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Trump explota contra resultado de votación en mítin preelectoral en Georgia

Trump aseguró falsamente que “hicieron trampa” y exhortó a sus seguidores a votar por los senadores republicanos en enero.

Trump
Foto: EFE/Michael Reynolds

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Donald Trump organizó su primer rally desde que perdió la elección presidencial, donde ofreció un incoherente discurso lleno de conspiraciones sin fundamento sobre fraudes electorales, y ataques a las autoridades estatales republicanas de Georgia que se rehusaron a ayudarlo a cambiar los resultados.

Frente a una audiencia de miles de personas, la mayoría sin cubrebocas ni distancia social, en el sur de Georgia, Trump alegó repetidamente, y con falsedad, que ganó la elección presidencial, y exhortó a los miembros del gobierno con “valor y sabiduría” a ayudarlo a revertir el resultado.

El rally del Presidente, en una fría tarde en el aeropuerto regional de la pequeña ciudad de Valdosta, llegó antes de la segunda vuelta crítica para las elecciones del Senado en enero, la cual decidirá el control de la cámara superior y será una pieza importante para la legislación del Presidente electo Joe Biden.

Supuestamente, Trump viajó a Georgia para mostrar su apoyo a los candidatos republicanos que estarán en las boletas de enero, Kelly Loeffler y David Perdue, pero pasó la mayor parte de su tiempo despotricando contra los resultados de la elección presidencial.

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Trump comenzó su discurso, el cual duró más de 90 minutos, con la afirmación falsa de que ganó en el estado de Georgia. La verdad es que perdió ante Joe Biden por más de 12,000 votos, y el secretario de estado republicano certificó los resultados hace más de dos semanas.

“Hicieron trampa y arreglaron los resultados de la elección, pero aún así nosotros ganaremos”, aseguró falsamente Trump. “Y también intentarán arreglar esta elección (para el Senado)”.

El Presidente leyó una lista preparada de evidencias sin sentido que resaltan su victoria. Esto incluyó el argumento de que al ganar los estados de Ohio y Florida ya había ganado la elección completa, y también que el hecho de que ganó las elecciones primarias del Partido Republicano (en las que no tuvo un oponente) es suficiente para demostrar que derrotó a Biden en noviembre.

Trump perdió el voto del colegio electoral por 306 votos a 232 y el voto popular por más de siete millones. Su campaña lanzó varios desafíos legales en diversos estados. Un recuento de Associated Press demostró que de casi 50 casos que presentó la campaña de Trump y sus aliados, más de 30 fueron rechazados o abandonados, y falta que acepten alrededor de una docena.

Trump desató su ira contra el gobernador republicano de Georgia, Brian Kemp, quien alguna vez fue aliado político del Presidente, y quien se ha resistido a las solicitudes de Trump de unirse a sus intentos de revertir la elección en el estado.

“Su gobernador podría detenerlo con facilidad si supiera qué demonios está haciendo”, le dijo Trump a la multitud.

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Añadió: “Por alguna razón su secretario de estado y su gobernador le temen a Stacy Abrams”, una referencia a la anterior candidata demócrata al gobierno del estado, quien es una obstinada activista por los derechos electorales y ayudó a obtener la participación masiva en la elección para asegurar la victoria de Biden en Georgia.

El rally sucedió horas después de que el Washington Post reportó que Trump presionó a Kemp para subvertir los resultados de la elección en el estado durante una llamada el sábado por la mañana. Trump quiso forzar a Kemp a convocar una sesión especial de la legislatura estatal, en un intento de conseguir respaldo para el Presidente cuando el colegio electoral se reúna el 14 de diciembre. Kemp negó la solicitud según el reportaje del Post.

En la noche, Trump hizo una demanda similar por Twitter.

El Presidente también exigió una auditoría de las firmas de las boletas por correspondencia del estado, pero Kemp no tiene el poder para autorizarla.

El rally tuvo las mismas características que muchos de los eventos de Trump este año, como abucheos para la prensa, un soundtrack que incluye éxitos como We Are the Champions de Queen, y coros de “four more years” (cuatro años más). Pero a pesar de las reiteradas afirmaciones de su victoria, Trump se veía más consciente del hecho de que tendrá que abandonar el puesto el próximo 20 de enero.

En un momento, Trump describió “lo que habríamos hecho los próximos cuatro años” y referenció políticas exteriores con Irán y China.

Más tarde aseguró que si pensara que perdió la elección, se comportaría como “un perdedor muy agraciado”.

“Me iría a Florida … me lo tomaría con calma”, dijo.

Trump también hizo muchas improvisaciones sin sentido durante su discurso, en un momento confesó: “Me gustan los pepinos”.

En otro momento presumió sus inexistentes misiles “hidrosónicos”.

“Misiles hipersónicos. Tenemos hipersónicos e hidrosónicos. ¿Saben qué significa hidrosónico? Agua”, dijo.

Eventualmente, el Presidente habló de la próxima elección estatal e invitó a Perdue y Loeffler a tomar el escenario por un breve instante.

Ninguno de los candidatos repitió las infundadas afirmaciones de Trump sobre el fraude electoral. Perdue fue el que más se acercó a hablar directamente de Trump: “Vamos a luchar para ganar esos puestos y asegurarnos de que obtengas un trato justo en Georgia”.

Mientras Perdue hablaba, la multitud gritaba: “¡Pelea por Trump!”

El momento resaltó las dificultades que significa la negación constante de Trump para el Partido Republicano. Algunos aliados del Presidente, como los fiscales Sidney Powell y Lin Wood, exhortaron a los votantes republicanos de Georgia a no acudir a las casillas para la elección del Senado como protesta contra el resultado de la elección presidencial.

Y aunque Loeffler y Perdue no han reconocido a Joe Biden como Presidente electo, argumentan que la elección del Senado en Georgia es crucial para que los republicanos retengan un poco de control. Es como un reconocimiento tácito de la victoria de Biden.

“Tenemos un trabajo que hacer aquí en Georgia”, dijo Loeffler a la audiencia que la recibió con tibieza. “Estados Unidos cuenta con nosotros … si no votan, perderemos al país”.

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Si los candidatos demócratas Jon Ossoff y Raphael Warnock ganan ambas segundas vueltas por el senado, su partido retomará el control de la cámara al crear una división de 50-50, donde la vicepresidenta electa Kamala Harris tendrá el poder del voto decisivo. Si cualquiera de los dos candidatos republicanos gana, aseguraría el control del Senado para su partido y significaría un importante golpe para la agenda legislativa de  Joe Biden.

The Guardian
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