Birch. En noviembre del año pasado, miles de chats, bots y canales con links de ISIS fueron removidos, en una operación conjunta con Europol, que dijo que Telegram había hecho un “esfuerzo considerable” para identificar y remover contenido vinculado a ISIS. 

A principios de este año hablé, vía audio de Telegram, con el administrador de varios canales que cubrían las protestas de Hong Kong, incluyendo uno con más de 100 mil suscriptores. Anticipándose a lo que pasaría en Bielorrusia, me dijo que los organizadores usaban los canales para difundir información oportuna a los manifestantes, y los grupos de chat para discutir los siguientes pasos. Él apreciaba una función de Telegram que permitía a un usuario eliminar una conversación tanto para él como para el otro, y la había usado cuando arrestaron a sus amigos, en caso de que la policía tuviera acceso a sus teléfonos. 

El presidente bielorruso Alexander Lukashenko. Foto: Serge Serebro/Wikimedia Commons

También le gustó la forma en la que la gente podía ser movilizada rápidamente. “Un gran momento de Telegram fue en la Universidad Politécnica [en Hong Kong] el noviembre pasado, cuando muchos estudiantes estaban atrapados adentro y la policía intentaba atacar. Usamos los canales para llevar a toda la gente posible hasta allá para tratar de salvarlos del arresto”, me dijo. Aunque estaba seguro de que algunos de los chats estaban infiltrados por informantes de la policía, una función que permite a los usuarios ocultar su número telefónico significaba que se sentía más protegido que en WhatsApp o en otros servicios de mensajería. “Con Telegram, estamos seguros de que el gobierno no puede monitorearnos”, dijo. 

No sólo para protestas

En Bielorrusia, no son solo los jóvenes tecnológicos los que dependen de la aplicación. Me di cuenta al final de un día de reportajes en las provincias, cuando detuve el auto en un pequeño pueblo a una hora de Minsk, y me puse a platicar con una mujer de 72 años que vive sola en una cabaña. Una exgerente de una de las muchas fábricas soviéticas en Bielorrusia, Valentina, exactamente el tipo de persona que uno pensaría que apoya a Lukashenko, me dijo que hasta hace unos pocos años, ella apreciaba la manera en la que él había llevado el país por los 90 sin permitir que la oligarquía y la desigualdad que se desarrollaba en Rusia y Ucrania tomaran el control. “Si se hubiera ido hace diez años, se habría retirado como un héroe, pero ha empezado a tratar a la gente como basura”, dijo mientras tomábamos té hecho con hojas que ella misma recolectó.

La transformación en los puntos de vista políticos de Valentina empezó cuando dejó de ver las noticias en la televisión y empezó a usar Telegram, que uno de sus nietos había instalado para ella en su computadora de escritorio en su cuarto. Ahora, cada noche antes de dormir, ella corre las cortinas naranjas en su impecable habitación y se instala en una silla frente a su computadora para deslizarse por su feed de Telegram. “¡Es muy adictivo! Pienso que solo miraré por media hora, y antes de darme cuenta, son casi las tres de la mañana. Lo cual es un desastre porque me tengo que levantar temprano para atender la parcela”.  Casi todos sus amigos están en Telegram, también, casi todos con la ayuda de sus hijos o nietos.

Mientras tanto, parece que el enfrentamiento en Bielorrusia se estancó: las protestas del domingo continúan, pero Lukashenko se mantiene reacio a hacer concesiones. Una nueva red de chats y canales más pequeños de Telegram, coordinando protestas en varias ciudades, calles o incluso cuadras de departamentos, ha aparecido, creando un movimiento localizado y fragmentado que las autoridades no tienen forma de detener. 

De regreso en Varsovia, le pregunto a Svetlov que sigue para Nexta. La tarde antes de reunirnos, el canal publicó la dirección de un oficial pro-Lukashenko. ¿Esto es una incitación a la violencia? “Esto no era para ejercer presión física en él – era más bien para efecto psicológico, para que la gente empezara a pensar en sus acciones. Vemos lo mismo con los policías temerosos de mostrar sus caras y se esconden detrás de máscaras”, dice. En las semanas posteriores a nuestro encuentro, Nexta liberó los nombres y fechas de nacimiento de miles de policías, de una lista filtrada que recibieron.

¿Svetlov se sentirá responsable si las protestas se tornan violentas, dado el volumen de sus seguidores? ¿Y si le sucede algo a la gente que expone en Nexta? Se encoge, con su media sonrisa de siempre, y evade la pregunta. “Desde el principio, la vimos como una protesta pacífica. Fueron las autoridades quienes empezaron con la represión”. 

Mientras que la legitimidad de Lukashenko disminuye, él ha buscado cada vez más a Vladimir Putin por apoyo. Mientras que el presidente ruso tiene poco aprecio por Lukashenko, tiene menos por las protestas callejeras. En el Kremlin, se han horrorizado de lo rápido que ha estallado el descontento en un país que parecía estable. Las autoridades rusas prohibieron la aplicación en 2018, después de que Durov se negó a cumplir con la demanda de que Telegram debería compartir información encriptada con los servicios de seguridad cuando fuera requerida. Pero después de dos años en los que millones de rusos bordearon la seguridad con sus VPN, este junio el Kremlin se rindió y legalizó Telegram otra vez. 

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Aun así, los eventos en Bielorrusia demostraron que incluso con las medidas más severas, el neutralizar a Telegram como una fuerza movilizadora es casi imposible. Lukashenko le advirtió a Putin que él, también, debería tener cuidado con Telegram: “Tú eres un país poderoso, un país nuclear. Pero la Unión Soviética fue también un país nuclear. Así que no te puedes relajar… A través del internet, a través de estos canales de Telegram, se meterán muy dentro de los cerebros de la gente”. Las palabras claramente fueron usadas para presionar a Putin para que lo ayude, pero Lukashenko tiene un punto – que la aplicación, creada por un exiliado ruso, podría jugar un papel similar en Rusia. 

Recientemente, Svetlov insertó una encuesta en los canales de Nexta Live para preguntarle a los seguidores su localización. Más de 700,000 encuestados, más de la mitad estaban en Bielorrusia, pero 28% estaban en Rusia. “Cuando las cosas se calmen en Bielorrusia, tenemos que llegar a esa audiencia rusa, también”, dice Svetlov, sonriendo. “No llamaremos a la gente a manifestarse, pero si lo hacen, ciertamente lo cubriremos”. 

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

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