‘No es necesariamente una garantía’: ¿deberías comprar un vino premiado?
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Aleksandra Bliszczyk/The Guardian

Pasear por una licorería puede ser agobiante en un día normal, y una pesadilla para ocasiones especiales, regalos o para impresionar a los suegros. En un mar de marcas desconocidas, el brillo de una pequeña etiqueta de un premio atrapa los ojos, ¿pero es garantía de que encontraste un ganador?

“Es casi como lanzar dardos ciego cuando tomas una botella con una medalla en ella”, dice Mike Bennie, crítico de vinos, juez y fundador de los premios Drink Easy. “No es necesariamente una garantía de mayor calidad per se, es garantía de que le fue bien en un show de vinos”.

Australia tiene docenas de shows de vinos, a niveles regionales, de ciudades capitales, y nacionales, y miles de premios. En la mayoría de los shows los vinos se categorizan por estilo (como espumoso) o por uva, se les prueba a ciegas y en orden aleatorio. Los jueces, una mezcla de enólogos y viticultores, sommeliers y periodistas de vino, califican al vino con base en su apariencia (color, claridad), aroma (fruta, madera y la intensidad de esos olores) y sabor, y dan medallas por los puntos de 100 que sacaron. Una medalla de oro sugeriría que el vino ganó su carrera, pero en realidad pueden haber cientos de medallistas.

“Es justo decir que del 4% al 5% de los vinos que participan ganan una medalla de oro”, dice Angus Barnes, director ejecutivo de la NSW Wine Industry Association, anfitrión de los premios NSW Wine Awards. Ahí, un puntaje de 85 a 89 gana bronce, 90 a 94 plata y más de 95 se lleva el oro, y que no hay mínimo ni máximo de medallas por categoría.

“Este año no dimos ni una medalla de oro en la categoría de pinot grigio/gris, pero en la sémillon, donde el Hunter Valley hace sin duda uno del mejor sémillon del mundo, podría haber un porcentaje más alto de medallas de oro”.

En los premios más recientes de Royal Melbourne Wine, se dieron 1156 medallas entre 3064 participantes. Eso es un índice de 38%.

Las posibilidades de ganar aumentan con el número de shows en los que se participa, y la publicidad alrededor de los premios puede aumentar las ventas. El 2019 fue el año más fuerte para los premios al alcohol de Aldi, muchos de sus ganadores se anunciaron en los medios. A principios de 2020 las bebidas de Aldi crecieron con dígitos dobles.

Con jueces y criterios sin estandarizar, y shows más importantes que otros, los estudios demuestran que los resultados en los shows pueden variar. “El mismo vino puede ganar una medalla de oro en un show, y no ganar ninguna en otro”, dice el Dr Armando Corsi, profesor asociado de negocios del vino en la Universidad de Adelaide.

La semana pasada una botella de 230 dólares de House of Arras en Tasmania fue nombrada la efervescente del año en un especial en la revista Decanter del Reino Unido, que involucró a tres jueces, y un puntaje de 96 de 100 puntos. Pero a principios de este año los mejores 20 espumosos en los Decanter World Wine Awards de 2020, que tenían 85 jueces, todos sacaron 97 o 98.

Un espumoso australiano también se coló en esa lista, un Blanc de Blancs del viñedo Adelaide Hills, Daosa. Decanter le explicó al Guardian Australia, “esencialmente, los premios (DWWA) se le dan a vinos inscritos por productores o vendedores… El especial de Los vinos del año es diferente, nuestro staff y nuestros escritores expertos y jueces nominan vinos que amaron el año pasado. Los pedimos y los probamos”.

La proliferación y la convolución de los premios hace que las decisiones de los consumidores educados sean difíciles. Un estudio de 2014 en las redes sociales que llevó a cabo el grupo independiente a favor de los consumidores Choice mostró que mientras que algunos bebedores de vino encuentran útiles estas etiquetas, muchos reportan que se confunden, son indiferentes o hasta escépticos a la credibilidad de los premios.

“Las medallas o los premios no son el factor clave para que la gente elija un vino”, dice Dr Corsi. “Otros factores, como el precio, país de origen, tipo de uva, que ya conocieran el vino, etc, juegan un papel más grande en las elecciones de la gente. Sin embargo, son más importantes para los consumidores menos involucrados con el vino, porque pueden usarse como un atajo para determinar la calidad”.

Si tu instrumento de medición son los premios, Bennie dice que busques la palabra “trofeo”. En cada show solo se entregan pocos, y generalmente señalan al mejor de su categoría. También recomienda leer sobre ganadores de shows regionales, como el Hunter Valley Wine Show, si buscas un sémillon.

“Tendrás una buena representación, porque se juzgan los similares. Es como si tuvieras manzanas gala junto a manzanas jazz”, dice. “Cuando empiezas a construir una categoría de vinos blancos de todo el país… de repente empiezas a comparar manzanas y naranjas”.

Finalmente dice que el mejor enfoque es preguntarle a los expertos. “Diría que pidas el consejo de sommeliers y de aquellos que trabajan en tiendas independientes… ese es el mejor lugar para encontrar el mejor vino para tí”.

Explica los sabores (dulce, ácido, umami) que te gustan, así como la hora del día a la que lo tomarás, en que escenario, con quién, y con qué alimentos. Cuando se trata de disfrutar tu vino, dice Bennie, “todo eso es mucho más relevante”.

Traducida por Andrés González.

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