La policía busca a padres de atacante de la Arena de Manchester
Foto: aleksejh/Pixabay.com

Nazia Parveen/The Guardian

De acuerdo con un fallo legal, la policía quiere interrogar a seis personas, incluidos los padres del atacante suicida Salman Abedi. El padre de Abedi, Ramadan Abedi, y su madre, Samia Tabbal, están entre cuatro sospechosos y la policía quiere investigar y eliminar a otros dos.

La GMP (Greater Manchester Police) quería restringir el flujo de información durante el tiempo que durara la investigación pública del ataque terrorista de mayo de 2017, pero diversas organizaciones de medios se opusieron a su aplicación, enfrentando el rechazo de varias familias.

El comisionado de la investigación, Sir John Saunders, decidió que la información no elevaría el riesgo de prejuicio en investigaciones criminales futuras como alegaba la GMP.

A principios de este año, el hermano de Abedi, Hashem, fue encarcelado por un mínimo de 55 años por el asesinato de 22 personas en el ataque terrorista después de que ayudó a su hermano mayor a planear el ataque. 

The Guardian reveló cómo fue liberado sin cargos y desapareció poco después el padre disidente de los hermanos, Ramadan, quien fue arrestado en Libia el día después de la explosión junto con su otro hijo terrorista.

Ramadan, de 54 años, luchó en contra del régimen de Khadafi en Libia con un grupo militante que Estados Unidos designó como una organización terrorista. Después de su arresto, la Fuerza Especial de Disuasión Rada, la más poderosa de las milicias de Trípoli, los detuvo a él y a su hijo Hashem Abedi en su base en el aeropuerto de Mitiga con docenas de otros luchadores y sospechosos de terrorismo.

Mientras la cárcel era bombardeada por milicias rivales tratando de rescatar a sus miembros, los británicos estaban enfocados en llevar a Hasem Abedi de regreso al Reino Unido para que enfrentara cargos por el bombardeo. Fue extraditado el año pasado, pero Ramadan fue liberado sin cargos y desapareció. 

A Ramadan se le busca para interrogarlo después de que sus huellas digitales fueron encontradas dentro de un Nissan Micra que los hermanos utilizaron para almacenar explosivos, mientras la policía quiere investigar a Samia Tabbal por comentarios hechos por otras dos personas. 

Los dos volaron desde el Reino Unido a Libia en abril del 2017 y no han regresado desde entonces. Ramadan, un veterano del Grupo Islámico Libio de Combate (LIFG), una organización guerrillera islámica que luchó contra las fuerzas de Khadafi en los noventas, llegó a Gran Bretaña en 1994. Cuando el LIFG fue derrotado, muchos veteranos volaron a Afganistán y a Irak, muchos se convirtieron en miembros prominentes de al-Qaeda.

Inicialmente Ramadan fue a Arabia Saudita, pero se cree que los saudís convencieron a Gran Bretaña de detenerlo durante un periodo en el que los dos países estaban negociando el tratado de armas Al-Yamamah

En Manchester, Ramadan, un guardia de seguridad, era popular entre algunos exiliados libios, le asignaron el rol del muecín en la mezquita de Didsbury y llamaba a oración cinco veces al día. 

Él y su esposa, Samia, vivieron en el sur de Manchester por más de una década. Todos sus hijos estaban inscritos en escuelas y se decía que la familia estaba asentada. 

En 2011, Ramadan decidió volver a su tierra natal en el norte de África para pelear en la guerra civil, también llamada Revolución Libia, una vez más con el LIFG. El conflicto armado entre las fuerzas leales a Khadafi y aquellos buscando derrocar su gobierno duró ocho meses, pero Ramadan nunca iba a volver a su hogar en el Reino Unido. 

En 2013, Ramadan reapareció en línea y escribió una entrada apoyando a otro libio radical, Anas Al-Libi, a quien le dio asilo en Manchester a pesar de su supuesta rol en un plan fallido para asesinar al entonces presidente de Egipto Hosni Mubarak. Luego las fuerzas especiales de EU lo capturaron en Trípoli y lo acusaron de bombardear embajadas de EU en Kenia y en Tanzania. 

En 2012, él publicó una foto en las redes sociales de Hashem, de entonces 15 años, cargando una Kalashnikov con la descripción: “Hashem el león… entrenando”. 

En una entrevista en 2017, poco después de que él y Hashem fueran detenidos por la milicia de Trípoli, Ramadan proclamó su inocencia diciendo: “Condenamos estos actos terroristas contra civiles. No creemos en matar gente inocente”. 

Los otros dos sospechosos, Mohammed Soliman y Elyas Elmehdi, también están fuera del país”. 

Durante el juicio de Hashem Abedi, se descubrió que Soliman era amigo de los hermanos Abedi, quienes se le acercaron para que compre químicos en nombre de ellos. 

El Nissan Micra, que Salman Abedi regresó para recolectar materiales poco después del bombardeo, estaba estacionado fuera del domicilio de entonces de Elmehdi en Rusholme, Manchester.

La policía interrogó a Elmehdi pero después lo liberó y se cree que voló a Libia después de ser sentenciado en su ausencia por delitos serios con drogas. La evidencia que emergió después lo conecta con el Micra y se dice que contradice lo que él dijo cuando lo entrevistaron.

La policía también quiere rastrear a Majdi Alamari, que está en Libya, y Anas Abuhdaima, que su paradero en el Reino Unido es desconocido.   

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo: