Como protesta, brasileños enojados se visten de reptiles para recibir la vacuna anticovid
Klinger Duarte Rodrigues vestido como una boa acuática del Amazonas para obtener su primera dosis de la vacuna de AstraZeneca. Foto: Handout

Cuando Klinger Duarte Rodrigues salió para ir por su dosis de la vacuna el fin de semana pasado lo hizo vestido como una serpiente sudamericana.

Una sucuri”, dijo, utilizando el nombre indígena para la boa acuática del Amazonas de quien pidió prestada su piel para ir por su primera dosis de la vacuna de AstraZeneca.

El atuendo, cuyas imágenes se volvieron inmediatamente virales en las redes sociales, no era simplemente una declaración de moda: era una protesta contra el deplorable manejo del gobierno del brote de Covid-19 que ha matado a más de 545 mil ciudadanos, entre ellos el cuñado de Rodrigues.

Si el gobierno hubiera sido más rápido al adquirir las vacunas, muchas personas aún estarían con nosotros”, declaró el ambientalista e influencer que colocó un letrero a su disfraz de serpiente exigiendo un juicio político para el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

La protesta de Rodrigues no fue el único acto de resistencia reptil documentado mientras los brasileños se dirigían por sus vacunas, y la explicación de su elección de ropa es el mismo presidente.

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El año pasado, Bolsonaro, quien ha obstaculizado los esfuerzos de vacunación al comprar insuficientes vacunas y reusándose a vacunarse, afirmó sarcásticamente que la dosis de Pfizer podría convertir a los receptores en cocodrilos. En respuesta a esa notoria observación, opositores prociencia, furiosos por la conducta negacionista de Bolsonaro, han estado recibiendo sus vacunas vestidos como diferentes tipos de reptiles.

La mayoría viene como el jacaré: el caimán escamoso nativo de varias partes de Brasil, incluida la Amazonía, una región que ha estado bajo crecientes ataques de leñadores ilegales y mineros desde que Bolsonaro tomó el cargó en 2019.

Mi disfraz fue una forma de expresar mi horror”, dijo Leila Fernandes, educadora de 60 años de la ciudad de Fortaleza cuya pijama de cocodrilo fue diseñada para reflejar su furia sobre el “abominable” manejo de la pandemia de Covid-19 por parte de Bolsonaro, el sabotaje de las medidas de control y la promoción de remedios ineficaces.

“Pedí a mi suegra, al esposo de mi nieta y a varios amigos cercanos. Te costará encontrar una familia que no haya perdido a un ser querido”, enfatizó Fernandes. “No podemos olvidar lo que este presidente ha hecho… Han sido enterrados tantos brasileños que podrían haber escapado de la muerte, pero murieron debido a las imposiciones del presidente”.

Rodrigues, quien vive en la ciudad amazónica de Manaos, dijo que había decidido dar un paso más y transformarse en anaconda. “Es un animal tradicionalmente amazónico (y) representa a la medicina y a la ciencia”, dijo él de 29 años, cuyo video de TikTok de su vacunación ha sido visto más de 6.4 millones de veces.

Rodrigues perdió a su cuñado de 37 años, un compositor llamado Rafael Marupiara, por el Covid-19 a principios de este año, cuando Manaos sufrió de un devastador colapso de salud que provocó que los pacientes murieran asfixiados después de que los hospitales se quedaran sin oxígeno.

El ambiente era tan pesado ahí, había tanto sufrimiento y tristeza… Las calles estaban desiertas. Todos estaban encerrados por miedo a lo que pudiera pasar”, recordó.

Seis meses después Rodrigues, quien se negó a revelar el disfraz que utilizaría para su segunda dosis en octubre, esperaba que su atuendo trajera una pizca de muy necesitada alegría y convenciera a los brasileños indecisos de vacunarse. “El mejor camino para salir de esta pandemia es la vacuna.