Afganos con discapacidad corren especial peligro, advierte activista exiliada
La activista afgana por los derechos humanos Benafsha Yaqoobi señala que sus compatriotas con discapacidad no cuentan con apoyo y corren el riesgo de ser discriminados.

Los líderes mundiales deben actuar para proteger a las personas afganas con discapacidad que corren un peligro directo bajo el régimen talibán, instó una destacada activista ciega después de ser evacuada a Reino Unido.

Benafsha Yaqoobi, comisionada de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC), señaló que teme que los talibanes descuiden y discriminen a las personas con discapacidad debido a la creencia, que tienen muchas personas en el país, de que la discapacidad es un castigo de Dios por los pecados de los padres.

Al hablar con The Guardian, Yaqoobi comentó: “Quiero que Reino Unido y la Unión Europea, por favor, creen una visa especial para las mujeres cuyas vidas están en peligro, personas con discapacidad cuyas vidas están en peligro”.

Hay millones de personas con discapacidad ahí que no tienen ningún apoyo, que no tienen comida, que no tienen ropa, que no reciben educación, que no tienen ningún derecho humano básico. Debemos alzar sus voces”.

Después de un angustioso viaje al aeropuerto de Kabul, los daneses evacuaron a Yaqoobi y fue trasladada a Reino Unido, donde ha pasado los últimos 10 días en cuarentena en un hotel londinense. Comentó que planea contactar a la activista Malala Yousafzai para discutir las formas en que podrían trabajar juntas para ayudar a las personas que sufren bajo los talibanes.

“Me asusta que la difícil situación del pueblo afgano desaparezca de las noticias. Las personas con discapacidad y las mujeres necesitan ayuda, la gente morirá“, enfatizó.

Yaqoobi y su esposo, Mahdi Salami, ambos ciegos, fueron guiados al aeropuerto de Kabul por un asistente que ahora se esconde en el país. Comentó que los golpearon y les rociaron gas pimienta en sus tres intentos de huida, y que cuando escuchó los disparos temió que hubieran matado a su esposo y a su ayudante.

“Fue realmente traumático como persona con discapacidad visual. Cuando dispararon, lo hicieron al aire, pero no lo sabía“, contó. “Lloré demasiado. Fue realmente difícil para mí y no me podía controlar, gritaba”.

Relató que a las puertas del aeropuerto había niños que se caían y eran pisoteados y heridos, y que a ella y a su esposo los hicieron retroceder en varias ocasiones. En su tercer intento de huida, los rescataron después de esperar cinco horas en un lugar remoto.

Yaqoobi creyó que los talibanes la asesinarían si no huía del país por ser una mujer en una posición prominente. Con frecuencia la reconocían en la calle, y realizó una entrevista televisiva de una hora solo cuatro días antes de que cayera Kabul.

“Tuve mucho miedo porque era muy conocida. Me cubrí la cara con lentes de sol y un cubrebocas, y salí de casa para ver si me reconocían. Cuando tomé un taxi, el conductor me dijo que me reconocía y que me había visto en la televisión la semana pasada”, contó. “Sentí que me podían entregar a los talibanes con mucha facilidad“.

Yaqoobi forma parte de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán desde 2019 y, junto con su esposo, fundó la Organización Rahyab para ofrecer educación y capacitación en rehabilitación para los afganos ciegos.

Desde que tomaron el poder en Afganistán el mes pasado, los talibanes han procurado asegurarle a la población que respetarán los derechos de las mujeres y las minorías, y que no retomarán el régimen brutal que implementaron durante los años 90, cuando el grupo estuvo por última vez en el poder.

Sin embargo, muchas personas han recibido estas afirmaciones con desconfianza y se han denunciado abusos contra los derechos humanos en el país.

“Veremos en el futuro si esto ocurre. Pero lo importante para mí en este momento es que la gente se está muriendo, está hambrienta e intentando salir“, comentó Yaqoobi, añadiendo que espera que algún día sea seguro para ella regresar a su país natal.

“Actualmente no tengo nada. Pero albergo una gran esperanza. Aunque me forzaron a dejar mi nación, nunca la sacarán de mi corazón.